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El Cortijo Jurado se encuentra ubicado en el pueblo malagueño de Campanillas, en el valle formado por los ríos Guadalhorce y Campanillas. Este Cortijo,  perteneció a la familia de D. Manuel Agustín Heredia Ramos, conocido empresario malagueño, y uno de los hombres más ricos de la provincia.  Junto a su amigo y paisano el Marqués de Larios, pues ambos habían nacido en Rabanera de Cameros, pueblecito de La Rioja, decidieron marcharse a Málaga a buscar fortuna. D. Manuel llegaría a ser propietario de numerosas industrias, terrenos y edificios al igual que su buen amigo el Marqués de Larios. La amistad entre estos dos personajes fue muy estrecha, y ambas familias estuvieron muy emparentadas durante largo tiempo,  de echo el Cortijo Colmenares propiedad del Marqués de Larios, hoy día lujoso campo de golf, se encontraba muy cerca del suyo.

Aunque no existe documentación al respecto, puesto que la construcción se levantó sin contar con el permiso de obra, todo apunta a que el Cortijo Jurado fue construido por un arquitecto francés entre 1830 y 1840. Es de estilo gótico, con estructura típica en torno a un patio principal con accesos a la vivienda, a la capilla, cocheras y establos. Con un segundo patio en el interior, usado para las tareas y labores del campo y tres alas dedicadas al ganado, que por aquel entonces poseía la familia. Un alto mirador de planta rectangular y cubierta plana corona la fachada. También cuenta con sótano, al que se accedía desde la cocina, y subsótano al cual se accedía desde fuera, desde la puerta de la capilla.

La La leyenda, empieza a fraguarse a la muerte de D. Manuel, cuando sus herederos toman posesión de la propiedad, se habla entonces de misteriosas desapariciones de algunas chicas jóvenes del pueblo, al parecer atraídas con engaños por los señoritos malagueños para su propia diversión. Comienzan entonces las sospechas y acusaciones contra los dueños del Cortijo que son acalladas a base de sobornos. Pero se filtran algunos comentarios de trabajadores que viven en el cortijo acerca de los gritos desgarradores que se oyen en la noche y el ir y venir de mucha gente a deshora.

En investigaciones posteriores, se pudo demostrar la desaparición de al menos 5 mujeres entre 1890-1920, de edades entre 18 y 21 años, solteras, las cuales aparecieron asesinadas al cabo de 3 días de su desaparición, con un intervalo de unas 2 semanas, todas en la misma zona, en la orilla del río, junto al cortijo. Esas 5 son las que aparecieron, pero se habla de que pudo haber muchas más.

Y es que el cortijo, en ese subsótano, al que se accedía desde una entrada exterior por un agujero en el mismo suelo cerca de la entrada a las caballerizas, existía un túnel subterráneo que comunicaba, al parecer, con el cortijo de Colmenares, propiedad de los marqueses de Larios, íntimos amigos de los Heredia, y según cuenta un antiguo trabajador del cortijo, por ahí podían deshacerse de los cadáveres, enterrando los cuerpos en fosas colectivas dispersas a lo largo del campo.

Un anciano vecino, trabajador del cortijo en esos tiempos, cuenta que los dueños les prohibían tajantemente bajar al subsótano, pero una noche se adentró en él descubriendo parte de una sala circular, con paredes de piedra perfectamente pulida y suelos de baldosa, numerosos túneles, todos de piedra tallada, y de trazado totalmente recto, con unos extraños dibujos cincelados en la roca, uno de ellos era una cabra, otro una serpiente, del otro dibujo que se repetía, no recordaba con exactitud pero le parecía un triangulo con algo más dentro, que abarcaban más allá de la finca, (habla de aproximadamente 3 km.) que debían cruzar incluso el río, puesto que escuchaba el sonido del agua, siguiendo uno de ellos, llegó a una escalera que terminaba en una trampilla imposible de abrir, pero que por la lejanía él piensa que ya hacía tiempo que había traspasado el límite de la finca.Siguiendo otro de los túneles, observó lo que según él le puso la piel de gallina, nichos construidos de forma rudimentaria, tumbas improvisadas en el suelo de tierra, aparatos que recordaban míticas máquinas de tortura, polvorientos y mohosos látigos de puntas metálicas, y lo que es peor, restos óseos de personas de edad y sexo indefinido, que aparecían amontonados a uno y otro lado. “Una muñeca de trapo, sucia y desaliñada, descansaba junto a un cráneo con abundante y largo cabello”.

Supuesta entrada a los túneles(www.ana-diaadia.blogspot.com).

En 1925, debido a los numerosos gastos que tiene la descendencia de D. Manuel Heredia, y una plaga de filoxera (insecto que pica la vid y literalmente se come la viña), provocó la bancarrota de la familia, que se vio necesitada de vender gran parte de sus propiedades, entre ellas el cortijo Jurado. Se las venden, en su casi totalidad, a los Marqueses de Larios, que de esta forma lo suman al Cortijo Colmenares. No existen datos de en que momento, los Larios, venden Cortijo Jurado a otras personas, pero parece ser que entre 1940 y 1950 pasó por distintas manos, entre ellas por la familia Quesada. En 1952, un adinerado medico de Valladolid, retirado de la medicina, la compra aunque no la habita, y mantiene su propiedad hasta 1975, año en que la adquieren los Vega Jurado, que son quienes le dan el nombre por el que se la conoce.

Ciertas investigaciones apuntan a que actualmente se manifiestan con frecuencia fenómenos paranormales en el Cortijo Jurado. Los vecinos cercanos afirman que por la noche ven luces y oyen ruidos y golpes extraños, sin presenciar a nadie que los produzca.

También se dio a conoce el caso de unos adolescentes que entraron en la casa a medianoche para realizar una sesión de ouija. Según sus declaraciones, lograron comunicarse con una niña víctima de estos crímenes y tuvieron que salir corriendo de la casa cuando apareció una luz que señalaba una zona del patio, tras preguntar por el lugar en el que estaba enterrada esta niña.

José Manuel Frías es uno de los investigadores más prestigiosos de misterios en España y ha estado investigando durante más de diez años el caso de Cortijo Jurado. Durante su investigación recopiló numerosos testimonios sobre hechos sobrenaturales sucedidos en la mansión malagueña.

En noviembre del año 2000, la compañía Teatro Independiente de Málaga terminó de grabar en Cortijo Jurado un cortometraje “Un golpe definitivo”, bajo la dirección de Jorge Rivera. Sin embargo, el visionado de las secuencias filmadas en el cortijo reveló la existencia de siluetas fantasmales y bolas luminosas en la pantalla. Además, el sonido de la película se veía interrumpido frecuentemente por voces de origen inexplicable. El montaje de imágenes tuvo que repetirse en varias ocasiones porque los archivos se borraban de los ordenadores de forma inexplicable. Sin embargo, el hecho más dramático ocurrió con el protagonista del cortometraje. Tras disfrutar de una noche de copas con sus amigos, Antonio entró en el portal de su edificio y presionó el botón de llamada del ascensor. Oyó descender al aparato, y la puerta se abrió, dando paso a una súbita oscuridad. Antonio avanzó hacia la cabina del ascensor, creyendo que se habrían fundido las luces. Su cuerpo se precipitó en una rápida caída hacia la planta baja del edificio, donde aterrizó sobre un montón de hierros y muelles. Pese a los gritos de socorro, los minutos se acumulaban en el reloj y nadie acudía a socorrer al accidentado. Finalmente, un vecino oyó las súplicas y Antonio pudo ser rescatado y trasladado al hospital más cercano. Tiempo después del accidente, el equipo del cortometraje intentó ponerse en contacto con él para el doblaje del cortometraje, pero tuvieron que desistir. Antonio había desaparecido. Pese al duro trabajo realizado, el cortometraje “Un golpe definitivo”, basado en la obra del literato de terror Lovecraft, no vio nunca la luz.

Desde que los medios de comunicación se hicieran eco de la leyenda de Cortijo Jurado, varios especialistas en parapsicología (curiosos, investigadores, médiums, etc.) se han acercado hasta la antigua mansión de los Heredia. Muchos testigos aseguran haber visto figuras fantasmagóricas de niñas que vagan por las habitaciones. En las fotografías es frecuente que se reflejen extraño efectos lumínicos. Varias psicofonías obtenidas en el cortijo captaron desgarradores gritos infantiles y ruidos de latigazos.

Aparición de mujer en una de las ventanas superiores del Cortijo Jurado.

En el año 2002, El Grupo Mirador compra la casa y gran parte del terreno, con la intención de construir un hotel, reformándolo, pero manteniendo su estructura original. El Hotel, que tendría cuatro estrellas y 200 habitaciones, estaría enfocado al sector de negocios, iba a inaugurarse en abril del año 2007. En diciembre de 2008 desde la Gerencia de Urbanismo del Ayto. de Málaga le concedieron una prórroga de la licencia de obras a los propietarios del cortijo, pese a que las obras llevan paralizadas desde hace varios años, mientras el cortijo padece un serio peligro de derrumbe de las cubiertas y posteriormente de muros, torreón y la capilla.

A día de hoy, el Grupo Municipal Socialista reclamará en la próxima Comisión de Urbanismo la adopción de “medidas urgentes” que garanticen el mantenimiento y conservación del Cortijo Jurado, en el Distrito de Campanillas, “ante el deterioro avanzado que presenta el edificio, “pese a la importancia de los valores patrimoniales, históricos e identitarios que posee el inmueble” (14 de mayo de 2010).

Fuentes consultadas: http://desdelrumordelasolas.blogspot.com

http://www.canalincognito.com

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