Muchos son los pueblos abandonados en nuestra hermosa piel de toro que diría el gran Iker Jimenez, buena prueba de ello es la de este pueblo catalán llamado  “La Mussara”, tan enigmático como Ochate y Belchite aunque menos conocido.  En las entrañas de la provincia de Tarragona, dentro del término municipal de Vila Plana, se encuentra La Mussara, un pueblo abandonado desde el año 1959 famoso por su belleza paisajística, sus vías de escalada y sobre todo por los misterios que le rodean.

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Las primeras referencias a la localidad datan de 1173, en el que su nombre aparece en algunos documentos oficiales. La iglesia del pueblo es mencionada en una bula papal del año 1194.

Este poblado mantuvo habitantes hasta bien entrado el siglo XX. Desde 1920 comenzó su decadencia. Así pues la epidemia de filoxera “enfermedad que ataca a la raíz de las plantas” y que asolo buena parte del territorio catalán a finales del siglo pasado, desató el éxodo de sus habitantes.

En la actualidad quedan solamente las ruinas de unas pocas casas y una iglesia en cuyo interior hay muestras de que algún tipo de ritual ha sido practicado en este lugar. Pueden verse ocho edificios en ruinas pertenecientes a la antigua Iglesia y casas que daban a ésta. La única mejor conservada es la antigua Iglesia de Sant Salvador con un campanario de 1859 y en el que aún pueden verse rastros del primitivo edificio gótico sobre el que se construyó este templo. En su interior se encontraba una antigua imagen del siglo XIV de la Mare de Déu del Patrrocini que se conserva en el Museo de Reus.

A los habitantes de este pueblo se les conocía como ranas ya que, al llover, se formaba un pequeño embalse natural que servía para dar de beber a los animales. También tiene su origen en este pueblo una frase en catalan, baixar de la Mussara (bajar de la Mussara), cuyo significado es el de ignorar aquello que todo el mundo sabe y que tendría su equivalente en español en la frase “estar en las musarañas”.

Lo inhóspito del lugar se hacía presente en viejas coplas que las mozas o muchachas de otros pueblos cantaban mientras faenaban en el campo:

“Madre, si marido me dais

No me lo deis de La Mussara

Que allí siempre hay niebla

Y la tierra no me agrada”

Manent publicó en 1985 un artículo titulado “El procés de despoblació a l’antic municipi de la Mussara” (El proceso de despoblación en el antiguo municipio de la Mussara). Los estudiosos del tema se decantan por una despoblación debida a la emigración hacia las ciudades por la falta de agua y tierra poco productivas, lo mismo que sucedería en otros tantos pueblos de la época, así es como este pueblo pasó a pertenecer a la localidad de Vilaplana.

A pocos metros del pueblo hay un caserío junto al cual, se comenta, hay una piedra de gran tamaño que todo aquél que la sobrepasa va a parar a la Villa del Seis, un siniestro lugar que está en otra dimensión. Y es que en este lugar se han producido misteriosas desapariciones que a día de hoy no se les ha encontrado explicación.

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Un alférez del campamento cercano de Castillejos, fue hasta la Mussara con una amiga, tras regresar al campamento y haberse ausentado aproximadamente dos horas, resultó que en realidad se había ausentado más de doce, ante la perplejidad de este militar. Son varios los casos análogos, parece como si la espesa niebla trajese consigo alteraciones en el tiempo.

En 1995, un ingeniero alemán que trabajaba por esa zona, desapareció por completo durante tres horas. Luego volvió a aparecer sin recordar nada en absoluto.

Un 16 de octubre de 1991 un grupo de cuatro amigos salió a recoger setas. Conocían perfectamente la zona e iban charlando entre ellos, en grupos de dos. De repente, Enrique Martínez Ortiz dejó de hablar: Se había desvanecido. Lo buscaron sus compañeros, la guardia civil dio una batida ayudándose con perros… ¡Nada! Se encontró su cesta con una seta en un lugar llano (próximo a la piedra de villa del 6) y su coche aparcado con sus enseres en el interior, incluso una medicación que debía tomar.

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Pero los amigos de ese hombre siguieron buscando por su cuenta y haciendo batidas. En una de esas ocasiones Jorge Roberto Boluda explica que se hallaban descansando en una de las casas abandonadas cuando, en torno a la media noche, le alertó oír cascos de caballos procedentes de la iglesia. Aquello no tenía sentido y la iglesia de San Isidro, además, se encarama sobre un precipicio. Fue para allá y lo que vio no lo olvidará nunca: Divisó dos seres semitransparentes ataviados con lo que parecían túnicas, pero en el interior había cuatro o cinco más y vio como movían algunas piedras. Esos seres pasaron muy cerca de él pero, aunque intentó hablarles, lo ignoraron por completo. De pronto dejó de verlos.

Como en Ochate y en otros lugares en los que se han producido hechos inexplicables, una vez más se habla de niebla y de luces extrañas. No faltan los avistamientos relacionados con el fenómeno OVNI, extrañas luces parecen esconderse en el interior de este pueblo, como corroboran muchas personas de la zona. Se cuenta también que en la Mussara hay lugares con anomalías magnéticas.

No son pocas las teorías para dar explicación a los fenómenos que se suceden en la Mussara, posible influencia de un lugar de gran fuerza telúrica, saltos involuntarios a otras dimensiones probablemente provocados por lo que se conoce como puerta dimensional, secuestros por parte de determinadas sectas que se dedican ha realizar en este abandonado lugar sus prácticas y como no, la explicación OVNI, para muchos más clara.

Sea como fuere, un enigmático lugar que no deja indiferente a nadie y en el que si uno presta atención, puede sentir y escuchar “cosas”.

Fuentes:

http://www.dondeviajamos.com/

http://enigma900.blogspot.com

http://www.franrecio.com/

http://lamochiladelaura.wordpress.com/2013/01/14/la-mussara-lo-que-esconde-la-niebla/

Fotografías: http://www.telefonica.net