Construida en 1720, esta legendaria casa de ladrillo de Carolina del Sur (EE UU), parecía estar destinada a ser escenario de un trágico triángulo amoroso. Se cuenta que una joven muy bella llamada Amelia, llegó a la casa de ladrillo para visitar a sus parientes. Ella acababa de ser comprometida en matrimonio a un caballero de una familia prominente de, pero por giros y vueltas del destino, conoció a un joven plantador de familia rica y de inmediato se enamoró. Le escribió a su prometido, informándole de que le liberaba de su compromiso, pero él se negó, y advirtió sólo que se presentaría en Blick House en demanda de una explicación.
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Amelia intentó explicarle que ya no lo amaba y que deseaba casarse con otra persona. El pretendiente despechado quiso hacer oídos sordos. Dejando la casa de ladrillo, montó en rabia, y gritó con ira: “Nunca te casarás con él. Prefiero verte muerta!”.
Días de haberle dicho esto, la boda de Amelia llegó por fin, y la amenaza de muerte fue olvidada. Su tío costeó una lujosa boda de su sobrina. Un barco de vapor privado estaba esperando en su muelle para llevar a la pareja de recién casados a Charleston. Dick House se llenó de invitados y sirvientes. Se dedicaron horas en preparar una comida espléndida.
Amelia se estaba vistiendo para su boda, cuando ella escuchó una voz suave, que le llamaba por su nombre. Se acercó a una ventana abierta, y miró hacia el crepúsculo. De pronto, Un tiro rompió en el aire mientras el júbilo de los invitados fue silenciado abruptamente. El novio corrió hacia el piso de arriba, atravesando desesperado entre la multitud: fue el primero en llegar a Amelia, pero ni él ni nadie podía ya ayudarla. Ella yacía muerta en el suelo, su vestido de novia blanco estaba empapado en sangre. Casi en el borde de la ventana, se veía una pequeña impresión roja, a la izquierda, cual una fotografía de la belleza asesinada, mientras caía al suelo. Y sentado allá afuera, en un enorme roble, estaba el villano, el galán olvidado, quien tras cumplir con su cometido usó su pistola sobre sí mismo: su cuerpo cayó con un ruido sordo en el suelo.
Muchos intentos se han hecho para cubrir esa extraña “fotografía de muerte”, impresa en la ventana. Ninguno ha tenido éxito. La imagen escarlata continúa sangrando a través de capa tras capa de pintura oscura y gruesa puesta sobre ella. Cada año en la noche del 13 de agosto, aniversario de la tragedia, según dice la leyenda, se pueden escuchar gritos procedentes del antiguo edificio -hoy en ruinas: el interior de la casa de ladrillo fue destruida por el fuego hace mucho tiempo, pero la fachada permanece intacta-; también los aromas de una suculenta comida pueden ser percibidos por los transeúntes y la música puede ser escucha a través del viento.
Amelia se ve a menudo en la ventana de su piso de arriba, con su vestido de novia brillante luz de la luna, mientras que en el muelle, como las suaves olas vuelta en la anticipación, los motores de un inexistente barco de vapor se puede escuchar mientras se prepara para un viaje que nunca se realizó. Así termina el relato de Amelia, el fantasma de la casa de ladrillo.