Imágenes espectrales, presencias invisibles y susurros convierten un hotel de Monachil en foco de energía paranormal.

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Una niña se refleja en la pared, junto a la escalera y la puerta donde se oyen voces y aparece una mujer que no existe. En la planta superior, se rompen las cerraduras de la llamada ‘habitación del muerto’.

De la habitación ‘109’ emanaba un olor desagradable, una mezcla entre darros y descomposición. Es la habitación donde los gestores del Hotel Monachil, situado en la zona alta de Colinas Bermejas, detectaron por primera vez la existencia de fenómenos que no podían explicar y que, en solo unos meses, se extendieron hacia otras zonas de un establecimiento que parece aglutinar la energía paranormal que se concentra en un enclave que camina hacia las cumbres de Sierra Nevada, que fue escenario de crímenes y abusos de poder en los años cuarenta. Inmaculada Rivero, responsable del hotel, hoy cerrado por causas administrativas, asegura que la presencia de fantasmas es «palpable desde que llegamos aquí en el año 2012, y se ha incrementado de tal modo que acudimos a amigos investigadores para que estudiaran la situación y nos asesorasen», como el escritor, experto en fenómenos paranormales, Rafael Casares.

El hotel Monachil, al que sus propios gestores comparan con ‘El Resplandor’, tiene dos viejos cañones de bancarga situados sobre sus cornisas. Es de arquitectura alpina, con tejas de pizarra y grandes cristaleras en las que el sol dibuja extraños juegos de luces. Cuando Inmaculada Rivero, una mujer emprendedora que había levantado ya varios negocios, llega a Colinas Bermejas, el hotel había tenido varios gestores que no lograron mantenerse demasiado tiempo en el lugar e incluso, en algún caso, se encuentran aquejados de problemas psicológicos.

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La primera llamada de atención ocurrió mientras trabajaban para reabrir el establecimiento en julio de 2012. Se dieron cuenta de que dos de las habitaciones no se podían abrir. Tenían las cerraduras empotradas y de ellas emanaba un olor desagradable. De la que se llama ‘Mulhacén’, la 109, surgía el sonido del hilo musical instalado en el edificio. «Hubiera sido normal si no se mantuviese la música cuando apagábamos el sistema e incluso cortábamos la luz. No solo era el sonido y el olor, que podía ser de cañerías, sino que desde el interior, a pesar de la puerta cerrada, surgía una extraña sensación de dolor y melancolía». Intentaron abrir la puerta en varias ocasiones sin conseguirlo, tuvieron que forzar la entrada de las dos habitaciones. «Tenía verdadero pánico. Yo creía que encontraríamos un cadáver, por eso a la habitación, entre nosotros, mi compañero y amigos, le llamábamos la habitación del muerto». Cuando lograron abrirla no había nada. Cambiaron la cerradura electrónica por otra normal, pero volvió a empotrarse en dos ocasiones más. «El cerrajero no podía entender que una vez se rompiese el cuadratín por la mitad y otra, se moviese la pletina del interior de tal forma que impedía que la puerta basculase y, por tanto, se pudiese abrir».

Rafael Casares asegura que un mínimo poder telequinésico (capacidad de mover cosas con la mente) podría ser suficiente para modificar la pletina de la puerta, aunque para  seccionar la regleta que une los pomos de la cerradura haría falta una gran fuerza mental. El día de la inauguración, la habitación 109 volvió a cerrarse sola.

La presencia de los espíritus se mantuvo en el tiempo casi como una anécdota, pero poco después, una amiga a la que Inmaculada le envío una foto de la fachada del edificio, le devolvió el archivo y le preguntaba quién era la mujer embarazada que aparecía junto a la puerta. «Cuando hice la foto no había nadie y la imagen que le envié por el móvil no mostraba más que el edificio, pero cuando ella me la devolvió la señora, aparentemente encinta, estaba en la imagen», dice Inmaculada, quien en otra foto tomada del interior de la cafetería descubrió la presencia de una niña de pelo rubio que se reflejaba en la pared situada junto a la puerta que accede a la recepción. «Por el aparente brazo de la silla donde está la niña se puede saber que estaba sentada en el patio exterior y se reflejaba en el interior, pero es que en la terraza no había nadie».
Tras tener que cerrar el hotel recién inaugurado por problemas de carácter legal y administrativo, Inmaculada y su compañero, que vivió solo en el hotel durante el pasado invierno y asegura que «la sensación de ser observado y estar en peligro era constante», pusieron el caso en manos de especialistas.

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«Realizamos psicofonías que han dado resultados alarmantes», afirman Rafael Casares y miembros del equipo de Raudive, dedicados a la investigación paranormal. En una de ellas, tomada en la cocina, una voz indica con total claridad: «Una niña muerta», lo que parece tener una relación directa con la pequeña reflejada en la pared de la cafetería. En las escaleras que acceden a las habitaciones una voz de hombre quedó impresa en la grabadora: «Esta es mi escalera y siempre he estado aquí». Una frase que se grabó en el mismo lugar donde una mujer, cliente del hotel, había asegurado que alguien la había empujado.

En otra de las grabaciones había un intento de conexión entre los mundos. La voz, en este caso de mujer, decía: «Yo te ofrezco hablar». Han sido más de un centenar de psicofonías, dice Casares, que afirma que algunas de ellas no dejan lugar a dudas, como la que preguntaba, «¿no sientes el miedo?», y la que habla de alguien que se llama «Mikel». Asegura que «en estos días de investigación ha habido incluso un interés por las fuerzas paranormales en comunicarse, y  las voces nos dicen que hemos tardado mucho en volver».

La existencia de fenómenos paranormales está clara, al menos es la convicción de Inmaculada Rivero y de quienes han vivido en este hotel rural convertido en el centro donde fluye una energía desconocida.
Los expertos aseguran que los cursos de agua subterráneos son conductores de fuerzas paranormales. Bajo el hotel, mientras lo preparaban para abrir se produjo una fuerte emanación de agua. Había explotado un ‘acuífero confinado’, una bolsa de agua apresada bajo la tierra desde hace centenares de años.

Fuente consultada:
http://www.idea.es

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