En los bajos del mercado de Triana, estuvo situado el castillo de San Jorge (centro de la inquisición sevillana, donde aún se pueden visitar sus ruinas).

castillo san jorge
A lo largo del tiempo fueron construyéndose  edificios en el solar (antes de encontrar las ruinas del castillo abajo, en excavaciones arqueológicas…) en el siglo XVI diversas instituciones religiosas.

En el año 1481  se estableció en él la sede de la Inquisición. Esta institución se mantuvo en este lugar hasta 1626, año en el que lo abandonó por el continuo deterioro de sus muros debido a las fuertes crecidas con que a veces arreciaba del río, siendo concedido entonces al Conde Duque de Olivares, que se ocuparía de su reparación y cuidado y de la vigilancia sobre las mercaderías realizadas a sus puertas; y sólo hasta 1639, año en el que volvió a ser sede de la Inquisición hasta su marcha definitiva en 1785.

Posteriormente se donó a la ciudad el castillo para que pudiera abrir un paso desde el Altozano hasta la calle Calle Castilla, levantando casas a ambos lados, para lo cual se demolieron sus dependencias, quedando parte de él en solar.

restos castillo san jorge

Convertidos sus restos en un centro de interpretación y museo de la Inquisición, sobre las ruinas se edificó el mercado de abastos de Triana.

En el silencio de la noche, unas cadenas se arrastran bajo el suelo con un ruido incesante. El sonido estremecedor se une al de unos golpes en la pared. Mientras tanto, los sensores de las cámaras de seguridad registran movimientos cuando, aparentemente, nada ni nadie pasa por delante del objetivo. De una calle a otra del mercado, se cruza en la oscuridad una niña vestida de blanco.

Aunque parezcan leyendas urbanas, empleados de Astarté Custodia,  la empresa que gestiona actualmente la seguridad en el Mercado de Triana, y de entidades que anteriormente se encargaban de la vigilancia en el recinto, han vivido experiencias que bien podrían ser objeto de estudio de «Cuarto Milenio».

mercado triana

«En el silencio de la noche, el 90% de los ruidos que uno oye suele ser por sugestión, y el miedo es el peor enemigo que existe. Si vienes predispuesto a escuchar ruidos, los escucharás», apunta Eleazar Álvarez, uno de los socios de Astarté Custodia. Y es que para realizar el turno de noche y hacer la ronda en el mercado, según explica Álvarez, «hay que echarle valor». Cualquier sonido puede ser susceptible de convertirse en una auténtica pesadilla. «Haces una ronda por las calles del mercado y oyes voces, te acercas a un puesto en concreto y resulta que es un transistor que alguien dejó encendido».

La experiencia es un grado y bien lo sabe otro de los socios de Astarté Custodia, Juan Manuel Guerrero, quien ha trabajado como vigilante nocturno durante muchos años. Ambos reconocen que para ejercer esta profesión hay que tener nervios de acero. «Hay gente que no ha aguantado el turno de noche y ha dejado el trabajo, e incluso un empleado se salió a la calle, puso una silla, y esperó ahí toda la noche hasta que amaneció», declaran.

“Por ejemplo, hay veces que en la pantalla del ordenador, donde nos aparecen las imágenes que emiten todas las cámaras de seguridad, de noche suelen tener un punto de color verde que indica que no hay movimiento. Sin embargo, en ocasiones, en alguna de ellas el color ha variado a rojo, y eso indica que sí hay presencia o movimiento. Y en la pantalla, con los infrarrojos, no aparece nada ni nadie”. Empleados de seguridad que han pasado por la empresa, y por otras que anteriormente gestionaban la seguridad en el Mercado de Triana, han asegurado oír ruidos espeluznantes. «Han oído golpes en la pared, en la entrada al Museo del Castillo de San Jorge, y han tenido tanto miedo que ni siquiera podían ir al baño», asegura Álvarez.

Para garantizar la seguridad en el recinto, cada hora se realizan rondas y se revisan los puestos y las calles, que todo esté bajo control. «Uno se acostumbra, no le queda más remedio, a trabajar en la noche, pero hay que tener mucho control de los nervios», explica Juan Manuel Guerrero.

Dicen los vigilantes nocturnos, e incluso alguno de los comerciantes del mercado de Triana, que se asienta sobre el antiguo castillo de san Jorge, que en ocasiones han visto pasar la imagen vaporosa de lo que parece  ser una niña vestida de blanco.

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Algunos comerciantes más madrugadores, que llegan al recinto cuando aún es de noche, también se han encontrado con la misteriosa figura.

Miguel L. R. es otra de las personas que habitualmente se acerca al mercado, él nos relató un nuevo testimonio: “Era por la tarde cuando entré en el mercado, hacía ya frío y estaba oscureciendo, pocos puesto había abiertos pero entré por entrar en el mercado.

Cuando llevaba un rato aquí, cinco o diez minutos máximo sentí una especie de llanto, me llamó la atención y fue hacia la calle del pescado. Allí vi pasar entre las calles a una niña, una niña de blanco o que brillaba, no se…

El caso es que seguí a la niña creyendo que se podía haber perdido o necesitar ayuda, la vi pasar de nuevo y cuando fui a donde estaba, había desparecido.

Era una niña con traje blanco como de comunión, pelito largo, y se movía muy rápido…”Nadie sabe quien pueda ser (si es que realmente hay algo), pero lo cierto es que son muy pocos los que se atreven a entrar en el mercado durante la noche. A este fantasma  no se le aprecian sus extremidades inferiores.

Otro comerciante, Antonio Miranda, el cual asegura «temer más a los vivos que a los fantasmas», dijo haber visto, en la noche de Todos los Santos, cuando él trabaja en su puesto de flores, una especie de vapor blanco. «Era como una niña vestida de blanco, de comunión, y jugaba en una de las calles del mercado».

Por lo visto, según J.M.G. Bautista, conocido investigador, se ha documentado sobre este hecho y cuenta, como en ese mismo lugar, fue ajusticiada una niña de 14 años, la cual acusaron de herejía y seguramente pereció en la hoguera. ¿Puede tener relación este hecho con la aparición fantasmal? Quién sabe, pero ahí va el dato.

Otra de las testigos Leonor, una de las limpiadoras del mercado, le tocó una de las noches hacer guardia dentro del mismo limpiando, ella notó que había alguien en el mercado aparte de ella misma y el compañero con el que estaba. Al mirar hacia uno de los puestos vio a una niña vestida de blanco, la cual al verse descubierta por Leonor, se desplazó rápidamente por una de las calles, hasta desaparecer de repente.

Además, las cámaras de seguridad captan extrañas bolas de luz y los sensores de movimiento invisibles presencias; los vigilantes nocturnos sufren ataques de pánico; ciertos objetos se mueven solos y se escuchan ruidos de procedencia desconocida.

Fuentes consultadas:

http://sevillaciudad.abcdesevilla.es

http://sevillaciudaddeembrujo.blogspot.com.es

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