Category: Leyendas y misterios.


Ubicado en el centro de la ciudad con la estatua de la Cibeles en su puerta, esconde una de las leyendas de amor más tristes y misteriosas que podemos conocer.

 

Una leyenda de amor prohibido en donde la línea de la realidad y la ficción se sobrepasan con tanta facilidad que nunca podremos desentrañar en realidad la maraña de la historia real y la leyenda, pero precisamente tal vez sea esto lo que le confiere un halo de misterio.
Los marqueses de Linares nunca tuvieron hijos, ni hicieron vida conyugal. El motivo de esta separación aún se desconoce. ¿Esconde el Palacio de Linares un secreto familiar oculto durante siglos?
¡En el Palacio de Linares hay fantasmas!. En mayo de 1990, Televisión Española daba a conocer unas estremecedoras psicofonías captadas en el Palacio de Linares de Madrid por una desconocida doctora llamada Carmen Sánchez de Castro. En ellas podía apreciarse nítidamente la voz quejumbrosa de una niña que decía: “Mamá, mamá… Yo no tengo mamá”. Una mujer se lamentaba: “Mi hija Raimunda… Nunca oí decir mamá”. Otra psicofonía recogía una voz masculina que exclamaba: “¡Fuera… no, aquí no!”. Desde entonces, el Palacio de Linares se convirtió en el blanco de especulaciones sobre una supuesta tragedia familiar ocurrida en el seno de la familia Linares. El hecho de que la Policía desenmascarara a la supuesta doctora y psicóloga – una delincuente sobre la que pendía una orden de búsqueda y captura desde hacía diez años – no frenó la avalancha de parapsicólogos, investigadores y curiosos que invadieron el edificio en busca de la respuesta al misterio. ¿Fueron los marqueses de Linares hermanos? ¿Asesinaron y emparedaron a su propia hija en el palacio familiar?

El primer marqués de Linares, José de Murga, adquirió en 1872 diversos solares que eran propiedad del Ayuntamiento de Madrid para construir sobre una superficie total de tres mil sesenta y cuatro metros cuadrados lo que más tarde sería conocido como el palacio de Linares. El primer plano del edificio data de 1872, pero hasta el 1900 no se inaugura; es entonces cuando cobra mayor intensidad la triste leyenda de sus primeros moradores.
La turbulenta leyenda de un amor imposible que acompaña desde siempre a los primeros habitantes que hace un siglo residieron entre los muros del palacio, se une a la sorprendente serie de sucesos inexplicables que un grupo de investigadores aseguró haber vivido en el interior del palacio.

Retrato de los Marqueses de Linares (www.abc.es)

Las voces fantasmagóricas comenzaron a escucharse mientras un grupo de estudiosos buceaban en la historia de los antiguos propietarios del palacio, sobre los que desde antiguo había recaído la sombra de un pasado incestuoso.
Según cuenta la leyenda maldita que tiene su origen entre la aristocracia madrileña del siglo pasado, el marqués José de Murga y Reolid Michelena y Gómez, nacido en Madrid, el 13 de febrero de 1833, se había casado sin saberlo con su propia hermana, Raimunda Osorio y Ortega. Raimunda era la hija de una cigarrera hacia la que había sentido una especial atracción el padre del Marqués, un riquísimo financiero de la época que amasó una inmensa fortuna en Cuba.

El padre del Marqués, un hombre de talante liberal, había inculcado a su hijo un sentido práctico de la vida. Al parecer, el rechazo que el acaudalado industrial, Mateo de Murga Michelena, sentía por las bodas de conveniencia tantas veces celebradas para mantener y engrandecer las grandes fortunas de la época, propició que el joven José de Murga conociera a la que sería su esposa en un ambiente poco cercano a los más propios de su condición social. Así fue como el que fuera primer marqués de Linares entablaría relaciones (según la leyenda popular) con Raimunda, la hija de una cigarrera que trabajaba en la fábrica de Tabacos de Madrid.
Cuando el padre del protagonista de esta turbulenta historia supo de las relaciones sentimentales que su hijo mantenía con la mujer que era fruto de los tempestuosos amores que mantuvo hacia 1830 con la cigarrera, envió repentinamente a su heredero a estudiar a Londres con el objeto de que el joven Murga olvidara aquel amor que sin saberlo se encarnaba en la persona de su propia hermana.
Al cabo de un tiempo, José de Murga regresó de Londres y llevó a cabo su firme propósito de contraer matrimonio con su enamorada Raimunda. Ya había fallecido su padre y el matrimonio se celebró (dice la leyenda) sin que los cónyuges supieran su relación de parentesco.

Marqueses de Linares (infolinares.com)

Se dice que José de Murga, además de noble, senador del Reino por la provincia de Segovia y poseedor de una inmensa fortuna heredada de su padre y hermanos, encontró una carta que su padre en vida no llegó a enviarle en la que relataba la incestuosa relación de consanguinidad con su esposa.
Tras conocer con estupefacción su escandalosa situación, los cónyuges a los que supuestamente el papa León XIII les concedió una bula de casti connubi permitiéndoles así convivir bajo el mismo techo en castidad, vivieron con amargura hasta el final de sus días. Hay quienes aseguran que el Marqués al conocer la noticia se suicidó, que sus restos reposan en el jardín del palacio y que desde entonces su espectro fantasmal deambula por las galerías del lúgrube caserón. También la historia popular habla de emparedamientos y desapariciones misteriosas.

Es entonces cuando nace una leyenda más, la de una hija no deseada y, que en sus días, pudo escucharse las voces de ultratumba de los Marqueses, vagando como almas en pena en búsqueda de su hija.

Raimunda Linares (Cuarto Milenio)

Unos lamentos que pueden dar pie a creer que algo muy desagradable tuvo lugar entre los muros de la suntuosa vivienda.
En el interior del palacio de Linares se grabaron numerosas psicofonías. Entre otras se puede escuchar la palabra “Ricardo” y las frases: “Yo tuve una hija” .

Fuente consultada: http://listas.20minutos.es/lista/leyendas-espanolas-grandes-misterios-310787/

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Evangelina Tejera Bosada, nació en Veracruz en 1965, hija de un prestigioso médico de Veracruz.  Evangelina creció con un padre autoritario y una madre abnegada. El padre tenía el síndrome del “Castillo de la Pureza”, pues solía encerrar a su familia en casa. Por si fuera poco su alcoholismo provocó varios episodios violentos. Incluso amenazó alguna vez a su familia con una pistola. La madre, fastidiada, solicitó el divorcio. La pareja se separó cuando Evangelina tenía nueve años. Ella se quedó con su madre, pero ésta le reprochaba que ocasionara muchos gastos y que como mujer difícilmente ayudaría con la manutención del hogar. Poco antes de terminar la secundaria se mudó con su padre, quien no sólo la recibió con cariño, sino que le pagó clases de tenis y piano, e hizo lo posible por mejorar su educación. En pocos años Evangelina se convirtió en una hermosa muchacha rubia de enormes ojos que atraía todas las miradas en los eventos sociales y cenas de gala a las que asistía acompañando a su padre.

Los atributos que tenía la dieron pie a entrar a los certámenes de belleza en donde fue coronada como “La Reina del Carnaval” en 1983, en el Puerto de Veracruz. Su belleza pronto la llevaría a salir en revistas y periódicos, incluso la catapultaron al Programa de más audiencia a nivel nacional, “Siempre en Domingo” conducido por Raúl Velasco.
Las fiestas de Evangelina con gente de alta sociedad y algunos famosos no eran un secreto, fiestas donde abundaba el alcohol, el sexo y las drogas.

El reinado de Evangelina duró muy poco, la fama la enloqueció, se enganchó a las drogas y cayó en depresión. Su familia cansada de sus adicciones decidió echarla de su casa. Entonces fue cuando Evangelina se mudó al departamento 501, del antiguo edificio de la lotería nacional.

Tuvo dos hijos: Jaime y Juan Miguel Tejera Bosada de padre desconocido, quien ni siquiera les dio el apellido. Luego tuvo otros amantes, pero todos se marchaban.
Se cuenta que Evangelina escondía a sus hijos encerrándolos en su cuarto, mientras ella se drogaba junto a sus amigos, había veces que los dejaba sin comer por días, también los golpeaba y maltrataba, producto de su adicción a las drogas y problemas económicos, pues su familia le había retirado su apoyo.

Entonces fue cuando el día 18 de marzo de 1989, uno de los crímenes mas atroces del Puerto de Veracruz se escribiría.
En un arranque de furia influenciada por el uso de drogas, Evangelina comenzó a golpear a su hijo Jaime de tan solo 3 años… no conforme con eso lo tomó de los pies, y comenzó a azotarlo en repetidas ocasiones contra la pared y el suelo, causándole de forma despiadada desangramiento, fractura de cráneo y exposición de masa encefálica. Pero ahí no terminaría su crimen, pues enseguida se fue contra su otro pequeño de apenas 2 años, la ex reina lo golpeó de la misma manera que a su hermanito hasta causarle la muerte. En su afán por desaparecer la evidencia, Evangelina metió los cuerpos de sus hijos al horno de su estufa, para según ella incinerarlos, pero solo consiguió cocinar los cuerpos. Después de su intento fallido por desaparecer los cadáveres de sus hijos, los colocó sobre la mesa, tomó un cuchillo y comenzó a cortarlos de forma despiadada en pedazos, para después enterrarlos en unas macetas que tenia en el balcón, que estaba justo frente a la avenida, literalmente las personas que pasaban podían observarlos sin tener alguna idea de lo que escondían los maceteros. Sin algún remordimiento o cargo de conciencia, la asesina continuo ofreciendo sus ya conocidas fiestas, y cuando la gente le preguntaba por sus hijos, ella contaba que se habían ido con su padre. Al poco tiempo, su hermano Juan Miguel empezó a sospechar que algo andaba mal, pues la ropa de los niños seguía en el departamento y al no soportar las tantas preguntas de su hermano, Evangelina terminó por confesar su escalofriante crimen, éste la denuncio a las autoridades, que al momento de registrar el departamento encontraron los pedazos de los niños ya en completa descomposición.


Evangelina sostuvo la versión de que los niños habían fallecido por desnutrición, y ella por miedo los enterró en aquellos maceteros, pero muy pronto las pruebas periciales se encargarían de desechar su versión. También alegó padecer de trastornos mentales, mismos que serian descartados por el Juez que llevó el caso.
Evangelina fue recluida en el penal Ignacio Allende en Veracruz. se adaptó tan bien que dio clases de aerobics y fue nombrada reina del carnaval de los presos. En Pacho Viejo, una prisión en Perote, a donde fue transferida, conoció a su futuro esposo Óscar Sentíes Alfonsín “el Güero Valli”. Este personaje vinculado con el Cartel del Golfo era el encargado de controlar parte del tráfico de drogas dentro de la prisión. La pareja vivió su idilio en varias prisiones gracias a las influencias del Güero. Hasta que éste fue asesinado en una celda de castigo, donde se encontraba por haber organizado un motín en Coatzacoalcos.
Evangelina recibió su preliberación en 2008. Nada se sabe de ella o de su paradero. Se ha convertido en la villana ideal para espantar a los niños veracruzanos: “No quieres ir al Jardín de niños de Evangelina, ¿cierto?”.
Hoy la leyenda cuenta que los fantasmas de los hermanitos asesinados en el departamento 501, aún se escuchan jugando por las escaleras de la deteriorada propiedad, es frecuente escuchar los gritos suplicando ayuda de los hijos de la antigua Reina del Carnaval de Veracruz.

Fuentes consultadas:

Eddie Doo

http://www.yaconic.com

En la sede del ahora Ministerio de Cultura, una mujer alta, con el pelo largo y negro que ondea flácido en las azarosas ráfagas de viento, camina segura entre las chimeneas del tejado del edificio. Ataviada con un camisón blanco que cubre su cuerpo hasta los tobillos, se dirige cabizbaja y decidida por el alero del palacete hacia la zona que da al Alcázar. En una mano porta una especie de antorcha, en la que una débil llama lucha a muerte contra la lluvia. Cuando llega al extremo del tejado, cae de rodillas y alzando su rostro al cielo, comienza golpear con fuerza su pecho, después desaparece de igual forma en que apareció.


Esta es la leyenda de éste famoso palacete Madrileño, La popularmente conocida como “Casa de las siete chimeneas”. Edificio mítico y misterioso como pocos en Madrid y que desde su construcción, allá a finales del siglo XVI, siempre ha estado rodeado de hechos un tanto oscuros. Conspiraciones, amores prohibidos, muertes en extrañas circunstancias e incluso un motín tan famoso como el de Esquilache han sucedido en su interior.
Se cuenta que la bella Elena fue una de tantas amantes del controvertido Felipe II y que éste, como solía hacer cuando alguna de sus amantes se ponía en exceso pesada, arregló su boda con militar del noble linaje de los Zapata. El nuevo matrimonio estrenó el palacete, que por otro lado fue la única construcción civil que realizó Felipe II, aunque también se comenta que fue construido por el padre de Elena, que era montero del rey, y que éste se lo regaló a su hija tras la boda. En fin, la cuestión es que poco les duró el matrimonio, pues el capitán Zapata partió a la guerra de Flandes pocos meses después de contraer matrimonio con Elena y allí falleció en las primeras contiendas.
En este punto Elena queda sola en el enorme caserón, las malas lenguas y los chismorreos de la corte contaban que por las noches, un Felipe II embozado para pasar desapercibido, acudía puntual a la cita con su amante. Estos rumores se extendieron como la pólvora cuando una mañana Elena apareció muerta en su alcoba.
Hay que tener en cuenta que en la época de los sucesos, Ana de Austria se encuentra en la corte para convertirse en la cuarta esposa de Felipe II. ¿Sabía Ana de la existencia de Elena y decidió eliminar el problema cortando por lo sano? ¿Presionó Elena al rey para ser algo más que una simple amante y fue él quien acabó con ella? La respuesta a estas preguntas siempre será un misterio. Para más inri, el cadáver de Elena desapareció en extrañas circunstancias y a los pocos días, el padre de ésta apareció colgado de una viga.
En este punto fue cuando comenzó la leyenda tras los rumores de que en noches oscuras se veía el fantasma de la doncella en el tejado de la casa, aunque en aquel entonces todavía no era conocida por sus chimeneas. Esta remodelación fue ordenada por Baltasar Cattaneo unos años después tras comprar el inmueble, algunos atribuyen un significado simbólico a sus siete chimeneas, y dicen que simbolizan los siete pecados capitales.

                                   Fotografía de Madrid Oculto
Aunque la historia de esta casa no acaba aquí, ni mucho menos. Años después, todavía con Felipe II como monarca, otra joven muere en su misma noche de bodas con un viejo hacendado Indio. Parece ser que la joven esposa también tenía ciertos encuentros con el pendenciero rey. La joven apareció en los sótanos del palacete con un puñal clavado en el pecho y las arras, regalo del rey, esparcidas a su alrededor. No son pocos los que aseguran que esta doncella también vaga todavía hoy en día por los sótanos de la casa.
Una última muerte se produjo en la casa durante el motín de Esquilache, ministro de Hacienda de Carlos III en el año 1766. El pueblo, enfurecido por las medidas represoras del marqués, acudió en turbamulta hasta la casa con la sana intención de lincharlo. Por suerte para él, no se encontraba en la casa y el populacho la tomó con uno de sus mayordomos que ofreció cierta resistencia, muriendo el pobre a garrotazos.
Durante casi cuatrocientos cincuenta años, la casa ha pasado por muchas manos, siempre de familias nobles. Embajadores, terratenientes, mercaderes… a finales del siglo XIX, la casa fue reformada para convertirse en sede del Banco de Castilla y durante éstas reformas el cadáver de una mujer, junto con una bolsa con monedas de la época de Felipe II, fue descubierto entre los muros de los sótanos, volviendo a poner de moda las viejas leyendas de éste mítico y legendario edificio de la capital española y, para que la cosa no se olvide en nuestros días, en el año 1960, otras reformas volvieron a desenterrar los restos de otro esqueleto emparedado, ésta vez masculino y hasta día de hoy, anónimo. En la actualidad el edificio se usa como sede del ministerio de cultura, está en perfecto estado de conservación y todo indica que, por lo menos, la leyenda seguirá viva durante muchísimos años más.

Fuente: http://www.listas.20minutos.es

 

 

El Sillón del Diablo pasaría desapercibido en la sala 14 del Museo de Valladolid, entre el resto del mobiliario del siglo XVI, si no fuera por la leyenda maldita que se sienta sobre él. Hoy una cinta de seda disuade a los visitantes de descansar en él, pero en otro tiempo llegó a estar colgado en un rincón de la sacristía de la Capilla Universitaria, fijado a la pared a una respetable altura y boca abajo, para que nadie cometiera la misma imprudencia que los dos infelices bedeles que aparecieron muertos entre sus brazos.

Así al menos lo contó Saturnino Rivera Manescau en las  «Tradiciones Universitarias, Historias y Fantasías» que publicó en 1948. El investigador y profesor universitario recogió la terrorífica historia que ronda a este sillón frailero, llamado así por ser habitual en ambientes monásticos y religiosos.

La “silla maldita” habría pertenecido al licenciado Andrés de Proaza, un médico «reputado en su ejercicio profesional como hombre que realizaba notables curaciones» en el año de 1550 en el que el cirujano Alfonso Rodríguez de Guevara estableció en Valladolid la primera cátedra de anatomía de España. El prestigioso cirujano granadino impartió durante 20 meses en un aula de la universidad sus lecciones, que incluían la disección y estudio anatómico de cadáveres procedentes del Hospital de Corte y del de la Resurrección.
Andrés de Proaza era uno de los más constantes asistentes a estas clases magistrales.Pero se murmuraba que Proaza ejercitaba la magia en el sótano de su casa, situada en la calle de Esgueva. Los vecinos aseguraban que por la noche se escuchaban gemidos y que el río, al que daba la trasera de la casa, «llevaba teñidas sus aguas de rojo, como de sangre que en él se hubiera vertido, y se hubiera coagulado en largos filamentos, que flotaban y se perdían en la corriente».
Los rumores aumentaron aún más con la desaparición de un niño en el vecindario. Cuando las autoridades locales registraron la vivienda, encontraron los restos del pequeño al que el médico había practicado, en una locura de investigación y de estudio, la disección en vivo, la vivisección, como confesara ante la autoridad Andrés de Proaza.
Durante el proceso, el acusado aseguró que no había practicado la hechicería, pero alertó de que tenía un sillón que le había regalado un nigromante de Navarra al que salvó de la persecución que realizó fray Juan de Zumárraga en 1527. Sentándose en esa silla se recibía «luces sobrenaturales para la curación de enfermedades», pero quien se sentara en él tres veces y no fuera médico moriría, así como quien destruyese el sillón.
A Andrés de Proaza lo ahorcaron y sus bienes fueron a parar a un trastero de la universidad. Allí encontró el sillón un bedel, que se lo llevó para descansar durante la larga espera de las clases y a los tres días fue hallado muerto, sentado en él. También el bedel que lo sustituyó siguió su misma suerte a los tres días de haber tomado posesión de su cargo. Fue entonces cuando se recordaron las palabras de Proaza y se acordó colgar la silla en un rincón de la sacristía de la Capilla Universitaria de Valladolid, de forma que nadie pudiera volver a usarla.
Allí permaneció hasta que fue derribado el antiguo edificio de la Universidad. El Sillón del Diablo pasó a formar parte de las colecciones del Museo Provincial en 1890 y al menos desde 1968 se expone en sus salas como un exponente más del mobiliario del siglo XVI.
Pero aunque en toda esta crónica haya también posiblemente parte de leyenda, hoy una cinta de seda disuade a los visitantes de descansar sobre el Sillón del Diablo…por si acaso… a pesar de que hay gente que ha pedido permiso para sentarse y pasar la noche en ella, una petición que naturalmente se les ha denegado.

Fuente: http://www.abc.es

En Cuenca, ciudad de misterios, enigmas y empedradas calles repletas de pasajes históricos se cuenta una leyenda en la que antaño, un joven mozo se enamoró de una bella dama, la más linda que jamás había pisado las calles de esta ciudad, pero la cuál escondía tras su belleza un terrible secreto.

Desde la calle Pilares, bajando por un precioso empedrado, llegamos a la ermita santuario de las Angustias, erigida en el siglo XIV, aunque la actual data del siglo XVIII y es el lugar donde se centra esta leyenda.

Fotografía del portal http://www.clm24.es

Vivía por estas calles un hermoso muchacho, hijo del oidor de la villa. El bello zagal, en edad de efectuar sus correrías, no dejaba una sin probar, y así tomó fama de mentiroso, pendenciero y, además, bravucón; a nada de ello podían dar crédito sus familiares, pues el honorable cargo que desempeñaba el padre era, sin duda, signo de buena estirpe y descendencia.

Pero de cómo fueron las cosas en aquella época nadie lo sabe, el caso es que el muchacho corría una tras otra a todas las doncellas casaderas del lugar y, luego de cortejarlas y conseguir sus propósitos placenteros, las dejaba plantadas, sin más.

Pero un día, conoció a una dama bellísima como la luna y seductora como el diamante; además era forastera y recién llegada a la ciudad. Cuando paseaba por las calles, las mujeres bajaban sus miradas y de reojo miraban qué hombre era el primero en lanzarle una sonrisa, pues la chica dejaba a todo el mundo con la boca abierta por su belleza e irresistible impulso.

Los jóvenes salían a su encuentro para simplemente saludarla e intercambiar un buenos días o buenas tardes, cosa que siempre hacía simpática y risueña. Hasta que un buen día, nuestro apuesto galán decidió lanzarse y presentarse. La hermosa mujer lo correspondió y le dijo que se llamaba Diana. Contento y presuntuoso, se fue con el resto de sus amigotes para vacilar un poco ante ellos de que ya sabía incluso su nombre.

Diana, que tonta no era, también se percató de la belleza del joven, al que con el tiempo fue conociendo mejor, pero viendo sus claras intenciones, le daba largas y largas.

El muchacho cambió, se quedó ensimismado con Diana, estaba totalmente obcecado con ella y con hacerla suya, algo que ella le ponía muy, muy difícil. Quizá por eso de que a los hombres nos gustan los logros difíciles, éste se lo tomó como todo un reto personal e incluso declinó las ofertas de sus amigos, con los que iba de correrías.

Y una mañana, en vísperas de Todos los Santos, Diana le hizo llegar una misiva que el joven leyó sorprendido y de muy buen agrado: “Te espero en la puerta de las Angustias. Seré tuya en la Noche de los Difuntos”.

Santuario de las angustias Fotografía del portal https://marcopolito56.wordpress.com

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En las entrañas de este pequeño estado, detrás de la Iglesia Bautista de Chestnut Hill en la ciudad de Exeter, se encuentra la tumba del vampiro más famoso de Nueva Inglaterra, el de Mercy Brown .

Mercy Lena Brown (Exeter, Rhode Island, EUA, 1873- 1892) fue una joven fallecida a causa de la tuberculosis pulmonar y que por sospechas de haberse convertido en un vampiro su cuerpo fue exhumado el 18 de marzo de 1892 en el cementerio de Chestnut Hill, en donde había sido sepultada, para sacarle el corazón y quemarlo.

MERCY BROWN

Su caso es famoso en los anales del folclore de EUA por ser el más reciente y quizá el último con los cánones del mito del vampiro y en la literatura popular la llaman “la última vampiro de Nueva Inglaterra.

George T. Brown era un agricultor muy respetado en Exeter que repentinamente vio como una rara enfermedad se cebaba en todos los miembros de su familia, matándolos uno a uno.

La primera en fallecer fue su esposa, Mary Eliza, en 1883 debido a la tisis. Sis meses más tarde y apenas repuesto de esta pérdida, la muerte le sobrevino a su hija Mery Olive de 20 años. Algunos años después, Edwin, otro de sus hijos que por entonces trabajaba en una tienda como vendedor, también comenzó a manifestar los síntomas inequívocos de la tuberculosis.

Consultado el caso con el médico, éste recomendó que lo mejor era que el joven cambiara de aires por lo que Edwin fue enviado a Colorado Springs con la esperanza de encontrar una cura en las aguas minerales.

Mientras su hermano Edwin estaba fuera la siguiente en presentar los síntomas fue Mercy Brown, quien finalmente moriría el 17 de enero de 1892 con apenas diecinueve años de edad. Su cuerpo fue almacenado en la cripta de piedra a la espera del entierro después del deshielo de la primavera.

Cripta de piedra

Cripta de piedra donde fue metida Mercy.

Desesperado por esta terrible sucesión de pérdidas, George Brown comenzó a prestar oídos a los rumores de vampirismo que rondaban por el pueblo.
Acaso para preservar la vida de su último vástago aceptó la propuesta de un grupo de entusiastas y decidió exhumar los cadáveres de su familia para ratificar si éstos efectivamente habían caído en las garras de un vampiro.
Con la ayuda de Harold Metcalf, un médico de Wickford, exhumaron los cuerpos la exhumación se produjo el 18 de marzo de 1892 en el cementerio de Chestnut Hill. La comitiva iba encabezada por el médico familiar y un periodista de The Providence Journal.

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Al abrir las tumbas se descubrió que los cuerpos de su esposa Mary y su hija Mery Olive habían sufrido la descomposición propia en estos casos, pero el cuerpo de Mercy Brown lucía tan radiante que incluso superaba en belleza al que había mostrado en vida.

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En medio de una gran agitación se aguardó a las primeras horas de la noche donde varios testigos afirmaron que los ojos de Mercy Brown se abrieron repentinamente en la oscuridad de la fosa.

Es así como el cuerpo de Mercy Brown fue profanado de la forma más brutal. Se le arrancó el corazón y se lo redujo a cenizas en una roca cercana. Las cenizas se mezclaron en agua y fueron consumidas por Edwin como medicamento para su enfermedad. Por desgracia, esto no impidió que Edwin falleciera dos meses más tarde.

El caso de Mercy Brown tuvo una gran difusión mediática. Se produjo una fuerte controversia pública, que poco a poco fue perdiendo peso a medida que los rumores sobre extrañas apariciones en el cementerio de Chesnut Hill comenzaron a ganar espacio en la prensa.

Se habló de criaturas difusas, oscuras como sombras, moviéndose entre los árboles añosos, devorando ranas, aves y gatos; incluso se hallaron rastros de una mortaja, de un vestido desgarrado y tibias roídas que sugerían la posibilidad de que las profanaciones seguían realizándose de forma sistemática.

A día de hoy las personas han informado que experimentan una variedad de fenómenos extraños dentro de ‘las paredes de este cementerio. Muchos testigos han afirmado haber visto el fantasma de Mercy Brown paseando por el cementerio en noches de luna llena. Otros informan haber oído el llanto de una mujer joven o ver una luz azul brillante cerca de la lápida de Mercy de Brown .    La mayoría de las personas que han visitado la tumba hablan de la sensación de que están siendo observados.

Para los más aventureros, decir que usted tiene que si llamas tres veces en su tumba y dices “Mercy L. Brown es usted una vampiro? ” Mercy hablará o aparecerá.

El parque está abierto al público durante todo el año, desde el amanecer hasta el anochecer. Si deciden visitar la tumba de Mercy Brown, por favor, tener en cuenta estas cosas. No vayáis solos, ir siempre con una buena linterna y un repuesto de baterías y sobre todo mantener las llaves del coche fácilmente disponibles.

Se sabe que cuando Bram Stoker viajó a Nueva Inglaterra se interesó vivamente en el caso de Mercy Brown; y que al menos el episodio de la exhumación de Lucy Westenra en la novela de vampiros: Drácula, rito encabezado por el profesor Abraham Van Helsing, está parcialmente basados en su historia.

Otro dato a destacar manifiesta que miembro ilustre de la comunidad de Rhode Island, H.P. Lovecraft; se refiere directamente al caso de Mercy Brown en su relato de terror: La casa maldita (The Shunned House).

Fuentes consultadas:

gothicembrace.blogspot.com

http://oscuridadoculta.blogspot.com.es/

Tras cruzar el pueblo de Ayerbe y asentado sobre una prominente roca se encuentra el enigmático Castillo de Loarre.

Se cuenta que por aquel entonces el conde D. Julián era gobernador de Ceuta y guardián del Estrecho en tiempos del último rey de los godos, D. Rodrigo. Tenía el conde una hija, Florinda, llamada “La Cava”, cuya portentosa belleza era conocida en toda la región. Su padre decidió llevarla a la Corte del rey para ser educada en los modales palatinos, tal como merecía una dama de su alcurnia. No tardó el monarca en enamorarse de la joven a la que trató de cautivar con insistencia. Ante los continuos rechazos de ésta, llegó el día en que el monarca tomó por la fuerza lo que por su voluntad no pudo obtener. Enterado D. Julián de dicho agravio se vengó del monarca dejando entrar a los bereberes por el norte de África. El conde y su hija fueron apresados en la fortaleza lobarresa, por tamaña traición al reino, el sentimiento de culpa llevó a Florinda arrojarse al vacío desde un torreón. En las noches de tormenta se pueden escuchar sus alaridos de dolor confundidos con el tronar de los relámpagos.

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El conde murió también en el castillo y se dice que desde entonces su alma llora en eterna penitencia su amargura, el fantasma del conde don Julián pasea sin rumbo recordando a Florinda, y al desenlace de su venganza.

Siete siglos después de aquella cruenta invasión comenzó a fraguarse una nueva leyenda sobre el castillo y su entonces dueño y señor el infante D. Antón de Luna.

Por aquel entonces gobernaba un convento de Trasobares la abadesa doña Violante de Luna, sobrina del Papa y prima de Antón, con quien llegaría a tener un hijo. Enterado el pontífice aragonés de tan escandalosa conducta, lanzó orden de excomunión contra su sobrina y ordenó quemar su convento.

Como eran muchos los viajes que su primo y amante debía realizar a Francia para traer nuevas hordas de soldados, ella quedaba al frente en la defensa del bastión.

Doña Violante fue vencida y hecha prisionera en las mismas mazmorras del castillo. Nunca se encontró su tumba, pero desde entonces doña Violante de Luna pasó a la leyenda como “la dama de Loarre”, que en la noche de San Juan asoma su silueta por el balcón de la reina esperando noticias de su amado. Y cualquier otra noche, vestida de blanco, con el rostro inexpresivo, el cabello al viento, y a veces espada en mano en recuerdo de su bravura al defender la fortaleza, puede aparecer como un alma errante.

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El tercer fantasma femenino que se aparece por este encantado castillo es el de una dama mora del que apenas si se sabe su historia.

Curiosamente, en la cripta de Santa Quiteria del castillo de Loarre se han registrado algunos fenómenos extraños considerados paranormales. Algún visitante del castillo ha comentado en que la cripta se escuchan voces roncas y extraños coros cuyo origen no se debe a ningún ser terrenal.

Fuentes consultadas:

http://www.diariodelaltoaragon.es/

https://marcopolito56.wordpress.com

En 1885 la sociedad británica se sintió conmocionada por unos episodios realmente insólitos que comenzaron a sucederse, hablamos de las misteriosas huellas del “Demonio de Devonshire”.

El invierno de ese año fue especialmente duro, hasta el punto de que incluso la región norteña de Cornualles quedó completamente cubierta de nieve durante toda la estación. Y es precisamente en la nieve donde comenzó la extraña historia.

En la mañana del 8 de febrero apareció impresa en la nieve y a lo largo de todo Devonshire, una serie de extrañas huellas que no correspondían con ningún animal conocido.

Las impresiones con forma de U tenían unos 10 cm de longitud por 7 cm de ancho, y resultaron ser mucho más extrañas de lo que muchos pudieron pensar en un primer momento.

Además de presentar una nitidez sorprendente, posiblemente por la presión con la que quedaron grabadas, lo más extraño es que se encontraran distribuidas de una forma alineada, es decir, una detrás de la otra, como si el animal, criatura o lo que quiera que fuera aquello, fuera saltando continuamente sobre una sola pata, manteniendo siempre el mismo ritmo. Un ritmo constante tanto si subía o bajaba, como si caminaba por terrenos abruptos o llanos: las huellas siempre se encontraban a unos 20 cm una de la otra.

Uno de los primeros en ver las huellas fue el panadero local Henry Pilke. Al verlas inmediatamente pensó en que habían sido dejadas por algún pequeño asno o pony, pero al contemplarlas con más detenimiento, comprendió que tal teoría no era posible.

Más atrevido fue el director de la escuela local Albert Brailford, quien reunió a un pequeño grupo de personas para seguir la senda que dejaban las huellas. Después de caminar varias decenas de metros, los atónitos testigos no daban crédito a sus ojos.

miesteriosjordi.blogspot.com

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La aureola de misterio de las marcas iba en aumento al comprobar que “el animal” era capaz de saltar muros de más de cuatro metros de altura, o incluso caminar por los tejados sin ningún tipo de problemas. En algunos puntos, al encontrar muros de hasta seis metros, las huellas se detenían para aparecer en el otro lado del obstáculo, como si lo hubiera logrado atravesar, o sencillamente hubiera volado por encima del mismo para aparecer tranquilamente al otro lado.

Las insólitas marcas se encontraron en Exmouth, Lympstone, Woodbury, Powderham, así como en varios pueblos más. En total, unos 150 kilómetros. Incluso hubo lugares donde pese a las condiciones del terreno, las huellas no parecieron detenerse. En zonas como el río Exe, las huellas llegaban hasta una orilla para luego aparecer en la opuesta, y todo ello pese a los casi tres kilómetros de anchura en algunos puntos del río.

La tensión fue creciendo a medida que avanzaba el día, y al atardecer la búsqueda se convirtió en una auténtica cacería de brujas. Los aldeanos, dada la forma de las huellas, buscaban a la mismísima encarnación del diablo para acabar con sus andares por el pueblo. Pero como era de suponer, no encontraron nada.

Pronto comenzaron a surgir las primeras teorías, y más cuando los principales rotativos como el London Times o el Illustrated London News comenzaron a airear los sucesos ocho días después, el 16 de febrero.
Uno de los primeros en arriesgarse fue el célebre paleontólogo Richard Owen, famoso por haber acuñado la palabra “dinosaurio”, quien proclamó que las huellas pertenecían a un grupo de tejones. Pero, ¿qué grupo de tejones es capaz de saltar muros de seis metros y recorrer 150 km en una sola noche?
La hipótesis más aceptada por los lugareños fue la del pequeño asno, aunque no lograban comprender qué hacía un asno en los tejados de varias casas donde aparecieron las huellas, o por qué esa forma tan precisa, extraña y dificultosa manera de caminar, ¡sobre una sola pata!
A estas teorías se les fueron uniendo otras como las del globo aerostático arrastrando una cadena, un canguro escapado de algún zoológico, una gran avutarda, ranas, sapos e incluso los andares de una liebre coja. Todas ellas se acababan desmoronando por sí solas con el tiempo, y tal y como sucede con muchos de los hechos forteanos, al día de hoy las misteriosas huellas aparecidas en Devonshire siguen sin una explicación que aclare el misterio.

La discusión que suscitó la aparición de las huellas de Inglaterra hizo que muchos investigadores sacaran a la luz otros casos de misteriosas apariciones de huellas a lo largo de todo el globo terráqueo. Curiosamente, y en contra de la pauta común en criptozoología, se poseía la prueba antes que al propio críptido.

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Durante las fechas en que se sucedieran los hechos en Devonshire, un corresponsal del Illustrated London News, rotativo que se ocupó de cubrir la historia de Devonshire, recordó que pocas décadas antes, en concreto en 1840, encontraron huellas similares en una cordillera de Galicia, incluso algunos escribieron al diario alegando que el célebre explorador James Ross las encontró en la isla de Kerguelen, Francia, donde no existe ningún animal que tenga cascos en sus patas.

En ese mismo año, el 14 de marzo, The Times señaló que cerca Glenorchy, Escocia, también aparecieron este tipo de huellas cubriendo varios kilómetros de distancia.

Poco a poco surgieron decenas de historias de huellas, entre ellas las más destacadas en Nueva Zelanda (1886), en las playas de Nueva Jersey, EU (1908), en Bélgica (1945), en las laderas del volcán Etna, Sicilia (1970), y aún más curioso, pero con bastante menos notoriedad, nuevamente en Devonshire en 1950. En ninguno de los casos señalados fue posible establecer el origen de las desconcertantes marcas.

Fuente consultada:

http://archivo.elnuevodiario.com.ni/

Desde la época de los indígenas, el rancho Skinwalker tiene fama de ser uno de los lugares más misteriosos de los Estados Unidos, rivalizando con otros, como el triángulo de Bridgewater. En la actualidad, es un recinto inexpugnable protegido por guardias armados, alambradas y cámaras de seguridad. Su propietario es Robert Bigelow, un excéntrico multimillonario obsesionado con los ovnis y que ha fundado su propia agencia espacial.

El Rancho Skinwalker, también conocido como el Rancho Sherman, se encuentra situado al noreste de Utah y rodeado por montañas y peligrosos acantilados. Periodistas intrépidos que se han atrevido a traspasar esta propiedad privada han asegurado ser testigos de avistamientos de ovnis y extraños encuentros. Muchas personas creen que el lugar ha formado parte de algún proyecto científico de alto secreto, mientras que otros atribuyen todos estos fenómenos a una antigua maldición india.

En el año 1.951, un profesor de ciencia de una escuela cerca del Rancho Skinwalker llamado Junior Hicks inició una investigación en el lugar. Su interés comenzó cuando él y sus estudiantes observaron un misterioso objeto volador no identificado sobre el rancho. Según la investigación Hicks, pudo documentar más de 400 fenómenos paranormales diferentes.

Pero también descubrió una antigua leyenda india asociada al lugar. La tribu india “Ute” no se acercaban por esas tierras por el hecho de que creían que estaba maldita y habitada por un gran número de criaturas míticas, conocidas como “Skinwalkers”. En estas leyendas indias, los Skinwalkers son entidades de otros mundos llamados “tricksters” y “skinwalkers”, que tienen la reputación de ser seres malévolos.  La leyenda de los skinwalkers está presente entre varias tribus indias de América del sur, como los navajo, los hopi y los Utes. Para ellos, es “una bruja malévola capaz de transformarse en lobo en coyote en un oso en un pájaro o de cualquier otro animal”. El skinwalker sería, no sólo lo que llamamos ahora en la literatura un “Cambiante”, pero sería también capaz de controlar la mente y otros engaños. Como resultado de esta creencia junto la actividad paranormal bien documentada en toda la zona, el Rancho Skinwalker fue considerado uno de los lugares más paranormales en todo los Estados Unidos.

En el año de 1994, la familia Gorman compró lo que se conoce hoy como el Rancho Skinwalker, con la intención de transformarla en uno de los ranchos más importantes del estado. El matrimonio tenía cierta curiosidad sobre el porqué los anteriores propietarios abandonaron el idílico lugar. A medida que exploraban la propiedad antes de comprarla descubrieron numerosas cerraduras en las puertas y ventanas completamente selladas.

Poco después de la compra del Rancho Skinwalker, la familia Gorman comenzó a experimentar actividad paranormal. Los fenómenos inexplicables eran numerosos, como voces misteriosas en el interior y exterior de la casa, gran cantidad de avistamientos ovnis, aterradoras criaturas, y objetos que eran arrojados violentamente impulsados por una fuerza invisible. Y, por si fuera poco, también sufrieron la misteriosa mutilación de ganado. En sólo dos años, catorce reses fueron mutiladas por una fuente desconocida. En algunos casos, los signos de actividad paranormal parecían estar relacionadas con espíritus invisibles. En otros casos, parecían estar relacionadas con avistamientos de ovnis sobre la propiedad.

Un día, paso un horrible incidente. Un enorme lobo, en realidad mucho más grande que un lobo, se acercó silenciosamente al rancho de los Gorman a través del campo. Cuando el lobo se acercó lo suficiente, inmediatamente atacó a un novillo (toro), al ver esto, Tom Gorman sacó su escopeta y disparó contra aquel “lobo”, pero tras varios intentos no consiguió alcanzar a la criatura, ya que era muy rápida. Gorman consiguió darle unos cuantos tiros, bastante como para matar a un alce u a otro animal normal y corriente, pero parecía que los disparos no tuvieron efectos notables en la criatura. Tom Gorman siguió las huellas del animal, en el fango cerca de un río, pero de repente se detuvo abruptamente. Parecía un acontecimiento completamente irreal, pero ellos están seguros que tenían malherido a un verdadero animal, y que incluso había perdido un poco de carne por el terreno.

La Sra. Gorman se encontraba recorriendo el rancho con su Chevrolet Chevette cuando se encontró cara a cara con un lobo más alto que el techo de su coche. Pero esta no fue la primera ni la última vez que la familia tendría encuentros con grandes lobos en la propiedad. En ocasiones el pasto del rancho brillaba de tal manera que se podía ver los rayos de luz “danzando” alrededor de la tierra.

Generalmente la familia dijo haber sentido el olor a azufre fluyendo a través de toda la casa. Tampoco era nada inusual para la familia Gorman despertarse y descubrir agujeros grandes y círculos de las cosechas en todo el Rancho Skinwalker. A veces, escuchaban un fuerte ruido, como si fueran maquinas, debajo de la tierra.

La familia y otros agricultores que vivían cerca de la propiedad avistaban misterios orbes azules volando por los terrenos. Los Gorman aseguraron que estos orbes parecen tener una inteligencia propia y eran bastante aterradores. Durante el tiempo que la familia vivió en el rancho aseguraron haber sido testigo de avistamientos de ovnis. Los avistamientos incluían misteriosos objetos en forma de esferas o simplemente, luces brillantes de color naranja.

En un incidente, los perros de la familia persiguieron uno de los orbes que a menudo aparecían por el rancho. Después de entrar en una zona con unos matorrales densos, se pudo escuchar los gritos de los perros. Al día siguiente, descubrieron que cada uno de los animales había sido incinerado. Finalmente, la familia Gorman decidió huir del Rancho Skinwalker dos años después de haberlo comprado.

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En 1996, la organización conocida como National Institute for Discovery Science (NIDS) cuyo dueño es Robert Bigelow, compró el Rancho Skinwalker por $ 200.000 (unos 183.600 €) con el propósito de investigar el lugar. Y al igual que la familia Gorman, los investigadores fueron testigos de la actividad paranormal inmediatamente después de la compra. La primera noche que comenzaron las investigaciones, observaron orbes amarillos aproximadamente a la casa.

Cuando el equipo de científicos se acercó, descubrieron una especie de humanoide subido en un árbol. Intentaron matar a la criatura ya que creían que podía ser el responsable de las mutilaciones. Sin embargo, la criatura consiguió huir dejando grandes marcas de garras. Mientras investigaban, se produjeron varias mutilaciones de ganado. Los investigadores descubrieron que los animales habían sido asesinados mediante un objeto extremadamente grande que eliminó casi el 40% de toda la carne, sin dejar ni rastro de sangre. Además, los investigadores presenciaron avistamientos ovnis, actividad poltergeist o la muerte masiva de animales.

A finales de 2005, se publicó un libro con un extraño título: Hunt For The Skinwalker (Caza para el Skinwalker). El subtítulo es más explícito: Science Confronts the Unexplained at a Remote Ranch in Utah(Inexplicadas Confrontaciones Científicas en un Rancho Remoto en Utah). Fue escrito por un biólogo, el Doctor en Filosofía Colm Kelleher y un periodista, George Knapp, conocido por sus investigaciones en ufología. Kelleher tiene un título de doctorado de bioquímica de la Universidad de Dublín.
Colm Kelleher y George Knapp revelan por fin, en detalle, los numerosos fenómenos extraños que ocurrió en un rancho de Utah, que incluyen luces extrañas, actividad poltergeist en la casa de la granja, apariciones fantasmales y mutilaciones de ganado. Estos eventos fueron estudiados muy discretamente, casi en secreto, durante varios años por el equipo científico del NIDS, bajo la dirección del Doctor Kelleher.
El Rancho Skinwalker parece tener muchos secretos que han perdurado con el paso del tiempo. Hasta la fecha, el origen de todos estos fenómenos sigue siendo uno de los grandes misterios sin resolver de la historia.

Fuentes consultadas:

http://www.mundoesotericoparanormal.com

http://gaizkareyzone.blogspot.com.es/

Son muchos los testigos que aseguran haber visto al fantasma del niño Pedrín, asesinado brutalmente en la zona del Monte Abantos y en cuyo lugar del crimen se alza hoy una cruz de piedra.

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Lo primero que debemos tener en cuenta en esta historia es la localización, El Monte Abantos en El Escorial, Madrid (España) una zona rodeada de misterio desde tiempos antiguos, pues El Monte Abantos es un lugar mágico desde hace miles de años. Ya el pueblo pre-romano de los Vetones lo eligió como lugar para comunicarse con los dioses y en el Siglo XVI, Felipe II elige esa zona para construir el Monasterio de El Escorial y cuentan que no fue casualidad, ya que Felipe II pudo elegir ese lugar concreto para con el monasterio “sellar” una supuesta puerta al infierno que dicen se encuentra en esta localidad.

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                                               www.monasteriodelescorial.com

Una mañana de invierno en 1893,  el niño Pedrín se dirigió al monasterio de la localidad para realizar sus labores de monaguillo, pero sin más desapareció misteriosamente. Al caer el sol y no aparecer Pedrín, su madre puso sobre aviso al padre del niño, quién movilizó a los vecinos de San Lorenzo y a la guardia civil que comenzaron su búsqueda, la cual se dilato durante días sin éxito mientras las esperanzas desaparecían.

Fue a la semana aproximadamente cuando su cadáver fue hallado oculto en el monte Abantos por unos cazadores que frecuentaban el lugar. Algunos dicen que fue secuestrado dentro del monasterio haciéndole así víctima de una conspiración, mientras otros cuentan que fue un vecino perturbado, un loco de la zona quién cometió tan cruel asesinato llamado el “Chato del Escorial”.

El Chato según las crónicas de la época “Violó al niño de cinco años, le asesinó y después llevó el ensangrentado y tierno cuerpecito a un monte para que se lo comieran los lobos. “El Chato” es alto, flaco y recio, tostado como un haz de sarmientos.  Sus manos enormes son las zarpas faunescas que atarazaron la mancillada carne del niño Pedrín. Veintitrés años vivió en la brigada del penal, donde se quedó ciego. Al evocarle aquella hora siniestra, repite como poseído por una pesadilla: -¡Los frailes!  ¡Fueron los frailes!”

En el lugar donde se encontró el cuerpo de Pedrín, se puso una cruz en memoria del pequeño de 5 años asesinado brutalmente allí, en sus alrededores se dice ocurren cosas extrañas y misteriosas.

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Hoy día mucha gente desconoce la verdadera leyenda, pero existen testigos y testimonios que afirman, haber vivido situaciones extrañas en ese lugar. Gente que por el motivo que fuese estaba allí en la oscuridad de la noche, y de repente ver como de la abundante vegetación del lugar desciende una sombra de una estatura aproximada de 2 metros, negro mas negro que incluso se diferencia de la noche, de complexión fuerte y lo mas característico si cabe la posibilidad sin un rostro definido. aproximándose hacia el vehículo, como es obvio en este caso los testigos de tal escalofriante escena arrancan el coche y huyen desconcertados, despavoridos, sin dar crédito a lo que acaban de presenciar en ese mágico y oscuro monte abantos.

Otros testigos también hablan de unas voces de niño rodeando la cruz. Cruz que si nos acercamos podemos apreciar no solo el importante desgaste con el paso del tiempo, sino unas frases que narran un poco la tragedia que por aquel entonces se vivió en ese lugar, en la cruz de granito dice textualmente: “ 10 de febrero de 1893 fue hallado en este sitio el cadáver del desgraciado niño Pedrín Bravo y Bravo víctima del brutal salvajismo”.

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Fuente consultada: http://www.todomisterios.com/