Ocurrió entre 1960 y 1970 en Pontefract (West Yorkshire, Inglaterra). El número 30 de East Drive Chequerfield Estate se convirtió en el escenario de fenómenos paranormales que atemorizaron a la familia Pritchard durante años.

 

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Entre ellos se encontraba la aparición de un monje y otros sucesos que hicieron calificar a este como el caso poltergeist más violento de toda Europa. Ahora el estreno de una película basada en los hechos, “When the lights went out”, parece haber despertado a los viejos fantasmas de esta historia…

La familia Pritchard tenía dos hijos Phillip de 15 años y Diane de 14 cuando los fenómenos paranormales hicieron su primera aparición el 1 de septiembre de 1966. Mientras los padres de Diane junto con ésta estaban de viaje, Phillip se había quedado en casa con su abuela Sarah Scholes. Mientras la Sra. Scholes tejía en la sala de estar Phillip llegaba de dar una vuelta con los amigos y cuando entró en la sala de estar, notaron como una ráfaga de viento helado a pesar del calor que hacía por estar en septiembre. Es entonces cuando un polvo blanco empezó a caer por la habitación cubriendo todos los muebles de una fina capa blanca de polvo.

 

Estando en la cocina Phillip ve como van apareciendo una serie de charcos verdosos. Cuando llaman a un fontanero para que revise las cañerías, éste no encuentra nada y asegura que no le encuentra explicación porque todo está bien.

Esa misma noche cuando ya se iban a dormir, un mueble muy pesado se desplaza ante la insólita mirada de abuela y nieto por toda la habitación. Es entonces cuando Sarah decide irse con su nieto a pasar la noche a casa de su hermana Marie, que vivía al otro lado de la carretera. Esa misma noche Marie y su marido Vic, deciden investigar por su cuenta junto con un amigo de la familia, el Sr. O’Donald, que estaba interesado en los fantasmas. Al abrir la puerta sintieron de nuevo una ráfaga de aire frío pero ningún fenómeno más. Nada más irse el Sr. O’Donald, Vic y Marie oyeron un fuerte golpe en la habitación de al lado, al entrar se encontraron con la fotografía de boda de los Pritchard en el suelo con el marco intacto pero el papel reducido a trocitos.

Cuando el señor y la señora Pritchard regresaron de sus vacaciones, los fenómenos se habían detenido, y así se llegó a la conclusión de que el fenómeno debía tener una explicación lógica, sobre todo porque, durante los dos años siguientes continuaron viviendo en la casa sin la menor actividad paranormal.

Entonces, un día, Jean Pritchard y su madre Sarah Scholes estaban tomando el té cuando oyeron un ruido en el pasillo. Al asomarse encontraron las sábanas y mantas de la cama de Jean situadas al pie de las escaleras. La ropa de cama de Phillip también fue arrojada escalera abajo, junto con algunas plantas en su maceta. La Sra. Scholes segura de que era el fantasma le dijo a su hija:”Te lo dije”, “está empezando otra vez”. Esta vez, sin embargo, los fenómenos eran mucho peores que antes. Toda la casa se llenó de ruidos de golpes, y las habitaciones de pronto se volvían misteriosamente heladas de frío. 

Docenas de objetos comenzaron a moverse alrededor de ellos mismos y de aquellos que iban a visitarlos. Cuando las marcas de una mordida gigante apareció en un sándwich en la nevera, los Pritchards supieron que ya habían tenido suficiente. Decidieron llamar a un sacerdote para realizar un exorcismo. Cuando el sacerdote llegó, sugirió que los ruidos de golpes y muebles en movimiento no tenían por qué ser causadas por un fantasma sino por los movimientos del terreno en el que estaba la casa. Sin embargo, pronto cambió de opinión cuando, al terminar de hablar, un candelabro empezó a flotar en el aire y agitarse por sí mismo delante de sus narices.

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Aterrorizado, se fue a toda prisa, diciendo que allí habitaba un ente maligno. Diane Pritchard, quien ahora tenía 14 años, parecía ser el foco de la obsesión. Diane fue arrojada de la cama durante la noche y cogida por el cuello por unas manos invisibles que le dejan la marca, e incluso es arrastrada por las escaleras por ese par de manos invisibles, que se apoderan de la rebeca que llevaba en ese momento.

 

Un amigo de la familia roció agua bendita por toda la casa, el poltergeist respondió pintando cruces invertidas en las paredes y puertas de la sala de estar, y la destrucción de los crucifijos que decoraban la casa Pritchard. 

Otro miembro de la familia, Maude la hermana de Joe Pritchard que no creía ni una palabra de las historias que su hermano le contaba que estaban sucediendo en su casa, decide visitar a los Pritchards en Pontefract, con el fin de ver los fenómenos por sí misma. Tan pronto como llegó la tía Maude , las luces se apagaron. Entonces se abrió la puerta del refrigerador y una jarra de leche salió flotando, cruzó la habitación y se vació ella sola sobree la cabeza de Maude. Convencida aún de que era un truco, decidió pasar la noche junto con su cuñada Jean en la misma habitación que Diane, para hacerle compañía.Esa noche, los fenómenos fueron los más impresionante hasta la fecha. La comida de la nevera estaba toda tirada por el suelo de la cocina, todas las luces de la casa se encendían y se apagaban, y cuando Maude se metió en la cama, la lámpara de lectura se separó de la pared y salió volando por la puerta del dormitorio. Cuatro bombillas diminutas, que formaban parte de la estufa de gas que había abajo en la sala de estar se materializaron en el dormitorio de Diane. Pero la parte más aterradora aún estaba por llegar. De repente, un enorme par de manos peludas llegó a la puerta, una de ellas en la parte superior y otra cerca la parte inferior. Parecía que había un monstruo enorme detrás de la puerta. Hasta que se dieron cuenta de que las manos eran en realidad los guantes de piel de la tía Maude, moviéndose por sí mismos. 

Una noche, Joe y Jean estaba en la cama y ambos fueron despertados por un ruido extraño en la habitación. Cuando se incorporaron para ver que pasaba, a los pies de su cama se encontraron con la visión de un hombre alto envuelto en un manto negro que se parecía al hábito que un monje usaría. La pareja vio entonces como el monje parecía disiparse en el aire. Cuando Joe le habló a uno de sus vecinos sobre su visión, éste le contó que hacía muchos siglos, había existido un convento local, desde 1090 a1539, y cuya horca se encontraba en los terrenos de la casa Pritchard. En eso años un monje cluniacense que había existido durante el reinado de Henry VIII fue ahorcado por la violación y asesinato de una joven. Por lo tanto, la actividad poltergeist centrada en Diane, podría interpretarse como de naturaleza sexual.

Poco tiempo después, el fantasma hizo una última aparición. Diane y Phillip estaban viendo la televisión cuando de repente vieron al monje a través de la puerta de la cocina de cristal. Phillip corrió tras él, y llegó justo a tiempo para verlo desaparecer en el suelo de la cocina.

Después de ésto hasta en tres ocasiones se realizó un exorcismo y parece que durante unos años los fenómenos se apaciguaron, hasta que parecieron desaparecer. La familia siguió viviendo allí ante la imposibilidad económica de poder mudarse. El hijo heredó la casa y la vendió hace poco tiempo y ahora a raiz de la película de Pat Holden sobrino de la familia Pritchard, que sufrió en sus carnes algunos de esos fenómenos, los fenómenos se han reactivado.

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Cartel de la película en español “La posesión de Sally”

Los vecinos ven como se encienden y apagan las luces de la casa estando deshabitada como está, murmullos como de personas hablando hasta altas horas de la noche e incluso se ha visto a una figura fantasmal paseando delante de los cristales de esa vivienda.

Fuentes consultadas: www.ghostlycast.com

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