A mediados de junio de 2005 se difundió una noticia sorprendente: una familia de la localidad de El Padul solicitaba al juez de guardia número 6 de Granada autorización para exhumar el cadáver de su madre, fallecida un par de años antes. Aducían que su espíritu se les había manifestado a través del móvil solicitando que le quitaran del pecho la cruz con la que había sido enterrada.

mujer llamando

Sin duda, nos enfrentamos a una información extraña, que hizo sonreír a muchos. Pero los familiares de Filomena Gómez, que perdió la vida a los 55 años a causa de un cáncer, vivían con angustia cada una de las misteriosas llamadas que recibían. ¿Eran una broma, una confusión o cabe la posibilidad de que alguien pueda comunicarse con nosotros desde el «más allá?».
Los investigadores que han tenido oportunidad de escuchar las grabaciones aseguran que nada tienen que ver con las psicofonías tradicionales. Presentan «golpes de aire» y son audibles otras inclusiones en segundo plano. En una de ellas se escucha claramente: «la cruz, Pili».

Al parecer, existe en El Padul una costumbre muy extendida, que consiste en retirar la cruz de la parte superior del féretro antes de que éste sea introducido en el nicho. Los familiares que enterraron apresuradamente a Filomena olvidaron hacerlo, por lo que creen que perturba el descanso de la fallecida.

feretro

El juez, que atendió durante tres minutos a los miembros de la familia y escuchó las psicofonías, explicó que no tenía competencias para decidir en un asunto de estas características y les recomendó que trasladaran su petición a un sacerdote o al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Sin embargo, lo único que consiguieron fue despertar la curiosidad de investigadores y medios de comunicación.

Pilar, una de las hijas, explicó a los periodistas que no sabía de dónde provenían los mensajes de su madre y añadió que cuando algún miembro de la familia graba algo en su móvil «lo que se reproduce es la voz de mi madre diciendo: ven, ven, la cruz». Su abuelo y su tío, enterrados en el mismo panteón, también envían mensajes sonoros a través de los móviles familiares.

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Los seis hermanos y el padre creen que han de retirar la cruz del féretro y aseguran que el único objetivo es quitar la lapida y arrancar la cruz.

La SEIP (Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas) presidida por Pedro Amorós, ha realizado un estudio sobre tres de los registros. En el primero y el tercero de ellos se escucha: «Mujer piensa en el Ridiin»; el segundo mensaje dice: «La cruz, Pili… ven».

Pero, por increíble que parezca, no se trata de un caso único. Nos remontamos a 1996. Por entonces, Edson, el marido de Zilda Monteiro, obtuvo algunas psicofonías. Estuvieron casados durante cinco años. Aunque vivieron algunos problemas de relación, siempre pensaron que tenían alguna conexión espiritual. Y así se deduce de lo que ocurrió.

Se separaron en 1997. Edson interrumpió entonces sus grabaciones psicofónicas, aunque siempre tuvo en mente volver a su trabajo de experimentación lo antes posible, en cuanto se mudara de Sâo Paulo a Río de Janeiro. Pero a finales de junio de 1999 sufrió un infarto y tuvo que ser ingresado en el hospital de Laranjeiras, en Río. Postrado en la cama, le pidió a Claudia, su nueva compañera, que llamara a Zilda para comunicarle que se encontraba enfermo. «Al colgar tomé conciencia de la gravedad de la situación –asegura Zilda– y me di cuenta de que no tenía su teléfono ni la manera de poder contactar con él. Temí que algo peor le iba a suceder y no tenía ninguna información».

Tras algunas gestiones, logró conversar telefónicamente con él. Así se enteró de que el 8 de julio iban a hacerle un examen para determinar qué tipo de intervención quirúrgica iban a practicarle. «Insistí para que me llamara ese mismo día, en cuanto supiese algo. Como habíamos estado separados durante cierto tiempo, me preguntó si yo ya tenía telefóno móvil y me pidió el número. Acabamos la conversación con mi petición de que tan pronto como dejase el hospital me llamase. No sé si en broma o en serio, me prometió: «Si no te llamo desde aquí… lo haré desde el más allá».

Y cumplió su promesa. El 9 de julio, durante la intervención quirúrgica, Edson sufrió un nuevo infarto y fue trasladado a la UCI donde entraría en coma poco después. Los médicos advirtieron que si volvía en sí, las lesiones cerebrales serían tan graves que su vida se reduciría a la de un vegetal. El 19 de agosto de 1999 falleció.

Casi un mes después, el 10 de septiembre, Zilda puso a cargar su teléfono móvil y advirtió entonces que tenía un mensaje en su buzón de voz. Llamó a su operador para recuperarlo y casi se muere del susto. Era la inconfundible voz de Edson que decía: «Te amo».

movil

La «psicofonía» fue a parar a manos de Sonia Rinaldi, quien sometió el mensaje a un riguroso análisis de laboratorio. Provista de grabaciones de la voz de Edson en vida, llevó el material a la Universidad de Sâo Paulo para su examen. La comparativa efectuada por Alessandro Pecci no dejaba lugar a dudas: había un 98% de posibilidades que la voz del móvil y las de las grabaciones fueran la misma.

No se trató de un hecho aislado. Como la familia de El Padul, Zilda siguió recibiendo comunicaciones. Dos días después –antes de conocer el resultado del examen–, intrigada por los acontecimientos, puso a grabar una cinta en la que preguntaba: «¿fuiste tú, Edson?». Inmediatamente, una voz contestó: «¡Claro que fui yo!»; y otra más intervino diciendo lo siguiente: «Mamá, cuida de mi hija». Zilda averiguaría más tarde que Edson tenía una hija fuera del matrimonio. Algo que nadie sabía y que descartaba la posibilidad de una broma de mal gusto.
Fuente consultada:

http://www.akasico.com

 

 

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