Uno de los lugares donde se concitan más fenómenos extraños es el llamado “Cortijo de los asombros”. Situado en la región Subbética, Priego de Córdoba es uno de los pueblos incluidos en las leyendas del llamado “Círculo Mágico” de Andalucía. El famoso “Cortijo de los Asombros”, derruido en el año 2010, ha sido localizado por algunos investigadores de los fenómenos paranormales en el llamado “Triángulo de la muerte”, sus vértices estarían situados entre Iznajar, Valdepeñas de Jaén y Alcaudete.

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Construido hacia el año 1900, las primeras manifestaciones constatadas empezaron a registrarse al final de la Guerra Civil española (1939). Durante la contienda, parece ser que sirvió de refugio. No obstante, con anterioridad ya se relataban sucesos extraños en sus alrededores. El nombre se lo dieron los habitantes de la región, haciendo alusión a las numerosas historias de “aparecidos” (“asombros” en el lenguaje popular) que tenía lugar en ese sitio.

Sus constructores y primeros habitantes murieron, según cuentan, ahorcados en las ramas de los árboles que había en la entrada del mismo. Un cortijo que, entre muchos otros misterios, contaba con la presencia de un martinico, un duende, espanto que se dedicaba a asustar a las parejas de novios y que fue, según todas las creencias, el inductor del suicidio de los habitantes de la casa. Así lo narra el testimonio de la criada de una familia muy famosa y adinerada de Priego que, mientras hacía las tareas del hogar, allá por los años 70, escuchó ruidos en una habitación. Al abrir la puerta pudo ver a una especie de niño o niña que jugaba y que desapareció bajo la cama.

También se describieron fantasmas infantiles de niñas jugando y se han podido recoger algunas psicofonías.

Desde muy antiguo, los ahorcamientos en los árboles próximos a su entorno fue notable. Considerado un lugar que atraía especialmente a los suicidas, siempre llamó la atención  por las frecuentes nieblas y la ausencia de pájaros en sus alrededores. La explicación racional que se daba a esa anomalía estaba  fundamentada en las inquietas fuerzas telúricas (aguas subterráneas) que existen en las proximidades del cortijo. Sin embargo, y a pesar de ir preparados para asumir ese tipo de fenómenos naturales, los últimos propietarios renunciaron a su adquisición, ya que llegaron a experimentar en varias ocasiones poltergeist como los relacionados con las casas encantadas: cortinas que se mueven sin aire que las impulse, puertas que se abren y cierran solas o  cuadros que se caen sin causa aparente.

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Dentro de la chimenea, que estaba construida con forma de hoja de lis, se encontraron numerosas hojas de puntas de flecha y hachas del neolítico. Éstas eran llamadas “las piedras del rayo” y se creía que caían con las tormentas para proteger a la gente de los malos espíritus. Sobre el año 1945, la casa fue adquirida por una familia de Priego, quien desconocía la historia que encerraba. Se instalaron en ella y, al poco, los fenómenos volvieron a suceder. Las ventanas repiqueteaban constantemente, el trigo y el grano aparecían esparcidos por doquier, una mano invisible abría la puerta del establo donde guardaban el ganado y ‘algo’ les hacía salir huyendo.

Ante tales hechos se requirió la presencia de un sacerdote de Priego para que realizara un exorcismo en la casa, pero éste no tuvo éxito alguno al contrario parece ser que los fenómenos cobraron mayor intensidad y los miembros de la familia no tuvieron otra opción que abandonar la vivienda y volver a Priego. La señora de la casa contaba que, ‘estábamos cargando todo en el carro para irnos cuando se me olvidó el candil. Cuando fui a por él vi que no estaba en su sitio y escuché clarísimamente una voz, como de niña, que decía ¡no, el candil ya me lo llevo yo!’, como dando a entender que el martinico se iba también con ellos”.

En sus alrededores, voces extrañas en días sin viento, figuras translúcidas de vecinos fallecidos, proyecciones en las sombras de las paredes de luces circulares, con intensidad inaudita y movimientos insistentes. Los campesinos evitan pasar por aquellos parajes, ya que lo han considerado siempre un lugar  habitado por las almas torturadas de los que allí fallecieron.

Dentro del cortijo, son muchos los testigos que han afirmado haber escuchado ruidos de gentes, llantos de niños, voces llamando a sus familiares, teniendo la certeza de que nadie había en su interior. La temperatura, dentro de la casa era de 3.5º, según algunas investigaciones parapsicológicas. Se afirma que durante la grabación de algunas psicofonías, los grados del termómetro llegaron a  bajar hasta 5º, apenas en unos segundos.

Fuentes consultadas:

http://www.akasico.com

http://www.culturandalucia.com

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