A fines del siglo XIX, en plena epidemia de cólera, lo peor que le podía pasar a un enfermo era ser enviado al Hospital San José. Significaba que estaba desahuciado y listo para el Cementerio General, que estaba al lado del recinto y separado sólo por un muro. Aislado de la ciudad para evitar la propagación del contagio, al infortunado sólo le restaba esperar lo inevitable, consumido por la deshidratación. Este antiguo nosocomio ahora alberga diversas instituciones del ámbito del arte, la cultura y la salud; de las personas que trabajan en las mismas, se han recibido innumerables testimonios de apariciones fantasmales en el lugar: las monjas fumadoras, el doctor que atraviesa las paredes, el fraile sin cabeza, la matrona vestida de rojo…

Fachada antiguo hospital(www.eltemplodelaluzinterior.com)

El antiguo Hospital San José es parte significativa de la memoria de la salud pública del país. Fue construido entre 1841 y 1872, correspondiendo originalmente al “Lazareto de El Salvador”. Su principal función a principios de siglo fue atender enfermedades infecto-contagiosas, dedicando un tercio del hospital para los enfermos de tuberculosis.

En 1872 se produjo una gran epidemia en Chile, que obligó a ocupar dicho establecimiento, que todavía no estaba terminado, por no haber espacios disponibles en ningún otro lugar aislado. La ubicación del Hospital, junto al Cementerio General, no es casualidad: en esa época se temía ubicarlo en cualquier barrio donde terminara contagiando a gente sana y por lo tanto, se localizó ahí con puertas de acceso directo al Cementerio, porque los enfermos de cólera y viruela eran prácticamente desahuciados.

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Por otra parte, careciendo de muchas alternativas, fue el Cementerio General el que ofreció parte de sus terrenos para este nuevo lazareto, atendido por las Hermanas de la Caridad. Este lazareto, al igual que todos los centros de infecto-contagiosos de la época, fue asumido por monjas, cuyo aporte fue muy valioso, por cuanto arriesgaban su vida a diario.

El viejo edificio cuenta con gran cantidad de salas unidas por pasillos abiertos, lo que permitió crear una jardinería notable, albergando hoy árboles centenarios. Destaca su fachada principal de estilo colonial y el ingreso por un gran zaguán.

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En el interior hay una pequeña capilla con un altar de mármol, imágenes religiosas y notables vitrales.

Su localización, en el sector Norte de Santiago, sitúa a este establecimiento en el epicentro de la historia de la medicina chilena. Hacia 1960 el Hospital San José se planteó como un Hospital General y en 1980 se convirtió en hospital base del Área Metropolitana Norte. Su historia como establecimiento de salud culmina en agosto de 1999, cuando el Hospital San José se traslada a su nuevo y moderno edificio levantado enfrente del antiguo.

El Antiguo Hospital San José se salvó de la demolición gracias a que en el año 2000 el Ministerio de Educación declaró al Antiguo Hospital San José como Monumento Nacional, “por sus valores arquitectónicos y por el legado histórico de este edificio, al ser parte de la memoria de la salud en Chile”.

Por sus dos largos pasillos y su jardín de cinco hectáreas, las monjas fumadoras son las más famosas. Cuentan que sólo aparecen cuando se cierran las puertas del recinto. “Acá todos saben que hay dos monjas que se ponen afuera de la capilla a fumar”, dijo a ‘El Mercurio online’ Manuel Velásquez, un guardia de este sector de Independencia. “Pero no hay que tenerles miedo, no hacen nada”, agrega. Se cree que las religiosas eran voluntarias de las Hermanas de la Caridad, ese grupo de valientes mujeres que cuidaban enfermos tuberculosos ya que nadie lo hacía por temor a contagiarse.

Monja de las Hermanas de la Caridad junto a dos enfermos en el hospital S. José(www.eltemplodelaluzinterior.com).

 Las otras apariciones también están relacionadas con personas que trabajaron en el San José como, por ejemplo, el doctor que atraviesa las paredes. Se trataría de un médico que murió de improviso a mediados de 1900. “Es un hombre alto y enjuto. A veces decide alargar su paseo por uno de los pasillos y camina hacia la pared que separa el hospital del Cementerio General”, cuenta el cuidador de coches Raúl Maldonado. “Si quiere dar más pasos, simplemente atraviesa la pared”.

No tan tranquilo es el fraile que pasea por los parques que separan los pabellones médicos. Usa un traje café y de su cadera cuelga una pequeña cuerda. Su rostro es un misterio porque nunca se quita la capucha. Eso ha generado varias versiones. Testigos aseguran que no tiene cabeza. Pero otros dicen que sólo la esconde. ¿El motivo? No se sabe.

Magdalena Spencer, directora de proyectos del Centro de Estudios para la Calidad de Vida, dice que ella convive armónicamente con “esas energías”, por eso pide permiso cada vez que va a ocupar por primera vez alguna oficina del edificio. Eso, dice, le permite trabajar más tranquila. Pero también reconoce un incidente raro:“Caminaba por uno de los pasillos, llevaba atado a mi cinturón y dentro de su estuche cerrado, una pequeña cámara digital y de pronto se cayó al suelo, sin que yo abriera el estuche, dándose varias vueltas”.

Pero, ¿qué pasaría si se encontraran con la mujer de rojo? Aunque hace más de diez años que la maternidad del hospital dejó de funcionar, por las tardes aparece una mujer esperando que un niño necesite de sus cuidados. Se cree que pudo ser una matrona, porque se mueve con seguridad, como dando órdenes, y no saluda. El guardia Carlos Lema dice que “aparece en los rincones más oscuros de la maternidad y  su presencia es tenebrosa, porque en esa área la iluminación es escasa y la soledad, intensa”.

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 La historia fantasmal del Ex-Hospital de San José ha sido reavivada recientemente: hace poco sirvió como localización para “El juego del miedo”; un reality del canal local TVN, el cual estuvo aprovechando el miedo que provoca el antiguo edificio, y sus macabras historias. Mientras se realizaba la grabación del programa, participantes y equipo técnico han hablado también de manifestaciones espirituales: se han visto sombras en las paredes que no se sabe de dónde surgen y se han escuchado ruidos extraños. También ha llamado la atención que se rompen cañerías de agua sin motivo aparente, y finalmente, una de las participantes declaró que no podía caminar por un sector del edificio, ya que había como una fuerza invisible que se lo impedía.

Sin duda otro enigmático edificio que pasa a engrosar la larga lista de hospitales con fenómenos paranormales objeto de culto para todos aquellos que amamos el misterio.

 

Fuentes consultadas:

http://eltemplodelaluzinterior.com

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