El 22 de julio de 1957 nació en Cristovo de Dormeá, provincia de La Coruña, Remedios Sánchez. Hermana de 11 varones, la situación económica de la familia la empujó a emigrar hacia Barcelona, donde llegó con 16 años y la esperanza de prosperar.

Remedios Sánchez, madre de dos hijos gemelos, se separó de su marido por problemas derivados de su afición al juego. Su última pareja sentimental, un taxista, también la dejó por el mismo motivo. La Reme, como solían llamarla, de 50 años y natural de San Cristovo de Dormeá, se negó a declarar ante los Mossos d’Esquadra y el titular del Juzgado de Instrucción número 16 de Barcelona, pero los indicios recabados por los investigadores permitieron acusarla y el juez decretó su prisión provisional en julio de 2006.

Remedios Sánchez, la presunta asesina de varias ancianas, tras ser detenida por Mossos d'Esquadra

Detención de Remedios Sánchez(www.elpais.com)

Las investigaciones practicadas permitieron determinar que Remedios Sánchez, que trabajaba como cocinera en un bar de la calle Balmes situado en las proximidades de una comisaría de Policía, seguía siempre el mismo patrón: ganaba la confianza de sus víctimas, todas mujeres de edad avanzada, en las plazas, iglesias y mercados.

Logrado este objetivo, y una vez conseguía entrar en sus casas, aprovechaba para robarles dinero y joyas, varias de las cuales fueron encontradas en su domicilio. Esta gallega golpeaba y estrangulaba a sus víctimas con lo que encontraba (trapos o toallas) y en ocasiones abandonó sus casas creyendo que estaban muertas, por lo que algunas sobrevivieron a sus ataques.

Remedios Sánchez solo rompió su mutismo a través del escrito de su defensa, en el que aseguraba que la autora material de los crímenes era una mujer llamada Mari (el mismo nombre con el que se presentó a algunas de sus víctimas), a quien realquiló una habitación de su ático, situado en el barrio barcelonés de Sant Andreu, alquiler que, según su versión, le pagaba con joyas.

El 10 de junio de 2006, y según el escrito de la Fiscalía, Remedios Sánchez asesinó a Josefa C.V., de 83 años, en su domicilio de la Vía Julia, a quien había conocido en casa de ésta pocos días antes. Ya en la vivienda, Remedios S.S. cogió un cuchillo e intentó apuñalar a la anciana que, por las heridas que presentaba en los brazos, intentó defenderse.

Remdios, más joven y “con una fortaleza física importante”, redujo con facilidad a su víctima, le puso un tapete alrededor del cuello y la estranguló mientras le tapaba las vías respiratorias empujándola la cabeza contra el sillón con tanta fuerza que le rompió la nariz. Después de matarla, le robó joyas y dinero como hizo en el resto de casos.

Ocho días después,  Remedios S.S. entró detrás de Rosa R.C., de 80 años, en el edificio en el que vivía y le contó que era la novia de un vecino y le pidió referencias sobre su supuesta pareja. Cuando se ganó su confianza, le pidió una tirita y al entrar en su vivienda, empezó a darle puñetazos y patadas y la estranguló hasta que perdió el sentido.

El 21 de junio, subió en el ascensor con Rosario M.M., de 87 años, y cuando ésta abrió la puerta de su casa, la cogió por el pelo, la empujó dentro del domicilio y empezó a pegarla. Durante la agresión, la acusada fue al baño a curarse una quemadura que tenía en el brazo, un instante que la víctima aprovechó para intentar escapar, aunque la procesada la alcanzó, la golpeó de nuevo y la estranguló hasta que perdió el conocimiento.

Tres días más tarde, Remedios S.S. entró en el inmueble de Pilar S., de 83 años, y, haciéndose pasar por una vecina, le explicó que se había producido un escape de gas y que su piso era el único que no habían revisado, por lo que la anciana la dejó entrar. Una vez dentro, le pidió ir al servicio del que salió con una toalla con la que estranguló a la anciana hasta que ésta se desvaneció.

Al día siguiente, se puso a hablar con Alicia L·L., de 70 años, y le pidió un poco de agua. La anciana abrió la puerta y Remedios S.S. se escondió hasta que la mujer regresara para abalanzarse sobre ella e intentar estrangularla, pero se vio sorprendida por el marido de la víctima y huyó.

El segundo asesinato tuvo lugar el 28 de junio, atacó a Adelaida G.C., de 96 años, en su casa de la calle Villarroel. Supuestamente la golpeó de forma reiterada para anular sus escasas fuerzas y después la estranguló con una toalla. Tras cometer el crimen, Remedios Sánchez se apoderó de unos pendientes y de unos 1.200 euros en efectivo y se marchó a un local de juegos recreativos.

El tercer asesinato que se le imputó tuvo lugar el 1 de julio, cuando, tras ganarse la confianza de María S.R., de 76 años, la estranguló valiéndose de un trapo y una toalla en su casa de la calle Muntaner. De allí se llevó joyas, 500 euros, monedas antiguas y libretas bancarias de las que no consiguió sacar dinero .

El 3 de julio, Montserrat F., de 85 años, dejó entrar en su casa a la procesada, quien le dijo que llevaba un paquete para una vecina y que la intentó estrangular con un paño de cocina. Tras robar joyas y dinero, Remedios S.S. se fue a jugar a un bingo cercano.

Una tarde, en la plaza 11 de Septiembre, la procesada se acercó a Isabel M.H., de 79 años, y empezaron a hablar de su trabajo como cocinera en un bar de la calle Balmes –cercano a una comisaría de Policía– y de la herida que se había hecho. Aprovechando la distracción, Remedios S.S. le robó un monedero con cinco euros, una estampa religiosa y un carné de la Asociación Virgen de Fátima.

Remedios Sánchez, la asesina de ancianas de Barcelona, guardaba en diversas dependencias de su domicilio particular más de 250 joyas de todo tipo y enseres de valor que supuestamente había sustraído a sus víctimas.

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Fotografía:www.elmundo.es

El informe elaborado por los Mossos d’Esquadra describía al detalle el resultado de la entrada y registro realizado en el domicilio de Remedios Sánchez. En todas las habitaciones, la policía autonómica encontró algún objeto de valor, bien fuera esparcido encima de una mesa, como ocurrió en el comedor de la vivienda, o en la encimera, donde en el momento del registro se encontró un anillo y tres juegos de pendientes.

En la cocina se encontraron un total de seis cajas con joyas. En ellas se guardaban media docena de relojes, en un caso, pendientes e imperdibles de oro en otro, o bien anillos, pulseras, cadenas, brillantes o agujas doradas de corbata. En la misma cocina la policía también encontró tres libretas bancarias y dos tarjetas de crédito de Maria S., una de las mujeres asesinadas por Remedios Sánchez.

También en el baño había una decena de joyas variadas, aunque la inmensa mayoría del botín se halló en un mueble que estaba en la habitación de matrimonio. En uno de los cajones aparecieron 22 monedas antiguas, en otro una bolsa de plástico con 12 joyas, otra caja de cartón guardaba seis joyas más y en un monedero de piel se halló un llavero con el número 50. Probablemente fuera un recuerdo de un aniversario de bodas de Jordi y Sònia, cuyos nombres aparecían en el reverso con una fecha del año 1997.

En ese mismo mueble se descubrieron también dos monederos, uno de ellos con 41 joyas, así como una caja metálica de galletas con 17 joyas. Y 21 monedas, billetes antiguos, agujas de oro y collares. En el atestado de los Mossos figuraba la identidad de dos personas que afirmaban haber comprado joyas a Remedios Sánchez, aunque ésta se identificaba con otro nombre.

Finalmente la Audiencia de Barcelona condenó a 144 años, cinco meses y 29 días de prisión a la mujer que asesinó y robó a tres ancianas e intentó matar a otras cuatro en Barcelona entre junio y julio de 2006. También deberá indemnizar a los familiares de las fallecidas y las víctimas que sobrevivieron con 442.130 euros.

Fuentes consultada:http://www.elcorreogallego.es

http://www.farodevigo.es

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