Category: Lugares encantados.


La casa de estilo victoriano llamada Garden Reach situada en la calle Pittville Circus Road fue construida en Cheltenham, en el condado inglés de Gloucester, durante la década de 1860. Fue una gran residencia de cuatro pisos de doble fachada de estilo victoriano de la época, repartidas en cuatro plantas.

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‘Garden Reach’ fue comprado a su constructor por Henry Swinhoe, un abogado de Calcuta. Se había casado con Elisabeth Francis Higgins el 6 de febrero 1851 en la India y con el tiempo formó una familia de cinco hijos. Sin embargo, Elisabeth murió a los 35 años de edad, el 11 de agosto de 1866 y cuatro años más tarde Henry Swinhoe se casó de nuevo. Su segunda esposa fue Imogen Hutchins de Clifton, Bristol, pero su relación se vio empañada por peleas frecuentes, al parecer sobre la crianza de los hijos de Swinhoe, así como la posesión de la joyería del ex señora Swinhoe para el que Henry tenía un escondite secreto debajo de uno de los dibujos del suelo de la sala. El alcohol al que eran asiduos ambos cónyuges no hizo sino empeorar la situación. Henry e Imogen Swinhoe se separaron a principios de 1876 – Imogen volvió a Bristol mientras que Henry vivió en ‘Garden Reach’ durante unos meses antes de morir el 14 de julio del mismo año. Imogen de hecho, sólo sobrevivió a su marido por poco más de dos años. Ella murió en Clifton el 23 de septiembre 1878. Tras la muerte de Henry Swinhoe la casa permaneció vacía hasta 1879 cuando pasó a llamarse ‘Pitville Hall’ y fue comprada por Benjamin Littlewood de la cercana Shurdington, un pueblo en las afueras del suroeste de Cheltenham. Su propiedad fue de corta duración ya que murió el 5 de agosto 1879 sólo un mes después de mudarse y su viuda pronto se trasladó a una casa más pequeña en el mismo camino. La casa permaneció desocupada durante dos años y medio hasta marzo de 1882 hasta que en abril de 1882 llegó una nueva familia a Garden Reach, los Despard. El capitán Frederick William Despard, recién retirado, su inválida esposa, Harriet Ann, y sus seis hijos, cuatro chicas y dos chicos, con edades comprendidas entre los 19 y los 9 años.Una calurosa noche del mes de junio, cuando apenas llevaban tres meses instalados en su nueva casa, Rosina Clara, la hija mayor de 19 años, escuchó unos pasos cerca de de la entrada de su dormitorio cuando se desvestía para acostarse. Creyendo que era su madre, abrió la puerta, pero no había nadie en el pasillo. Miró a lo largo del mismo y vio, en el rellano de la escalera, la silueta de una mujer enlutada. Rosina la describía como una mujer alta, vestida de negro, con la cara cubierta con el pañuelo que llevaba en su mano derecha y con la mano izquierda metida dentro de la manga del vestido.

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Parecía que enjugaba sus lágrimas con un pañuelo. A los pocos segundos, la visión bajó las escaleras, desapareciendo en el piso inferior. A partir de esa noche, el supuesto fantasma entró a formar parte de la vida de la familia Despard y Rosina decidió ser la cronista de todas y cada una de las manifestaciones paranormales que se sucedieron en la casa, en forma de cartas a una amiga, la señorita Catalina Campbell, que posteriormente serían estudiadas por la Sociedad de investigación psíquica. Gracias a ella, el caso ha pasado a la historia como uno de los mejor y más documentados de la historia de la parapsicología. Fue entonces cuando se empezó a considerar que podía ser el espíritu de Imogen, movido quizás por el ansia de encontrar las joyas que Henry no le quiso dejar en vida.

Imogen Swinhoe

Imogen Swinhoe

Rosina intentó captarla con cámaras fotográficas de la época y colocó “Trampas” como un hilo en la zona de la escalera por la que solía pasar, para comprobar si tenía cuerpo físico o era sólo un espectro. Hasta el año 1884, el fantasma enlutado se apareció de forma muy esporádica ante Rosina. Curiosamente, la joven, no contó a casi nadie lo que sucedía, tal vez pensó que no le creerían si no contaba con más testigos de las apariciones. Sólo habló del fantasma a unos pocos amigos de su entera confianza. Pero hubo más testigos: Una de las hermanas de Rosina vio a la mujer descendiendo por las escaleras principales de la casa, pero pensó que sería alguna visita de sus padres. También una doncella divisó a la mujer pero ella, menos confiada que la joven Despard, alarmó a toda la casa convencida de que había visto a una intrusa la cual entró a hurtadillas para robar. Se registró la casa, pero no encontraron a nadie.El otro testigo fue el hermano pequeño de Rosina que desde el jardín, mientras jugaba con un amiguito, vio claramente a una mujer vestida de negro, llorando desconsoladamente en una sala de la casa junto a una ventana. Cuando entró para ver quién era y qué le sucedía, la mujer ya no estaba.

A partir del verano de 1884 el fantasma entró en una fase de hiperactividad; sus paseos nocturnos se multiplicaron y Rosina, en una ocasión, conmovida por la tristeza que veía en ella, trató de hablar con el fantasma, pero la figura desapareció instantáneamente. Fue entonces cuando decidió contar a su padre lo que estaba sucediendo.Las apariciones se hicieron más frecuentes y empezaron a ir acompañadas de toda la fenomenología que rodea a este tipo de eventos paranormales: bajadas bruscas de temperatura, ruidos de origen inexplicable. Cada vez eran más los testigos de aquellas apariciones, puesto que el espectro se iba desinhibiendo más y más; como si hubiera ganado confianza y ya no le molestara la presencia de los vivos. Sin duda Rosina y su padre fueron los que más entraron en contacto con la manifestación de aquella mujer. Incluso, según anotó Rosina, en varias ocasiones solo ellos o muy pocas personas podían ver al fantasma.

El padre de Rosina, lejos de sentirse impresionado por las investigaciones de su hija, solo tenía un único deseo: expulsar a la figura errante, así que solicitó que se hiciera un exorcismo a la casa para librarse definitivamente de su fantasmal inquilina. La ceremonia, realizada en el año 1889, fue un éxito, al menos aparentemente, puesto que el fantasma no volvió a ser visto ni sentido en la residencia. Finalmente en 1892 la familia Despard abandonó la casa.El hecho había alcanzado una notoriedad enorme, no solo los curiosos rondaban la casa con la esperanza de ver al fantasma, la Sociedad para la Investigación Física, estudió el caso. Pero la desaparición radical del fenómeno, hizo que el tema cayera en el olvido y nadie volvió a acordarse del fantasma durante años.

Pero en 1898 se convirtió en internado infantil y las apariciones de la mujer enlutada comenzaron de nuevo. Bastantes años después, concretamente en 1958, un hombre que vivía en la misma calle en la que habitaron los Despard, aunque en otra casa, se despertó una noche sobresaltado, y notó que junto a la ventana se distinguía claramente la figura enlutada de una mujer vestida con ropas de la época victoriana, la cual apretaba un pañuelo contra su rostro como si estuviera sollozando. Su hermano y su hijo también llegaron a verla en varias ocasiones. El fantasma prodigó sus apariciones por la casa durante el tiempo que el hombre ocupó la misma, hasta el año 1961.

Otro incidente tuvo lugar en enero de 1970, cuando una residente de Cheltenham la señora Jackson estaba teniendo una clase de conducir a la hora del almuerzo y cuando pasaban justamente por delante de Santa Ana, su profesor se quedo comprensiblemente sorprendido cuando, el coche se paró de repente. No fue capaz de ver la figura de una mujer alta que llevaba un vestido negro largo que llegaba hasta el suelo, y que la señora Jackson dijo había bajado de la acera cerca de veinte metros por delante de ellos, en la trayectoria del vehículo en sentido contrario, desapareciendo repentinamente.

Otro incidente reportado ocurrió quince años más tarde, en julio de 1985, cuando dos testigos, un graduado de la Universidad de Oxford en música de unos sesenta años y un amigo, caminaban a lo largo de Pitville Circo alrededor de las diez de la noche, cuando vieron a una mujer alta vestida de negro con un miriñaque que se movía a lo largo del sendero cerca de Santa Ana hacia su cruce con la carretera principal, para de nuevo desaparecer de repente.

Hoy en día, aunque la casa sigue en pie, ha habido muchos cambios, una finca de pequeños bungalows conocidos como “St Anne’s Close” se ha construido en el antiguo jardín y varios de los edificios de la zona han sido demolidos y reemplazados por bloques de pisos.

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Es el número 3 de la calle de Antonio Grilo, en pleno centro de Madrid: entre 1945 y 1964 se cometieron allí crímenes de todo tipo.
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Tiene 136 años, tres plantas más piso bajo y ocho asesinatos a sus espaldas. Es el número 3 de la calle de Antonio Grilo, en Malasaña. Se la conoce como la casa maldita, y no es para menos. El sastre del 3ªD el 1 de mayo de 1962 segó las vidas de su mujer y cinco hijos, cuyos cadáveres exhibió por el balcón al gentío, y luego se quitó la suya propia de un tiro. No sería el único suceso sangriento en ese edificio. En 1945, mataban a un camisero del piso principal, y en 1964 una veinteañera acababa con su bebé.Sara vive desde hace seis meses en la misma planta de este último crimen, la primera. Cuando se mudó a Antonio Grilo, 3, no tenía ni idea de lo que allí había acontecido. «Hasta que un día, buscando por internet un supermercado cercano, encontré la historia. Y la verdad es que me da un poco de ‘yuyu’», reconoce. La callecita, que nace en la de San Bernardo, costado con costado de la librería Fuentetaja, y acaba en el Mercado de los Mostenses, apenas tiene unos 40 metros y es angosta. Un par de establecimientos chinos, dos cafeterías y algún pequeño negocio más. En medio, la casa maldita.
«La verdad es que ahora es una zona tranquila -asegura Sara-, camino por ella sin preocupación». No ocurría eso durante buena parte del siglo XX. La riquísima hemeroteca de ABC deja constancia de hechos sangrientos en la mayoría de las décadas: accidentes de motocicleta, ajustes de cuentas, suicidios, atropellos de tranvía e incluso un hombre degollado en 1915 justo al lado de la entrada a la casa maldita, lo que son las cosas.
Hay otros sucesos mucho menos cotidianos, como cuando en 1911 «un individuo que vestía capa y gorra» se acercó a dos hermanos, Ildefonso y Nicolás Cortijano, de 10 y 6 años, respectivamente, y atacó al mayor tapándole la cara con un pañuelo empapado en cloroformo. Así fue cómo se hizo con el gabán, las botas y el delantal que llevaba el más pequeño.
También en Antonio Grilo, una mujer en silla de ruedas, lanzó un frasco con vitriolo a la amante de su esposo, al encontrarlos en la cama «en animado coloquio». Sólo le abrasó la ropa. Corría el mes de julio de 1909.
Tras abrir la puerta de madera, el esquelético pasillo nos muestra las entradas a dos viviendas. Tras la primera, a la derecha, es donde el camisero Felipe de la Braña Marcos fue hallado muerto de un golpe en la cabeza, sobre su cama, el 8 de mayo de 1945. Su mano derecha aún agarraba un mechón de pelo del homicida, y eso que llevaba cadáver unos cinco días.
El edificio no tiene ascensor. La escalera, de madera, nos lleva a la primera planta. En uno de sus extremos, tras la puerta de entrada, el piso en el que, en abril de 1964, una veinteañera soltera, Pilar Agustín Jimeno, estranguló a su recién nacido, «para ocultar su deshonra». Envolvió el cuerpecito en una toalla y lo metió en el cajón de una cómoda. Hasta que su hermana lo encontró tres días después. Pilar fue acusada de «infanticidio», detalla la crónica de la época.
Dos pisos más arriba está el 3ºD. La mirilla es de las antiguas, grande y redonda, de metal labrado. Es aquí en donde el primero de mayo de hace 53 años el sastre José María Ruiz Martínez, de 48 años y natural de Pedro Martínez (Granada), acabó con su numerosa familia y se pegó un tiro. Fue él mismo quien llamó al 091 avisando de lo que acababa de hacer. «Por su forma de expresarse, el funcionario de servicio dedujo que se trataba de un perturbado», narraba ABC. El policía, al que el parricida se negaba a ofrecer sus señas, alargó la conversación lo suficiente como para localizar la llamada, utilizando la guía de teléfonos. Cuando los agentes llegaron al lugar, entablaron conversación, separados por la puerta del piso, con el «demente»: «Contestó que solamente se la abriría a un padre carmelita, ya que todos los de su familia descansaban felices».
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Y así lo hicieron. La Policía marchó hasta el templo nacional de Santa Teresa, recogió al religioso y lo llevó a Antonio Grilo. El padre Celestino habló con el asesino desde un balcón del edificio de enfrente. Los curiosos se contaban por decenas. El sastre vestía un pijama lleno de sangre y no dudó en exhibir los cadáveres mutilados de tres de sus cinco hijos muertos. Luego, mostró la pistola y exclamó: «¡Esto es para mí. Dios no me lo tendrá en cuenta!». Más tarde, desde dentro de la casa, se oyó un tiro. El último.
Dentro, el espectáculo era horrendo. Los policías se encontraron con la esposa muerta en el suelo del dormitorio. A los pies de la cama y metida en su «moisés», una niña de 2 años degollada. En el cuarto de baño, donde se había encerrado para refugiarse, otra hija, de 14 años, yacía con un tiro en la garganta. En otra habitación, sobre la cama, la niña de 12 años muerta, y en otro cuarto, que da a la calle, dos niños, uno de 10 con el cuello cortado, y otro de 5, muerto de un tiro.

Fuente consultada: http://www.abc.es/

 

Construida en 1720, esta legendaria casa de ladrillo de Carolina del Sur (EE UU), parecía estar destinada a ser escenario de un trágico triángulo amoroso. Se cuenta que una joven muy bella llamada Amelia, llegó a la casa de ladrillo para visitar a sus parientes. Ella acababa de ser comprometida en matrimonio a un caballero de una familia prominente de, pero por giros y vueltas del destino, conoció a un joven plantador de familia rica y de inmediato se enamoró. Le escribió a su prometido, informándole de que le liberaba de su compromiso, pero él se negó, y advirtió sólo que se presentaría en Blick House en demanda de una explicación.
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Amelia intentó explicarle que ya no lo amaba y que deseaba casarse con otra persona. El pretendiente despechado quiso hacer oídos sordos. Dejando la casa de ladrillo, montó en rabia, y gritó con ira: “Nunca te casarás con él. Prefiero verte muerta!”.
Días de haberle dicho esto, la boda de Amelia llegó por fin, y la amenaza de muerte fue olvidada. Su tío costeó una lujosa boda de su sobrina. Un barco de vapor privado estaba esperando en su muelle para llevar a la pareja de recién casados a Charleston. Dick House se llenó de invitados y sirvientes. Se dedicaron horas en preparar una comida espléndida.
Amelia se estaba vistiendo para su boda, cuando ella escuchó una voz suave, que le llamaba por su nombre. Se acercó a una ventana abierta, y miró hacia el crepúsculo. De pronto, Un tiro rompió en el aire mientras el júbilo de los invitados fue silenciado abruptamente. El novio corrió hacia el piso de arriba, atravesando desesperado entre la multitud: fue el primero en llegar a Amelia, pero ni él ni nadie podía ya ayudarla. Ella yacía muerta en el suelo, su vestido de novia blanco estaba empapado en sangre. Casi en el borde de la ventana, se veía una pequeña impresión roja, a la izquierda, cual una fotografía de la belleza asesinada, mientras caía al suelo. Y sentado allá afuera, en un enorme roble, estaba el villano, el galán olvidado, quien tras cumplir con su cometido usó su pistola sobre sí mismo: su cuerpo cayó con un ruido sordo en el suelo.
Muchos intentos se han hecho para cubrir esa extraña “fotografía de muerte”, impresa en la ventana. Ninguno ha tenido éxito. La imagen escarlata continúa sangrando a través de capa tras capa de pintura oscura y gruesa puesta sobre ella. Cada año en la noche del 13 de agosto, aniversario de la tragedia, según dice la leyenda, se pueden escuchar gritos procedentes del antiguo edificio -hoy en ruinas: el interior de la casa de ladrillo fue destruida por el fuego hace mucho tiempo, pero la fachada permanece intacta-; también los aromas de una suculenta comida pueden ser percibidos por los transeúntes y la música puede ser escucha a través del viento.
Amelia se ve a menudo en la ventana de su piso de arriba, con su vestido de novia brillante luz de la luna, mientras que en el muelle, como las suaves olas vuelta en la anticipación, los motores de un inexistente barco de vapor se puede escuchar mientras se prepara para un viaje que nunca se realizó. Así termina el relato de Amelia, el fantasma de la casa de ladrillo.

En la actualidad hay una gran cantidad de investigaciones paranormales y programas televisivos que ofrecen sus experiencias con lo imposible. Pero en Florida, Estados Unidos, podemos encontrar un equipo de investigadores paranormales fuera de lo común. Paranormal Divers es el primer equipo de investigación paranormal submarina del mundo, que desde su fundación han buscado espíritus en casi cualquier tipo de lugar acuático, teniendo una gran cantidad de experiencias paranormales acuáticas.

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En una expedición, los buzos descubrieron un fenómeno inexplicable, una extraña luz en las aguas debajo de Sunshine Skyway Bridge en la bahía de Tampa. El puente Skyway original se derrumbó en 1980, donde cerca de 35 conductores fallecieron. Con el paso del tiempo, el puente se convirtió en un sitio popular para los suicidas. Más de 200 personas se han suicidado desde la construcción del nuevo tramo en 1987, incluso un hombre se vio obligado a saltar a punta de pistola. ¿Podrían estar relacionadas estas muertes con las misteriosas luces?

En otra expedición, los buzos paranormales consiguieron obtener la primera fotografía acuática fantasmal de la historia. Fue capturada en una caverna subterránea inundada a 40 metros de profundidad, la misteriosa fotografía parece mostrar la máscara de un buceador flotando en el agua. Un miembro del equipo tuvo que regresar a toda prisa después de oír los misterios gritos que procedían desde el fondo de la caverna.

“Estuvimos investigando la caverna y pudimos escuchar el sonido de una voz gritando, ese era el mismo sitio donde un buzo perdió su vida en trágicas circunstancias”, según informó el equipo de ParanormalDivers.com. “Esta es la cosa más real que he visto en mi vida. Hasta donde sabemos, es la primera fotografía submarina que se puede apreciar a un fantasma.”

Situado a medio camino entre las Filipinas y Hawai, Truk Lagoon fue el sitio de una gran batalla entre los Estados Unidos y Japón en 1944. Alrededor de 60 buques y 275 aviones se hundieron bajo las aguas durante un ataque de los Estados Unidos, conocida como la Operación Hailstone, donde miles de soldados perdieron sus vidas. Después de 69 años, los restos humanos desparecieron, peros todo el arsenal como los camiones, parecen tener vida propia.

El barco japonés Hoki Maru se hundió con un cargamento de camiones. En los últimos años, los buzos han informado escuchar el sonido de sus motores funcionando, incluso cuando no hay barcos en la superficie. Los misteriosos informes también provienen del barco Fuji Kawamaru donde al parecer se escucha los motores de la sala de máquinas. Muchos equipos de investigación paranormal han explorado los restos submarinos de Truk Lagoon, y quienes afirman haber escuchado los motores funcionando bajo el agua. En otros casos, incluso han llegado a grabar algo que sonaba como una voz humana, así como ver presencias humanas entre los restos bajo las aguas.

Un tema común en las historias relacionadas con apariciones fantasmales bajo las aguas son las misteriosas desapariciones de buzos. Varios informes hablan de hombres y mujeres que aparecen en el agua y luego desaparecen sin dejar rastro. El año pasado, un equipo de instructores de buceo en Santa Rosa, California, observaron, según informaron, un buzo con un tanque de color rosa flotando cerca del acceso de una gruta marina. Cuando se acercaron, sin embargo, el buceador desapareció. Los instructores informaron del extraño suceso a las autoridades, quienes les dijeron que no eran los primeros en encontrar a la misteriosa figura humana en el acceso a la gruta.

Un relato similar apareció en los medios de comunicación en 2007. Después de una tarde explorando las aguas cerca de Granada, California, un grupo de buceadores regresaron a bordo de su barco para comparar notas. Un buceador le preguntó al resto del grupo si habían visto un buzo con una camisa blanca. Los otros buzos pensaron que estaba bromeando, pero el hombre insistió en que había visto a alguien buceando cerca de él.

“Llevaba una camiseta blanca y un tanque de buceo, además me saludó”, explicó el buzo.

Rápidamente, la tripulación del barco realizó un recuento, pero no faltaba nadie y no había otros barcos a la vista. Nunca se pudo encontrar explicación al misterio del buzo con una camisa de color blanco.

Sin embargo, también hay encuentros de apariciones fantasmales con buceadores profesionales. Uno de estos buzos se atrevió a compartir una misteriosa historia. J. es un buzo profesional de la policía de California, donde un día tuvo que atender el desgraciado accidente de su mejor amigo, quien se había ahogado. El día después del funeral de su amigo, se encontraba de servicio en la embarcación policial, cuando pudo observar con sus propios ojos la figura de su amigo accediendo a la embarcación lentamente. J. no podía creer lo que estaba viendo, y rápidamente se dirigió a informar del misterioso suceso a sus compañeros. Cuando explicó lo sucedido, los compañeros pensaron que tenía algún trastorno por la muerte de su amigo, pero cuando todos salieron a la cubierta de la embarcación pudieron ser testigos de lo imposible, la aparición fantasmal estaba allí, saludando con la mano, para que a los pocos segundos después abandonara la embarcación despareciendo en la profundidad de las aguas. Nadie fue capaz de explicar lo que sucedió, pero todos estaban seguros de lo que vieron.

Estos casos son una prueba más de que las apariciones fantasmales también tienen lugar en cavernas submarinas y restos de naufragios. Pero por desgracia, la información aportada es mínima, ya que en muchos casos los episodios ocurridos son ocultados por sus protagonistas, para que la sociedad no les tache de locos.

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Muchas personas afirman haber sido testigos de ataques procedentes del más allá, siendo claras pruebas de la existencia de entidades sobrenaturales o espíritus demoníacos. Pero estos fenómenos también han sido reportados por profesionales médicos en hospitales, hogares de ancianos y otras instalaciones médicas que también acogen a ciertas entidades, especialmente los de la variedad demoníaca.

En muchas ocasiones las experiencias de los profesionales médicos se le dan un valor añadido, como el caso de una enfermera que compartió su escalofriante experiencia con los medios de comunicación, donde un paciente moribundo era más de lo que parecía.

Según la enfermera, el paciente sufría de una variedad de enfermedades que iban a poner fin a su vida en cualquier momento. Sin embargo, el hombre se encontraba muy asustado y el personal sanitario se esforzaban para mantenerlo con vida. Cada vez que el monitor que controlaba su corazón sonaba, el enfermo entraba en cólera gritando: “¡No me dejes morir! ¡No me dejes morir!”, describía la enfermera. Las enfermeras responsables se dieron cuenta de qué el moribundo no quería morir. Una noche, el paciente empeoró, y la enfermera se precipitó en su habitación con los suministros de emergencia. Sin embargo, ella no estaba preparada para lo que estaba a punto de ver.

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Según la descripción de la enfermera, el paciente se encontraba sentado a cinco centímetros por encima de la cama y se reía. Todo su aspecto cambió completamente. Sus ojos tenían una mirada de pura maldad y tenía una sonrisa demoniaca en su rostro. Él paciente no paraba de reírse constantemente y dijo a las enfermeras:

“Ustedes son unas perras tontas y no me van a dejar morir.”

Después de este suceso aterrador, el paciente sufrió un paro cardíaco y murió a los 20 minutos después. Sin embargo, muy a lo contrario de terminar con la pesadilla, el terror estaba lejos de acabar. Cinco minutos después de que un médico forense declaró que el paciente se encontraba clínicamente muerto, el hombre recién fallecido se volvió a sentar en la cama y se echó a reír, diciendo a la enfermera:

“Tú me dejaste morir. Es una pena.”

Según los testigos, lo que sucedió después fue como una película de terror. Todos los miembros del hospital pudieron escuchar toda la noche como un horrible grito agónico que decía: “no me dejes morir”. Cada una de las enfermeras que estaban de servicio esa noche estaban pálidas y asustadas. Ninguno de los miembros no se atrevían a ir solos por el hospital. Por la mañana, los susurros que decían “no me dejan morir” habían desaparecido.

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Las enfermeras no son los únicos profesionales de la medicina que se han encontrado cara a cara con las fuerzas siniestras en su lugar de trabajo. Un paramédico también dio a conocer su historia a los medios de comunicación, compartiendo su experiencia con un paciente moribundo y un número que muchos llaman la marca de la bestia. Otro dato importante a tener en cuenta, es que al igual que el hombre moribundo en el hospital, el paciente que atendió el paramédico también parecía temer su muerte inminente.

“Después de que nos avisaran de la urgencia, llegamos allí y nos encontramos a un pobre hombre de unos 40 años de edad, calvo debido a la quimioterapia y sentado en el sofá de su hermano. El hombre se encontraba mirando alrededor de la habitación, y de vez en cuando parecía como si estuviera espantando moscas. Los sentamos en la camilla y él dijo: ‘No, no ahora’.”

El hombre enfermo cayó al suelo pocos minutos más tarde y murió con lágrimas en sus mejillas. El paramédico llevó el cuerpo del hombre al servicio de urgencias, preguntó sobre la ubicación del paciente a los responsables. Ahí fue cuando las cosas empeoraron.

El paramédico se preguntaba si el pobre hombre iría al cielo, pero comenzó a tener un mal presentimiento, y observó como si la oscuridad cubriese todo su alrededor. Se le ocurrió mirar hacia el voltímetro y observó el número 666 parpadeando. Según describió el paramédico, el panel normalmente no parpadeaba en absoluto, simplemente registraba el voltaje. Luego despareció el 666, luego 0,1, luego 666, luego 0,1, luego 666, luego 0,1, y luego se volvió hasta 1200, y se quedó de esa manera. La incómoda sensación se fue, pero aun así oró todo el camino al hospital.

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En algunos hospitales parecen habitar espíritus que acechan en cada esquina, siendo posible que estas almas salgan del cuerpo físico, permaneciendo alrededor de estos centros médicos, sin saber qué camino tomar, o incluso lo que les pasó. Pero el problema es cuando el propio “mal” también regenta estos lugares, pudiendo acabar en posesiones como las anteriormente descritas.

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El Hotel Sheraton Gunter, construido en 1909, albergó a muchas celebridades de Hollywood y presidentes, pero también fue el lugar de un trágico suceso que parece ser el origen de las actividades sobrenaturales. Susurros fantasmales y ruidos inexplicables, las puertas se abren y cierran por sí solas, las luces se encienden y se pagan solas o sombras oscuras a media noche…, estos son solo algunos de los fenómenos inexplicables que tienen que hacer frente tanto empleados como huéspedes.

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En febrero de 1965, un enigmático hombre alto de unos 30 años de edad se registró en el hotel con el nombre “Albert Knox”, solicitando previamente la habitación 636. Nadie sabía nada acerca de este hombre, lo único que se conocía era que entraba y salía del hotel acompañado de una atractiva rubia de también 30 años. En la mañana del 08 de febrero, el destino del Sr. Knox y del hotel cambio drásticamente. La trabajadora de limpieza, Maria Luisa Guerra, se dirigió a la habitación 636 para hacer una revisión final antes de que terminara su turno. El cartel de “No molestar” estaba colocado en la puerta, pero Maria pensó que los ocupantes de la habitación habían olvidado quitarlo y abrió la puerta.

Lo primero que vio Maria fue un hombre alto de pie sobre la cama empapada de sangre. Maria comenzó a gritar, pero el hombre le puso un dedo en sus labios indicándole que se callara. El enigmático huésped recogió unas hojas, y salió corriendo de la habitación por la escalera de incendios.

Cuando llegó la policía, estos encontraron botellas vacías de vino, aceitunas, queso y pequeñas huellas de sangre. También descubrieron mechones de pelo rubio, medias de nailon y ropa interior de mujer. Por último, pero no menos importante, una agujero de bala del calibre 22 en la cama y otra alojada en la pared cerca de una silla ensangrentada. Los rastros de sangre indicaban que el asesino había accedido varias veces al baño por razones desconocidas. Pero los detectives creían que el asesino había diseccionado el cuerpo de la víctima en la bañera antes de que Maria entrara en la habitación.

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Los investigadores descubrieron que el enigmático hombre alto se había registrado con un nombre falso. Finalmente fue localizado en otro hotel, el St. Anthony, registrado en la habitación 536 con otro nombre falso (Al parecer, había solicitado la habitación 636, pero estaba ocupada). Cuando los agentes se disponían a entrar en la habitación, sonó un disparo desde el interior. Por desgracia, el sospechoso se había pegado un tiro en la sien tan sólo unos segundos antes de que la policía entrara.

La autopsia posterior detalló que las huellas dactilares del sospechoso coincidían con las del hombre alto que vio Maria en la habitación 636 del Hotel Sheraton Gunter. La policía también encontró una camisa blanca que había sido lavada en un esfuerzo para eliminar las aparentes manchas de sangre. A día de hoy, el cuerpo de la mujer rubia no ha sido encontrado y nadie informó en esa época la desaparición de ninguna mujer rubia. El caso sigue abierto.

Pero en un extraño giro del destino, el gerente del hotel recibió recientemente un extraño sobre sin remitente en el correo. El sobre estaba dirigido al Hotel Sheraton Gunter con el antiguo código postal utilizado en 1965. En el interior del sobre había una antigua llave de la habitación 636. Y este no es el único misterio que envuelve al hotel, el personal del hotel y los huéspedes han informado sobre extraños ruidos y avistamientos de una aparición femenina en la sexta planta, justo donde estuvo la habitación 636

Muchas de las manifestaciones fantasmales parecen centrarse en la habitación 636, el lugar donde tuvo lugar el atroz asesinato que sigue sin resolverse hasta día de hoy. Después de la limpieza de la escena del crimen, la gerencia del hotel decidió dividir la sala en dos salas más pequeñas y crear una suite. Una puerta compartida conecta las habitaciones 635 y 636, perfecto para los huéspedes con niños. Los vigilantes nocturnos han afirmado ver una mujer con atuendo fantasmal caminando por los pasillos cerca de la habitación 636. Los clientes se han quejado de fuertes ruidos y golpes de origen desconocido.

Junto con el fantasma de la mujer de la habitación 636 hay otros visitantes fantasmales en el Hotel Sheraton Gunter. En 1990, una aparición que se materializó en una habitación aterrorizó a una empleada del hotel. La trabajadora había entrado en la habitación para prepararla para el siguiente huésped cuando vio una anciana de pie en medio de la sala, con los brazos extendidos. La limpiadora se fue rápidamente, cerrando la puerta detrás de ella. Ella dijo que nunca se recuperó de la experiencia y todavía siente escalofríos cada vez que recuerda el día en que vio a la anciana en la habitación.

Ese mismo año, los trabajadores del hotel decidieron hacerse unas fotografías durante la fiesta de Navidad. Una vez que acabaron de hacerse las fotos, uno de los trabajadores vio una figura humana sin explicación en cada fotografía. Otras experiencias paranormales incluyen voces fantasmas y sombras misteriosas que se han llegado a ver en las inmediaciones de la habitación 436.

Psíquicos que han estado investigando los fenómenos sobrenaturales en el hotel, llegaron a identificar dos espíritus femeninos. Uno se llama “Ingrid”, una mujer que murió a principios del siglo XX. Muchos trabajadores creen que este espíritu femenino es la aparición fantasmal de pelo oscuro que ha sido avistado en todo el hotel, deslizándose en silencio por los pasillos, dentro y fuera de las habitaciones. El otro espíritu se llama “Peggy”, y ella fue una mujer de la época de 1920, que se encuentra perdida en el hotel.

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El Bosque Encantado de Hoia-Baciu en Transilvania.

Aparte de los vampiros, en el corazón de Transilvania también hay un misterioso bosque místico. Ovnis, tiempo perdido, extrañas sombras, misteriosas quemaduras, la sensación de sentirse observado, personas desaparecidas, susurros en mitad de la noche, son algunas de las razones por las que le bosque de Hoia-Baciu en Rumanía es conocido como “El triángulo de las Bermudas de Transilvania”.

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En lo profundo de Rumanía se encuentra la ciudad de Cluj-Napoca, la segunda ciudad más poblada del país. La antigua ciudad Cluj-Napoca, considerada la capital de la provincia histórica de Transilvania, está rodeada de grandes bosques y una enorme belleza natural, lo que permite a los lugareños disfrutar de su entorno natural, a excepción de un bosque, el Hoia-Baciu. Desde tiempos inmemorables, los lugareños han tenido un miedo al bosque de Hoia-Baciu, creyendo que es una puerta entre diferentes dimensiones.

Esta creencia dio paso a una gran cantidad de mitos y leyendas que se han transmitido de generación en generación. Son muchos los que piensan que una vez que entras, el ​​bosque despierta los más profundos miedos subconscientes del hombre.

Los valientes que se atreven a entrar en el bosque afirman experimentar estados inexplicables de náuseas, una fuerte ansiedad, inusuales dolores de cabeza, o la sensación de sentirse observado mientras avanzan entre los árboles y, en algunas ocasiones, incluso aparición de inexplicables erupciones cutáneas o quemaduras en sus cuerpos. Lo más sorprendente es que estas quemaduras generalmente no se sienten, pero aparece un severo enrojecimiento y, en raras ocasiones, ampollas.

Cualquier persona puede llegar a pensar que todas estas sintomatologías son debido algún tipo de reacción alérgica a ciertas plantas venenosas, pero la realidad es que ni los árboles ni las plantas son inmunes a este tipo de extraños fenómenos, ya que en algunas áreas la vegetación muestra signos de deshidratación, inusuales quemaduras en los tallos y necrosis en las hojas. Hubo también el caso de un pastor y su rebaño de unas 200 ovejas que entraron en el bosque y desaparecieron para siempre. Poco después de este incidente, el bosque fue conocido como “El Triángulo de las Bermudas de Rumanía” o“El Triángulo de las Bermudas de Transilvania”. 

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Otro fenómeno que se experimenta en el bosque Hoia-Baciu es el del fenómeno llamado “tiempo perdido”. Las personas que han accedido en el bosque por un corto tiempo y que han salido han visto como había grupos de rescate en busca de ellos. Para estas personas, habían pasado unas horas, pero para el mundo exterior pasaron varios días.

el bosque Hoia-Baciu tampoco está exento de la aparición de extraños objetos en el cielo. En agosto de 1968, el bosque fue protagonista de uno de los eventos más famosos realcionados con ovnis. A los 45 años de edad, un técnico militar llamado Emil Barnea ignoró las advertencias de los lugareños y entró en el bosque durante un fin de semana, con su mujer y un grupo de amigos. Por la tarde Emil decidó recoger algo de leña para pasar la noche, cuando se vio alertado por los gritos de sus amigos. Rápidamente se dirigió hacia ellos, cuando vio un extraño objeto volando bajo de color blanco brillante y deslizándose en silencio por encima de los árboles. El extraño objeto pasó de moverse lentamente a realizar maniobras  rápidas, antes de salir disparado hacia el cielo. Pero este no fue el primer avistamiento ovni y tampoco el ultimo, ya que durante la década de 1970, Hoia-Baciu se convirtió en el lugar elegido por un gran número de investigadores de ovnis que consiguieron prueba gráficas sorprendentes.

Y en la actualidad, debido a la gran cantidad de extrañas historias, el bosque se ha convertido en un punto muy importante para la investigación paranormal. Formas humanoides, orbes, extraños susurros, arañazos inexplicables o incluso risas fantasmales. Pero por alguna razón sus experiencias tienden a ser diferentes a la de los lugareños que se han atrevido entrar en el peligroso bosque. Se cree que esto es debido a que las intenciones de los investigadores son muy diferentes a la de los lugareños. También, posiblemente, puede ser debido a que estos supuestos investigadores entran en el bosque con el único objetivo de contactar con las fuerzas del mas allá, y son capaces de recoger las respuestas y capturar anomalías con los equipos electrónicos.

Aunque la mayor actividad sobrenatural parece amplificarse en la zona conocida como “El Círculo”. En lo más profundo de Hoia-Baciu, existe un claro circular entre los árboles, donde muchas personas creen que habitan espíritus malignos. Según las leyendas, en este inusual claro existía antiguamente un asentamiento de campesinos, pero hubo una gran masacre por parte de un grupo de asesinos procedentes de otras regiones.

Se dice que en el ataque se cometieron auténticas atrocidades contra los campesinos, causando que sus espíritus continúen estando presentes dañando a todo aquel que se atreve a entrar en la zona. Muchos expertos en lo paranormal han afirmado ver presencias fantasmales en el interior del círculo e incluso algunos dijeron haber sido víctimas de ataques físicos por fuerzas invisibles.

Fantasmas, espíritus, ovnis… Hoia-Baciu parece ser todo un portal a otras dimensiones. Tal vez algo más allá de nuestro mundo reside dentro del bosque. Pero lo que realmente es sorprendente es que estas alteraciones físicas y mentales en el bosque han llevado a la propia ciencia en busca de anomalías magnéticas, fluctuaciones de los campos electromagnéticos o emisiones de infrasonidos.

La primera persona que realizó una verdadera investigación científica sobre el extraño bosque, fue el biólogo Alexandru Sift. Atraído por las increíbles historias relacionadas con el bosque decidió investigar de primera mano las anomalías.

En los años 50 Alexandru hizo varios viajes al bosque, realizando numerosas investigaciones y gran cantidad de fotografías. Afirmó que mientras realizaba las investigaciones en el interior del bosque vio con sus propios ojos extrañas sombras entre los árboles y escuchó misteriosos susurros. Sin embargo, no abandonó su proyecto, consiguiendo fotografiar formas que no debían estar allí, sombras, e incluso lugares en el bosque donde nunca había estado presente. Alexandru nunca consiguió una respuesta para los fenómenos que se estaban dando en el bosque, pero su investigación fue un punto de referencia para todos los futuros investigadores de lo paranormal.

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La montaña de Montserrat desde tiempos remotos ha sido considerada un enclave mágico y extraño donde se han producido numerosas desapariciones y avistamientos de OVNI’s.  Desde hace unos 50 años numerosas personas que se adentraron en esta montaña desaparecieron sin dejar rastro. La gente de la zona afirma que las desapariciones de producen casi semanalmente.

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Montserrat se encuentra a 50 kilómetros al noroeste de Barcelona entre Anoia, del Bajo Llobregat y del Bages. Tiene una altura de 1.236 metros, 10 kilómetros de largo y 5 de ancho. Está considerada la montaña más significativa de Cataluña y al año entre turistas y escaladores vienen más de dos millones y medio de personas.

Se dice que la montaña por dentro es hueca, albergando en su interior un lago subterráneo. No se ha podido verificar la existencia de este lago de momento ya que el acceso al interior de la montaña es prácticamente imposible y el temor por todas las desapariciones en la zona también ocasiona que muchas personas no quieran ni intentar entrar.

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El macizo tiene una extraña morfología, como si estuviera cortado por una sierra gigante. De hecho, la palabra mont significa monte y serrat significa serrado en catalán.

A las faldas de la montaña se encuentra el Monasterio de Montserrat, un centro de peregrinaje y de visita para los turistas que se acercan por la zona. En él se encuentra La Virgen Negra o La Moreneta, la Patrona. Desde 1987 el macizo está protegido como parque natural. En lo alto se encuentra la cima de Sant Jeroni y por toda la cordillera existen numerosas cuevas, la mayoría inaccesibles.

Una especie de magnetismo hace que la gente quede atrapada. Sin ir más lejos, algunos lugares de la montaña llevan al mareo y otros provocan que las personas se pierdan fácilmente.

Las personas que tienen más orientación logran encontrar el camino de vuelta, otros con menos suerte acaban desapareciendo  y sus cuerpos son encontrados años después. En esta montaña existen lugares en los que a simple vista el acceso parece fácil pero a la hora de salir es imposible si no llevas encima un equipo adecuado, incluso para alpinistas y excursionistas experimentados que visitan el lugar diariamente.

La montaña desprende una extraña atracción que hace que te quieras adentrar en ella. Quizá este sea el motivo por el cual algunos desaparecidos podrían haber experimentado esa sensación de atracción pudiendo caer por alguna grieta a las profundidades de Montserrat.

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No existen cifras oficiales de cuantas desapariciones se han producido pero se sabe que son decenas y que jamás se han vuelto a encontrar.

Año 1973: La Guardia Civil encuentra por la zona el cadáver de un joven en un avanzado estado de descomposición. En el bolsillo de su pantalón llevaba un papel con un mensaje escrito donde decía que se estaba preparando para reunirse con el ser supremo. El caso fue calificado como suicidio provocado por causas de temas ufológicos.

Año 1975: En la noche de Sant Joan desapareció un vecino de Collbató. Después de estar ayudando en la extinción de un incendio desapareció en una zona llana y fácil de andar, donde no había ningún peligro aparente. Durante varios días la Guardia Civil junto con los perros rastreadores trataron de encontrar a este hombre pero nunca más se tuvo noticias de él.

Año 1980: En el mes de enero desaparece “En Jorba” conocido por ese apodo en el pueblo. Este hombre se encargaba de los guardabarreras del cremallera de Montserrat (el tren que te acerca al Monasterio). Iba acompañado por su perro y no se ha vuelto a saber nada mas de ninguno de ellos. Un mes más tarde de la desaparición de “En Jorba” desaparece una chica de 18 años llamada Gloria cerca de Olesa de Montserrat. Un pastor la encontró más tarde vagando por el bosque y con síntomas de desorientación. Después de ser socorrida la chica se volvió a escapar para adentrarse en el bosque y no volver a ser vista nunca más.

Año 1985: Desaparece una mujer llamada Amparo Vielda Puig en circunstancias muy extrañas. La mujer desaparecida le había contado a una amiga que durante anteriores excursiones, en sitios donde habían grietas, había sufrido profundos mareos y en una ocasión se sintió atraida irresistiblemente hacia el desconocido reino subterráneo de la montaña. Únicamente se encontró de ella su coche.

Año 1990: Carlos Teixidor era un aficionado a la ufología que se escapó de su casa y fue encontrado cuando se dirigía camino a Montserrat. Al día siguiente, un 16 de Diciembre, se vuelve a fugar pero esta vez para siempre, ya que su cuerpo es encontrado tres semanas después en el fondo de una sima de la montaña, cerca de la Santa Cova.

Año 1998: Es el caso más reciente documentado. Un ejecutivo de 38 años desapareció en Agosto de 1998 cuando realizaba una excursión en solitario. Su coche permaneció semanas en el parking del monasterio hasta que la policía lo identificó.

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Otro caso interesante ocurrió cuando el cuerpo de bomberos de Cerdanyola fue al rescate de un montañero que se había perdido en el macizo. Esta persona había dejado su coche abierto con las llaves puestas y se había adentrado en la montaña.

El helicóptero de búsqueda divisó en una zona de difícil acceso a un hombre haciendo señales de socorro . Pensando que se trataba del hombre desaparecido dieron aviso a los servicios terrestres y fueron a su rescate. La sorpresa fue que este era otro hombre, uno que llevaba perdido tres días en la zona y no encontraba el camino de regreso. Lo curioso es que este hombre que estaba muy débil y nervioso contó a los equipos de rescate que durante los tres infernales días perdido en la montaña había estado durmiendo con “La Mujer Negra”. Cuando los equipos de rescate llegaron al lugar que les había indicado encontraron un cadáver momificado de una mujer que había desaparecido hacía más de tres años.

También una chica francesa de 16 años de edad que realizaba una excursión con el colegio se separó del grupo y desapareció en Montserrat. Los padres se desplazaron inmediatamente hacia el lugar para ayudar con las tareas de búsqueda pero no encontraron nada.

Sin duda alguna Montserrat es un lugar mágico y privilegiado que desprende una energía especial.

Fuente consultada:

http://www.misterioparanormal.com

 

El recinto ubicado en la calle Zaragoza en el centro de Veracruz es un edificio construido en el siglo XVIII, el cual en sus inicios estaba enfocado a ser un hogar para menesterosos, hasta que en el año 1860, tras la invasión de los franceses, éste fue utilizado como hospital y años más tarde con la expulsión de los invasores, se utilizó como nosocomio de mujeres.

Posteriormente, para el 12 de diciembre de 1870 se utilizó como hospicio, recibiendo ancianos, personas con problemas mentales y niños huérfanos; hasta el año 1967 cuando el hospicio cambió de sede y tras una remodelación, en 1969 se anunció en el sitio la apertura del actual Museo de la Ciudad.

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El director del Museo de la Ciudad de Veracruz, Ricardo Cañas Montalvo comentó, “es un edificio donde murieron muchas personas y no sabemos si antes tuvo un indicio triste pero, en los 97 años que fue hospicio pasaron algunas cosas, entre ellas la muerte de un niño”.

La historia de apariciones toma realismo con los relatos de turistas y personal que trabaja, quienes refieren ver a niños, en especial a un infante “que camina por los pasillos, se le ve de noche, llora, es travieso porque enciende luces y cambia las cosas de lugar”.

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El relato más escalofriante, recuerda el director del recinto, es cuando hace unos años, previo a la desaparición de la policía intermunicipal, había “un vigilante que le asignaron el turno de noche y al otro día amaneció en la banqueta porque no quiso permanecer en el edificio argumentando, en el transcurso del turno estaba con casi todas las luces apagadas cuando vio siluetas corriendo en la parte superior, pensaba que se habían metido a robar, le habló a la corporación, llegaron, revisaron el edificio y no encontraron nada, se fueron y al rato, vio a unos niños en la parte de abajo pero se estaban riendo de él, entonces muerto de miedo se salió a la banqueta y pidió a su corporación no regresar nunca a vigilar el Museo de la Ciudad”, el hombre renunció y jamás se le ha vuelto a ver en el sitio.

Así también, han regresado al lugar ancianos que anteriormente siendo niños vivieron en el hospicio y recuerdan el pánico que les daba andar por ciertas zonas debido a la aparición de un niño que según cuentan, en el área de la zotehuela había caído a un profundo aljibe en forma de pozo, de donde lo sacaron muerto para después enterrarlo en un panteón de la ciudad.

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En este sentido, personal y visitantes sin ninguna relación en común, han coincidido en describir al niño de las apariciones como un menor de aproximadamente 9 años, peloncito, con overol y con la expresión triste.

Sobre este infante, el director Ricardo Cañas relata según los comentarios de visitantes, el menor “entra a donde está la cabeza olmeca que era la antigua cocina del hospicio y los turistas al verlo llorando lo siguen por esa única entrada para darle consuelo pero cuando llegan al interior no hay nadie; otras personas lo ven y avisan que anda un niño en los pasillos llorando”.

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Así también, agregó, “otro de los fenómenos es que se ve un perro, al cual incluso se le oye ladrar; precisamente, hace dos semanas uno de mis compañeros, Franz, le tocó trabajar hasta las 09:00 de la noche, ya estaba cerrado el edificio y de pronto, escuchó los ladridos del perro, tuvo que salirse y dejó las luces encendidas porque le dio mucho miedo”.

Por otra parte, las trabajadoras del lugar Margarita, Carmen y Marigely, comparten los relatos paranormales y aseguran, las zonas de mayor actividad fantasmagórica son el área de baños, la zotehuela (donde se encuentra el aljibe), los pasillos de la parte superior y debajo de las escaleras, área que durante el orfanatorio era usada como celdas de castigo.

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Otro de los relatos macabros, recuerdan, fue durante “la exposición de asesinos seriales y pena de muerte, exposición que estaba todo el día hasta las 07:00 de la noche, al final de la jornada cerraron el museo pero a la mañana siguiente, algunas de las figuras como la de Ed Gein e inclusive la de Jack ‘el Destripador’ aparecieron movidas de lugar pese a que estuvo cerrado con llave el espacio” toda la noche. La sala donde ocurrió este evento es conocida como ‘Sala A’ o ‘Sala norte’, la cual durante la etapa de orfanato era usada por las niñas menores.

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Debido a estos eventos, además de aquél policía, recientemente un estudiante que realizaba sus prácticas profesionales en el sitio optó por renunciar debido al temor que le ocasionaban los eventos paranormales, principalmente en el área adjunta a los baños, donde se encuentra la cabeza olmeca, sitio donde fue agredido físicamente por quien suponen un ‘ente’.

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El silencioso y enigmático recinto en los últimos años ha recibido videntes de algunas partes del mundo quienes aseguran percibir una profunda sensación de tristeza en la parte de la zotehuela, así como estudiosos de eventos paranormales quienes han corroborado la existencia de fuerzas sobrenaturales.

Fuente consultada:

http://www.eluniversalveracruz.com.mx

 

 

También llamada “Isla de la Astilla”, la isla de Pedrosa es una de las islas más grandes de Cantabria.  Tiene una extensión de 1613 hectáreas, de las que 968 corresponden a la isla y 645 a tierra firme. En la actualidad está unida a tierra por un puente construido en 1966.

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En 1834 la Junta de Comercio de Santander inició los trámites para convertir Pedrosa en un lazareto en el que alojar a los tripulantes de buques afectados por enfermedades tropicales. La mayoría tenían lepra y se les abandonaba allí hasta que morían, sin ninguna atención médica.

Empieza a funcionar en 1869 y se mantiene hasta 1914. Este año pasa a ser Sanatorio Marítimo Nacional para el tratamiento de la tuberculosis y llega a tener 600 camas hasta que finalmente en 1989 cierra sus puertas.

Poco después volvió a abrir como comunidad terapéutica dedicada a la rehabilitación de drogodependientes. La Consejería de Sanidad lo sigue utilizando con este fin y actualmente solo se puede acceder a uno de los pabellones del sanatorio hasta las 22.00. Actualmente a la isla sólo pueden entrar los vehículos autorizados, pero son muchos quienes van andando.

En el jardín del sanatorio marítimo se pueden apreciar dos esculturas: una dedicada a Manuel Martín de Salazar, director general de Sanidad del Estado, y otra en memoria de Víctor Meana Negrete, uno de sus directores más influyentes del sanatorio.

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El grupo ICOA de investigación paranormal pasó dos noches en el edificio para registrar pruebas gráficas de los fenómenos. La escritora Anita Lauda, afirma que hay espíritus en el pabellón abandonado.

La americana Anita Lauda, autora de las obras ‘Al final de la espiral’ y ‘San Sebastián de Garabandal: tesoros arqueológicos y etnográficos’, creó el colectivo de Investigadores Contacto Oculto Asociados (ICOA) para buscar y analizar todo tipo de fenómenos paranormales: casas encantadas, avistamientos de ovnis, energías, etc. Su último descubrimiento han sido «los fantasmas que habitan los pabellones abandonados de la isla de Pedrosa», en Pontejos.

La aventura comenzó cuando la fotógrafa del grupo, «que es sensitiva», se acercó a la isla para hacer unas fotos. Anita Lauda explica que, una vez allí, su compañera empezó a tener una sensación extraña, que no le gustaba, «como si corriera una energía rara». Cuando habló a los miembros de ICOA sobre su experiencia, el grupo decidió acudir una noche a Pedrosa para investigar de dónde emanaba esa energía.

«Lo primero que vimos cuando entramos en uno de los pabellones abandonados fueron fantasmas de niños y ‘camitas’ muy pequeñas que no sabía ni que existían», explica Lauda, que desde su nacimiento ha vivido experiencias sensitivas.

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A la noche siguiente, un grupo de siete personas regresó al pabellón abandonado para intentar comunicarse con los espíritus. «Hicimos una ‘ouija’ pero no funcionó. Sin embargo, antes de empezar, un compañero del grupo puso una canción en el móvil -una versión de ‘Every breathe you take’ entonada por un coro infantil- y mientras sonaba, comenzó a oirse un tropel de gente bajando por las escaleras del edificio. Eran los fantasmas de unos niños, vestidos con ropa antigua, acompañados por una mujer que parecía una enfermera», cuenta Lauda. «Aquello lo vimos los siete. Los que son sensitivos y los que no».

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Los miembros de ICOA sacaron centenares de fotografías durante sus dos noches en el edificio abandonado de Pedrosa. Anita Lauda señala en ellas esferas de energía, fantasmas y psicografías. «Lo que me hiela la sangre es un fantasma que porta un hacha enorme y parece un verdugo», explica la autora de ‘Al final de la espiral’ obra en la que se analizan los fenómenos del palacio de los condes de Albox, en Limpias.

La tercera vez que se acercaron al pabellón se lo encontraron vallado, cuenta Anita Lauda. «Tengo entendido que lo quieren recuperar, pero cuidado con lo que pueda pasar porque van a tener incidentes; eso lo tengo muy claro», augura.

Fuentes consultadas:

http://www.misterioparanormal.com

http://www.eldiariomontanes.es

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