Kilmainham Gaol es una antigua prisión situada en Kilmainham en Dublín, que ahora es un museo. Ha sido dirigida desde mediados de la década de 1980, por la Oficina de Obras Públicas del gobierno irlandés. Kilmainham Gaol, jugó un papel importante en la historia de Irlanda, ya que muchos líderes de las rebeliones irlandesas, fueron encarcelados y algunos ejecutados, en la prisión por los británicos y en 1923 por el Estado Libre de Irlanda.

CARCEL IRLANDA6

www.sergemaheu.com

En ella los reclusos, ya fuesen hombres, mujeres y niños, fueron encarcelados hasta un número de cinco en cada celda, con una sola vela como luz y fuente de calor, así que la mayor parte del tiempo la pasaban muertos de frío y en plena oscuridad, ya que la vela tenía que durar al prisionero, durante dos semanas. Sus celdas eran de unos aproximadamente, 28 metros cuadrados.

Los niños a veces eran detenidos por hurto, el más joven que estuvo allí preso, se dice que fue un niño de siete años de edad.

El eco de sus pasillos y patios, proporcionan una idea vívida de lo que hubiera sido encontrarse confinado en uno de estos bastiones, entre 1796 cuando se inauguró y 1924, cuando se cerró.

CARCEL IRLANDA2

www.sergemaheu.com

Además de lugar de confinamiento para muchos delincuentes comunes, también fue el lugar donde se encarceló y ejecutó, a muchos de los líderes de la sublevación de 1916. Una placa en el patio de la cárcel, recuerda a aquellos hombres patriotas, que se enfrentaron valientemente y desafiantes a los pelotones de ejecución, en las frías horas de la madrugada del mes de mayo de 1916.

El último en morir fue James Connolly, que tuvo que ser atado a una silla, con el fin de que la ejecución pudiera llevarse a cabo, ya que era incapaz de valerse por sí mismo, debido a sus terribles heridas.

Con tan rica y terrible historia, es inevitable que Kilmainham Gaol sea residencia de varios fantasmas.

El edificio había estado vacío desde hacía muchos años hasta que un grupo de voluntarios se dedicaron a su restauración en la década de 1960.

CARCEL IRLANDA4

www.sergemaheu.com

Muchos sucesos le han ocurrido a Dan McGill, la persona encargada de cuidar y vigilar la cárcel. Las habitaciones del entonces gobernador de la cárcel, fueron utlizadas por McGill y su familia, algo molestos por el hecho de que su ventana, daba justamente al lugar en donde en otro tiempo estuvo la horca.

Una noche se preparaba para irse a la cama, cuando al mirar desde una de las ventanas laterales, vio con sorpresa que las luces de la capilla, que acababa de apagar, estaban encendidas de nuevo. Se acercó a la capilla, volvió a apagarlas y regresó a su casa, donde una vez más se preparó para acostarse. Pero al mirar por la ventana vio que las luces de la capilla estaban otra vez encendidas. Es noche hizo el largo camino desde su habitación hasta la Capilla, hasta un total de tres veces.

CARCEL IRLANDA3

www.sergemaheu.com

Durante la reconstrucción uno de los obreros de la misma, estaba pintando la zona de las mazmorras, cuando una gran ráfaga de viento de pronto le lanzó contra la pared. Después de unos instantes de fuerte lucha contra la misteriosa tempestad, logró abrirse camino a través del calabozo, donde su cara pálida y las manos temblorosas, eran testimonio vivo de su roce con la fuerza misteriosa. Él obrero en cuestión, se negó a volver a trabajar en ese lugar e incluso, visitar la cárcel de nuevo.

Otro de los voluntarios que se encargaba de la restauración de uno de los corredores de la primera baja, escuchó fuertes pisadas que subían las escaleras de piedra y caminaban por el pasillo detrás de él, pensando que quizás se trataba de un compañero, salió a saludar a quienquiera que fuese, pero cual fue su sorpresa al no encontrar a nadie más en el pasillo, a pesar de que los pasos laboriosos continuaron como si una presencia invisible acabara de entrar por la derecha, justo delante de él.

CÁRCEL IRLANDA

www.sergemaheu.com

Varios niños que estaban de visita en la antigua cárcel, se detuvieron aterrorizados en el umbral, negándose a dar un paso más allá, mientras que un guía que era particularmente susceptible a las sensaciones psíquicas, afirmó que había un aura maligna y terrible en todo el balcón de la capilla.

Muchos son los testimonios de visitantes, que afirman sentirse obsevados y vigiliados por cientos de ojos, mientras recorren en silencio tan sombrío lugar.

Tal vez debemos quedarnos con las palabras de su cuidador Dan McGill durante los años de reconstrucción del edificio, que siempre decía “que nadie debía de tener miedo a los presos, porque sabían que los voluntarios sólo estaban tratando de contar sus historias, pero los soldados y los guardias, esos ya eran otra cosa.

Sin duda un enigmático por el que dejarse caer, si uno está de visita por tierras irlandesas.

Fuentes consultadas: 

http://www.haunted-britain.com

http://en.wikipedia.org