Category: Lugares encantados.


Entre todas las leyendas de Granada, hay una donde se relata que un fantasma, el espíritu de un desaparecido, sigue visitando esta ciudad y más concretamente su Alhambra, porque si hay una persona relacionada con ella esa es Washington Irving. El escritor estadounidense. La misma cuenta que Washington Irving, cuando llegó a Granada en 1829, comenzó a enamorarse sin reparos de la ciudad. Algo que con el tiempo quedó más que demostrado con varios libros que escribió sobre la misma, entre ellos su famoso “Cuentos de la Alhambra” de 1832.
Sin embargo, durante su estancia en Granada, Irving se alojó en un edificio que aún hoy sigue en pie. Se trata del actual hotel Washington Irving, que fue levantado en 1802 y que se encuentra en pleno Paseo del Generalife, a solo unos metros de la propia Alhambra.
Este hotel encierra, un secreto que durante muchos años mantuvo en vilo a quienes se hospedaron en él. Cuentan que tras la muerte del escritor en 1859, algunas de las personas que lo trataron aseguran que le veían pasear por los pasillos del hotel e incluso en la habitación que solía ocupar.
Un relato que muchos repitieron después e hizo que la leyenda se haya mantenido viva hasta hoy. Especialmente cuando el hotel cerró sus puertas en enero de 1999, dejando el edificio en un estado de abandono que hacía de él un lugar mágico en el que había quienes seguían viendo al afamado escritor estadounidense.
Cuentan que Washington Irving, era un hombre ingenioso y divertido al que le gustaba gastar bromas a sus amigos y conocidos.
Poco después de su muerte, un viejo amigo del autor, el doctor J. G. Cogswell, estaba trabajando en la biblioteca cuando vio que un hombre dejaba un libro en un estante y desaparecía. Cogswell estaba seguro de que aquel hombre era Irving.
Se dice también que un sobrino de Irving, Pierre, vio el fantasma de su tío en la casa de este, en Tarrytown, Nueva York. Pierre y sus dos hijas dijeron que habían visto claramente el fantasma de Irving cruzar el salón y entrar en la habitación donde solía trabajar.
Sea como fuere, la cuestión es que el fantasma de Washington Irving ha pasado a formar parte de la leyenda, una leyenda similar a aquellas que dejó plasmadas en sus obras.
Fuentes consultadas: http://www.elbolardo.com
narradoresdelmisterio.net
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Los bomberos de Neuquén no encontraron evidencias que puedan explicar el origen de los incendios registrados en una vivienda de la capital provincial, la situada en la calle Gatica al 700, cuyos dueños los atribuían a un factor “sobrenatural” y afirmaban que la casa estaba “embrujada”. El jefe de Bomberos local, Jorge Serrano, indicó que no tenían “causa determinada” para las deflagraciones que se produjeron durante más de una semana en la vivienda situada en el barrio Villa Florencia, de esa ciudad.

Las aclaraciones de Serrano llevaron algo de tranquilidad a la familia que habita la casa, que había sufrido burlas e incluso una agresión a pedradas, después de hacer público que extraños fenómenos tuvieron lugar en la finca.
Los incendios repentinos, que en algunos casos se originaban en el mismo momento en que los bomberos trabajaban en el lugar, fueron acompañados en una ocasión, por una imagen fantasmagórica, observada por uno de los familiares que habita en esa vivienda.

La familia de la casa no encuentra explicación al “infierno” que vivió durante seis días. Inclusive Omar, el yerno de los dueños, asegura que su mujer vio un espíritu durante la madrugada de los incendios .
“Desde el viernes que el espíritu se nos manifestó como fuego y anoche (por la madrugada de ayer) se nos presentó en imágenes”, explicó uno de los habitantes.
Con mucha paciencia María, la dueña de casa, mostró a los periodistas, que asombrados pasaban a hacerle una nota sobre la misteriosa aparición, que parece estar ensañada con quemar la vivienda.

Relató que el incendio comenzó un viernes por la tarde y desde entonces no cesó. “Los bomberos ya ni querían venir porque pensaban que nosotros quemábamos todo, pero cómo nosotros vamos a hacer eso”, se preguntaba la mujer.

El siniestro comenzó en una habitación, la más oculta de la casa, una vez que se extinguió pasó a afectar la habitación contigua, donde dormía el matrimonio. “Se nos quemó todo, apenas pude salvar algo de ropa, pero los muebles también están todos perdidos, no sólo por el fuego, sino también por el agua”, detalló la vecina.
Omar contó que la noche que comenzó el incendio advirtió que había tres nubes sobre el cielo. “Cuando vimos en el cielo que las tres nubes se juntaban, comenzaba el fuego en la casa, y así en cualquier parte de la casa”.

El relato es algo increíble. María contó que el fuego brotaba de cualquier parte, sin explicación, de manera sorpresiva. “Yo me desmayé dos veces, era por los nervios y por el humo que inundó mi casa, ahora no nos quedó nada”, detalló.

Saiman, uno de los vecinos, contó que ayudó a la familia a sacar las cosas y pasarles agua para que pudieran apagar el fuego. “Desde hace treinta años que vivo acá y nunca vi algo parecido, la verdad que es increíble y muy trágico, la familia se quedó sin nada”. Y agregó: “Para mí es el espíritu de una joven de 19 años que murió hace diez, a veces se escuchan ruidos”.

Las paredes de las habitaciones están totalmente tiznadas, algunas quedaron con figuras “raras”, como describió Omar. La vecina explicó que a la misteriosa propagación del fuego hay que descartar la posibilidad de un cortocircuito. “Desde el viernes, cuando se registró el primer incendio, hice cortar la luz y el gas, por si pasaba algo peor, y por suerte no nos pasó nada, ni a mí, ni a mi hija que vive al lado”, remarcó María.
Los bomberos fueron 17 veces para apagar el fuego, que parecía no extinguirse nunca. “Pasaban cosas increíbles, en un momento se quemó el lavarropas que tenía agua, es algo imposible que suceda, pero a nosotros nos pasó”, destacó Omar. De la misma manera, mencionó como un pantalón tipo jeans, que estaba mojado y recién colgado afuera de la casa, comenzó a incendiarse.

Parece ser que aunque lo ruidos continúan ya no ha vuelto a producirse incendio alguno, en esta embrujada o no casa de Neuquén.

La niña del Cortijo Miraflores habita actualmente, según cuentan, en el antiguo molino de aceite, paseándose con toda tranquilidad por todas las dependencias […]. Ella juega tranquilamente o le pide a alguien que le ayude a buscar a sus padres. Con la inocencia de una niña muerta… (Tribuna Express).

el cortijo fue construido en 1706 por don Tomás Francisco Domínguez y Godoy sobre la antigua casa de labor de su abuelo, en un paraje denominado Prado de San Francisco. Medio siglo después diseñó un jardín
frontal que duplicaba el espacio interior y en 1850 el entonces intendente general de Filipinas llevó un puñado de plantas exóticas que perduran allí hasta hoy. El palacete, de dos plantas y grandes salones, fue ocupado por una familia y después pasó a ser utilizado como molino de aceite hasta bien entrado el siglo XIX. Adía de hoy este antiguo palacete el ayuntamiento lo ha reformado para dar cabida a exposiciones, ponencias y otros actos de carácter cultural.
Según contaba el antiguo director del centro, Germán Borrachero, una noche, cuando había cerrado ya el cortijo y estaba apagando todas las luces para marcharse, mientras se encontraba en la sala II vio pasar a una niña de unos nueve años, con un vestido blanco de manga corta y con la falda como plisada. Pensó que podría ser una niña que se hubiera quedado encerrada por un despiste después de que los conserjes cerraran el
centro, o incluso que se hubiera colado haciendo algún tipo de travesura. El caso es que llegó a perseguirla por esos pasillos ya en penumbra, y al girar una esquina, la niña desapareció. Él dice que en un principio se calló. No quiso contar nada a nadie. Pero a los pocos meses le sorprendió escuchar a los conserjes del edificio contando que una noche habían visto a una niña vestida de blanco corriendo hacia una de las salas y desapareciendo allí mismo, ante sus ojos. El propio Germán y luego otros tantos compañeros hablaron de que algunos días al abrir por la mañana se encontraban los libros de la biblioteca desperdigados por el suelo, como si hubieran volado literalmente por la habitación. Lo mismo ocurría con algunos expedientes del Archivo Histórico, que aparecían desplazados de su estante, pero no como si hubieran caído en vertical, sino como si también los hubieran lanzado a una gran distancia. Dentro del edificio hay una sala muy amplia donde se expone un antiguo molino y otros elementos que pertenecieron al cortijo en época de su construcción. Hay unos cables de acero que quedan a la altura de la cintura y que sirven como perímetro de seguridad para proteger los objetos en exposición; igual que los cordones en los museos…
Pues bien, en varias ocasiones esos cables de acero han aparecido rotos, como si hubieran sido cortados por la mitad. Gloria, una profesora de música, se quedó en uno de los despachos de la primera planta junto a dos amigas. En ese tiempo de espera, una de las veces en
que regresaba del servicio, escuchó un extraño silbido a sus espaldas, seguido de la sensación de que algo corría detrás de ella. Llegó a notar cómo se le movía el pelo y, segundos después, que una mano de pequeñas dimensiones le tocaba el hombro. Se giró rápidamente, pensando que su compañera estaba gastándole una broma. Pero allí no había nadie.
El mismo ayuntamiento mandó llamar a una médium y a un sacerdote, la médium dijo no sólo había una niña sino una familia entera, que había una mujer, un hombre, una niña y un niño, y que le pedían insistentemente agua. Decía que el niño estaba en la planta de arriba, donde jugaba habitualmente. Parece que la madre iba vestida completamente de negro, como si fuera de luto, y decía que la niña se mantenía muy inquieta y que siempre estaba correteando de un lado para otro.
Otro de los testigos y empleado del ayuntamiento, mientras le enseñaba el cortijo a un invitado a una ponencia, se empezó a sentir durante la visita, tanto que tuvo que apoyarse en una pared mientras totalmente pálido y con voz entrecortada repetía sin cesar algo sobre una niña, este empleado del ayuntamiento que le atendía, se volvió para pedir ayuda y fue entonces cuando al darse la vuelta, vio a una niña de unos siete u ocho años, con un vestidito blanco y unos calcetines de
crochet. El detalle inicial que más le extrañó fue el peinado, con unos tirabuzones que parecían más bien propios de otra época y una ausencia total de rostro… En ese momento Antonio intentó solicitar la ayuda de la niña para que llamara a algún adulto que pudiera atender al técnico de rostro descompuesto y que seguía repitiendo sin cesar: «La niña, la niña». Al observar que la pequeña parecía ajena a aquel espectáculo, Antonio trató de insistir golpeándole el hombro. Pero la mano atravesó a aquella figura infantil, y su silueta se empezó a mover como cuando tocas una cortina de humo… Y desapareció. Simplemente se evaporó.
Un viejo recorte de 1903 hablaba del incendio del cortijo, sin dar detalles sobre la suerte de sus habitantes… ¿Por eso pedían insistentemente agua los fantasmas del mismo?
Fuente: Están aquí. Son los otros. Javier Pérez Campos. Editorial Planeta 2016.
Imagen de marianaalvarezracero.blogspot.com/2007/

Hace más de 40 años se inauguraba en pleno desierto un moderno hospital, que llegó a ser uno de los mejores de Sudamérica.

Corría el año 1960 en Chile, y en el lugar desértico donde se encuentra la mina de cobre a tajo abierto más grande del mundo, un hospital abría sus puertas. Ese 21 de agosto de aquel año, el hospital Roy H. Glover, entró en funcionamiento en Chuquicamata; un moderno recinto para la época, que reemplazó al antiguo construido de madera tipo colonial americana, que había quedado obsoleto a su reducido espacio físico y su poca capacidad para atender a las personas y las distintas especialidades médicas.

El nombre del nuevo hospital, era un en homenaje al  vicepresidente de la compañía minera “The Anaconda Company” (la empresa propietaria del mineral a través de “Chile Exploration Company”). El nuevo recinto médico contaba con 300 habitaciones, distribuidas en cinco pisos de altura y dos subterráneos (los conocidos pisos G y B), teniendo una especialidad básica por piso, más un pensionado.

Junto a ellos, un Pabellón de Operaciones, Salas de Parto, Laboratorio, Rayos X y Scanner (el primero que hubo en el país) entre otras tantas dependencias, que rápidamente lo convirtieron en el mejor y más moderno centro hospitalario de Chile, superando incluso a los hospitales de Santiago.

El nuevo hospital de Chuquicamata funcionó durante 41 años, llegando a ser considerado como el mejor hospital de todo Sudamérica. Sin embargo, CODELCO decretó su cierre definitivo y su entierro bajo ripio. El recinto quedó convertido en un gigantesco y fantasmagórico elefante blanco a medio sepultar en la mitad del desierto.

Desde entonces que el lugar ha sido escenario de numerosos avistamientos de fantasmas y espectros, tanto por parte del propio personal que trabajaba en el antiguo hospital, como también de los trabajadores de la empresa a cargo de su demolición.

El fantasma más celebre del Hospital Roy H. Glover de Chuquicamata es, sin duda, el “pequeño Sebastián”; un niño que sufría de una enfermedad respiratoria terminal que supuestamente fue abandonado por su madre en este recinto, porque no tenía los recursos económicos para atenderlo en su casa. Así, el hospital se hizo cargo del niño, quien falleció prematuramente antes de cumplir los seis años.

Se dice que el pequeño, gracias a su alegre carácter, se había ganado el cariño de todos los funcionarios del establecimiento hospitalario, por lo que su inesperado deceso fue un golpe duro para todos.

Luego de la muerte de Sebastián, el personal del hospital afirmaba que durante la noche podía ver al fantasma del niño caminando por los largos y oscuros pasillos, sin mencionar que a veces se oían inexplicablemente pasos y risas de niño, como si el pequeño aún jugara en los corredores.

Pero no solo el personal del hospital sentía su presencia; también se contaba que los camiones de extracción que pasaban cerca del hospital, evitaban mirar a las ventanas del recinto, porque según ellos el “pequeño Sebastián” se aparecía y los saludaba.

Cuando comenzó el proceso de demolición, algunos trabajadores de la empresa a cargo de la labor relataron a la prensa local que una vez, durante una noche, tomaron la decisión de volver al hospital porque vieron una luz encendida en un piso superior, ya que temían haber dejado a alguna persona encerrada después de los trabajos.

“Cuando ingresamos al centro asistencial y nos paramos justo frente a la puerta del ascensor, vimos cómo éste comenzó a bajar, lentamente, prendiendo uno por uno los números de los cinco pisos. “Ah claro, se quedó un trabajador”, pensamos,  y ahí nos quedamos esperando el ascensor, el cual llegó, sí, por supuesto, pero cuando se abrieron las puertas nos dimos cuenta que estaba vacío, pues no había ni una sola persona en su interior. La puerta del ascensor se abrió sola delante de nuestros ojos, como invitándonos a entrar. No gracias, dijimos, y nos fuimos, algunos de nosotros muertos de miedo”.

Reporteros del periódico “La Estrella del Loa”, interesados por comprobar la verosimilitud de la historia del niño fantasma del hospital de Chuquicamata, llegaron al lugar y lo inspeccionaron de cabo a rabo.

Lo terrorífico es que cuando sacaron una fotografía al frontis del hospital, comprobaron con espanto que el rostro de un niño aparecía claramente en la ventana del cuarto piso del hospital. “Ese niño es travieso como él solo, a veces saluda desde las ventanas a los choferes de los camiones de extracción, algunos de los cuales, por lo que sé, tratan de no mirar hacia ese sector. También, cuando funcionaban, le gustaba jugar con los ascensores, los cuales subían y bajaban, y abrían y cerraban sus puertas sin que nadie los hubiera activado”, relató otro testigo.

Otro espectro famoso del hospital Roy H. Glover es la llamada “enfermera fantasma”, que correspondía al espectro de una enfermera que falleció después de trabajar durante décadas en este lugar. Después de su muerte, se aseguraba que la funcionaria seguía realizando sus labores de enfermera en calidad de espectro, manifestándose muy seguido frente al personal médico del hospital e incluso frente a los pacientes hospitalizados. Algunos testigos aseguran incluso que después de la construcción del “Hospital Del Cobre del Dr. Salvador Allende” en Calama (Hospital que reemplazó al Hospital Roy H. Glover) esta enfermera continuó apareciéndose durante algún tiempo en el nuevo establecimiento.

El investigador de fenómenos paranormales loíno Manuel Cubillos, entrevistado por el diario “La estrella de Antofagasta”, afirmó que las fotografías de espíritus que deambulaban por el ex hospital de Chuquicamata Roy H. Glover correspondían a almas que habían quedado atrapadas en el “limbo”.

“No hay que olvidar que los hospitales en general son siempre la antesala de la muerte. Un paciente entra y nunca sabe si va a salir vivo o muerto y ya se va creando un ambiente de incertidumbre. Ahora, cuando esto ocurre en los hospitales, generalmente hay personas que fallecen en forma trágica; cuando la persona deja de existir violentamente contra su voluntad queda siempre en el lugar y va a deambular por mucho tiempo. Aunque en el caso particular del hospital Roy H. Glover, el edificio esté actualmente sepultado por miles de toneladas de material, las almas continuarán ahí y se dejarán ver en un momento porque están arraigados sentimentalmente con el lugar, y por eso permanecen allí “.

La monolítica estructura del viejo hospital Roy H. Glover todavía se yergue, como un animal prehistórico sepultado, en la parte alta de Chuquicamata. Y los que se atreven a sortear la seguridad del desértico lugar y adentrarse en sus añosas ruinas de concreto y oscuros laberintos, aseguran que allí todavía pueden constatarse una serie de hechos aterradores e inexplicables.

Fuente: https://www.guioteca.com

Esta devastadora historia nace en Querétaro en el año de 1989, Claudia Mijangos parecía una amorosa madre de familia, hasta que un día, esta ex reina de la belleza se convertiría en una de las más despiadadas asesinas de México. La responsable de este espantoso hecho fue la Sra. Claudia Mijangos Arzac originaria de Mazatlán, Sinaloa.

En su vida todo iba bien, felizmente casada y madre de tres hijos, hasta que un día se divorció, lo que fue el detonante para sus trastornos mentales. Después de ese inevitable hecho que marco su vida para siempre, Claudia comenzó a aislarse y se volvió muy extraña, anteriormente era una persona muy alegre y sociable. Después de su divorcio se quedó sola a cargo de sus tres hijos: Claudia María  de once años, Ana Belén de nueve años y Alfredo Antonio de seis  años, ellos se encontraban en ese entonces  en la escuela.

Aquel día Mijangos había tenido problemas con su ex marido, ya que ella se encontraba enamorada del sacerdote de la parroquia donde daba catecismo, las malas lenguas incluso dicen que eran amantes. Esa madrugada del 25 de abril de 1989 a las 5 de la madrugada, aún faltaba un poco para que amaneciera, Claudia Mijangos escuchó unas voces en su cabeza, ¡le decían que los matara…! Estuvo un rato escuchando estas voces pensando si eran reales o no, después se levantó y se vistió completamente, fue a la cocina y tomó tres cuchillos, sus hijos aún dormían tranquilamente, pero Claudia había decidido matarlos.

El primero en ser atacado y el primero en morir fue Alfredo Antonio, el niño más pequeño, quien fue agredido mientras dormía en su cama. Claudia Mijangos se apoyó sobre la cama del niño lo tomó de la mano izquierda y a nivel de la articulación de la muñeca le ocasionó una herida. Después le propinó una serie de cuchilladas hasta matarlo; ya muerto siguió hundiendo el cuchillo muchas veces más.

Su hermanita de 11 años tras despertase por los lamentos de dolor de su hermanito, acudió a ayudarlo pero era demasiado tarde… La madre tomó el segundo cuchillo y se le fue encima para darle 6 puñaladas, pero la niña seguía viva y como pudo con sus pulmones perforados le decía: “¡No, mamá, no, mamá, no lo hagas!, moribunda alcanzó a bajar las escaleras para después caer desmayada boca arriba.

La siguiente victima fue su hija de 9 años, Mijangos tomo el tercer cuchillo y la apuñaló en el corazón. Todo este terror aún no era suficiente para Mijangos, pues regresó por su hija desmayada en la primera planta de la casa para volver a apuñalarla hasta matarla.

Esa misma noche Claudia Mijangos trató de suicidarse cortándose las muñecas y el pecho pero no lo consiguió. Al día siguiente por la mañana una de sus vecinas fue a la casa de Claudia para visitarle, tocó la puerta varias veces y al no ver respuesta tuvo que abrir la puerta a la fuerza, entró a la casa para darse cuenta de la terrible tragedia. Esta persona avisó a las autoridades correspondientes, ese mismo día fue detenida Claudia Mijangos por el delito de homicidio perpetrado a sus hijos. Las autoridades determinaron que Mijangos padecía de esquizofrenia y fue la única autora de este brutal crimen, este homicidio puso de luto a México y Mijangos fue llamada “La hiena de Querétaro”.

Claudia Mijangos fue recluida al penal y al mismo tiempo internada en el psiquiátrico del Cereso, hasta la fecha sigue recluida en el penal, ningún familiar en todo este tiempo la ha visitado. Respecto a la casa quedó en total abandono, nadie la reclamó.

Lamentablemente muchas de las veces cuando una persona muere de una manera violenta o inesperada, para su alma no es fácil encontrar la paz y su espíritu se queda atrapado en nuestro mundo, aunque ya no pertenezca a él… gran cantidad de gente que vive por los alrededores comentan que se aparecen en determinadas fechas del año los fantasmas de los niños asesinados en esa casa. Desde gritos, golpes, pasos y muchas más manifestaciones se rumora que ocurren en esa casa de Mijangos en Querétaro. Gran cantidad de investigadores han visitado la casa Mijangos con el propósito de captar algún ruido o algo relacionado a los fantasmas de los niños muertos, hay vídeos, grabaciones en audio que muestran que los espíritus todavía están muy presentes en este inmueble.

Fuentes consultadas:

http://www.sabersinfin.com

Página facebook de Eddie Doo

 

La casa de estilo victoriano llamada Garden Reach situada en la calle Pittville Circus Road fue construida en Cheltenham, en el condado inglés de Gloucester, durante la década de 1860. Fue una gran residencia de cuatro pisos de doble fachada de estilo victoriano de la época, repartidas en cuatro plantas.

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‘Garden Reach’ fue comprado a su constructor por Henry Swinhoe, un abogado de Calcuta. Se había casado con Elisabeth Francis Higgins el 6 de febrero 1851 en la India y con el tiempo formó una familia de cinco hijos. Sin embargo, Elisabeth murió a los 35 años de edad, el 11 de agosto de 1866 y cuatro años más tarde Henry Swinhoe se casó de nuevo. Su segunda esposa fue Imogen Hutchins de Clifton, Bristol, pero su relación se vio empañada por peleas frecuentes, al parecer sobre la crianza de los hijos de Swinhoe, así como la posesión de la joyería del ex señora Swinhoe para el que Henry tenía un escondite secreto debajo de uno de los dibujos del suelo de la sala. El alcohol al que eran asiduos ambos cónyuges no hizo sino empeorar la situación. Henry e Imogen Swinhoe se separaron a principios de 1876 – Imogen volvió a Bristol mientras que Henry vivió en ‘Garden Reach’ durante unos meses antes de morir el 14 de julio del mismo año. Imogen de hecho, sólo sobrevivió a su marido por poco más de dos años. Ella murió en Clifton el 23 de septiembre 1878. Tras la muerte de Henry Swinhoe la casa permaneció vacía hasta 1879 cuando pasó a llamarse ‘Pitville Hall’ y fue comprada por Benjamin Littlewood de la cercana Shurdington, un pueblo en las afueras del suroeste de Cheltenham. Su propiedad fue de corta duración ya que murió el 5 de agosto 1879 sólo un mes después de mudarse y su viuda pronto se trasladó a una casa más pequeña en el mismo camino. La casa permaneció desocupada durante dos años y medio hasta marzo de 1882 hasta que en abril de 1882 llegó una nueva familia a Garden Reach, los Despard. El capitán Frederick William Despard, recién retirado, su inválida esposa, Harriet Ann, y sus seis hijos, cuatro chicas y dos chicos, con edades comprendidas entre los 19 y los 9 años.Una calurosa noche del mes de junio, cuando apenas llevaban tres meses instalados en su nueva casa, Rosina Clara, la hija mayor de 19 años, escuchó unos pasos cerca de de la entrada de su dormitorio cuando se desvestía para acostarse. Creyendo que era su madre, abrió la puerta, pero no había nadie en el pasillo. Miró a lo largo del mismo y vio, en el rellano de la escalera, la silueta de una mujer enlutada. Rosina la describía como una mujer alta, vestida de negro, con la cara cubierta con el pañuelo que llevaba en su mano derecha y con la mano izquierda metida dentro de la manga del vestido.

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Parecía que enjugaba sus lágrimas con un pañuelo. A los pocos segundos, la visión bajó las escaleras, desapareciendo en el piso inferior. A partir de esa noche, el supuesto fantasma entró a formar parte de la vida de la familia Despard y Rosina decidió ser la cronista de todas y cada una de las manifestaciones paranormales que se sucedieron en la casa, en forma de cartas a una amiga, la señorita Catalina Campbell, que posteriormente serían estudiadas por la Sociedad de investigación psíquica. Gracias a ella, el caso ha pasado a la historia como uno de los mejor y más documentados de la historia de la parapsicología. Fue entonces cuando se empezó a considerar que podía ser el espíritu de Imogen, movido quizás por el ansia de encontrar las joyas que Henry no le quiso dejar en vida.

Imogen Swinhoe

Imogen Swinhoe

Rosina intentó captarla con cámaras fotográficas de la época y colocó “Trampas” como un hilo en la zona de la escalera por la que solía pasar, para comprobar si tenía cuerpo físico o era sólo un espectro. Hasta el año 1884, el fantasma enlutado se apareció de forma muy esporádica ante Rosina. Curiosamente, la joven, no contó a casi nadie lo que sucedía, tal vez pensó que no le creerían si no contaba con más testigos de las apariciones. Sólo habló del fantasma a unos pocos amigos de su entera confianza. Pero hubo más testigos: Una de las hermanas de Rosina vio a la mujer descendiendo por las escaleras principales de la casa, pero pensó que sería alguna visita de sus padres. También una doncella divisó a la mujer pero ella, menos confiada que la joven Despard, alarmó a toda la casa convencida de que había visto a una intrusa la cual entró a hurtadillas para robar. Se registró la casa, pero no encontraron a nadie.El otro testigo fue el hermano pequeño de Rosina que desde el jardín, mientras jugaba con un amiguito, vio claramente a una mujer vestida de negro, llorando desconsoladamente en una sala de la casa junto a una ventana. Cuando entró para ver quién era y qué le sucedía, la mujer ya no estaba.

A partir del verano de 1884 el fantasma entró en una fase de hiperactividad; sus paseos nocturnos se multiplicaron y Rosina, en una ocasión, conmovida por la tristeza que veía en ella, trató de hablar con el fantasma, pero la figura desapareció instantáneamente. Fue entonces cuando decidió contar a su padre lo que estaba sucediendo.Las apariciones se hicieron más frecuentes y empezaron a ir acompañadas de toda la fenomenología que rodea a este tipo de eventos paranormales: bajadas bruscas de temperatura, ruidos de origen inexplicable. Cada vez eran más los testigos de aquellas apariciones, puesto que el espectro se iba desinhibiendo más y más; como si hubiera ganado confianza y ya no le molestara la presencia de los vivos. Sin duda Rosina y su padre fueron los que más entraron en contacto con la manifestación de aquella mujer. Incluso, según anotó Rosina, en varias ocasiones solo ellos o muy pocas personas podían ver al fantasma.

El padre de Rosina, lejos de sentirse impresionado por las investigaciones de su hija, solo tenía un único deseo: expulsar a la figura errante, así que solicitó que se hiciera un exorcismo a la casa para librarse definitivamente de su fantasmal inquilina. La ceremonia, realizada en el año 1889, fue un éxito, al menos aparentemente, puesto que el fantasma no volvió a ser visto ni sentido en la residencia. Finalmente en 1892 la familia Despard abandonó la casa.El hecho había alcanzado una notoriedad enorme, no solo los curiosos rondaban la casa con la esperanza de ver al fantasma, la Sociedad para la Investigación Física, estudió el caso. Pero la desaparición radical del fenómeno, hizo que el tema cayera en el olvido y nadie volvió a acordarse del fantasma durante años.

Pero en 1898 se convirtió en internado infantil y las apariciones de la mujer enlutada comenzaron de nuevo. Bastantes años después, concretamente en 1958, un hombre que vivía en la misma calle en la que habitaron los Despard, aunque en otra casa, se despertó una noche sobresaltado, y notó que junto a la ventana se distinguía claramente la figura enlutada de una mujer vestida con ropas de la época victoriana, la cual apretaba un pañuelo contra su rostro como si estuviera sollozando. Su hermano y su hijo también llegaron a verla en varias ocasiones. El fantasma prodigó sus apariciones por la casa durante el tiempo que el hombre ocupó la misma, hasta el año 1961.

Otro incidente tuvo lugar en enero de 1970, cuando una residente de Cheltenham la señora Jackson estaba teniendo una clase de conducir a la hora del almuerzo y cuando pasaban justamente por delante de Santa Ana, su profesor se quedo comprensiblemente sorprendido cuando, el coche se paró de repente. No fue capaz de ver la figura de una mujer alta que llevaba un vestido negro largo que llegaba hasta el suelo, y que la señora Jackson dijo había bajado de la acera cerca de veinte metros por delante de ellos, en la trayectoria del vehículo en sentido contrario, desapareciendo repentinamente.

Otro incidente reportado ocurrió quince años más tarde, en julio de 1985, cuando dos testigos, un graduado de la Universidad de Oxford en música de unos sesenta años y un amigo, caminaban a lo largo de Pitville Circo alrededor de las diez de la noche, cuando vieron a una mujer alta vestida de negro con un miriñaque que se movía a lo largo del sendero cerca de Santa Ana hacia su cruce con la carretera principal, para de nuevo desaparecer de repente.

Hoy en día, aunque la casa sigue en pie, ha habido muchos cambios, una finca de pequeños bungalows conocidos como “St Anne’s Close” se ha construido en el antiguo jardín y varios de los edificios de la zona han sido demolidos y reemplazados por bloques de pisos.

http://www.spookyisles.com/

 

Es el número 3 de la calle de Antonio Grilo, en pleno centro de Madrid: entre 1945 y 1964 se cometieron allí crímenes de todo tipo.
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Tiene 136 años, tres plantas más piso bajo y ocho asesinatos a sus espaldas. Es el número 3 de la calle de Antonio Grilo, en Malasaña. Se la conoce como la casa maldita, y no es para menos. El sastre del 3ªD el 1 de mayo de 1962 segó las vidas de su mujer y cinco hijos, cuyos cadáveres exhibió por el balcón al gentío, y luego se quitó la suya propia de un tiro. No sería el único suceso sangriento en ese edificio. En 1945, mataban a un camisero del piso principal, y en 1964 una veinteañera acababa con su bebé.Sara vive desde hace seis meses en la misma planta de este último crimen, la primera. Cuando se mudó a Antonio Grilo, 3, no tenía ni idea de lo que allí había acontecido. «Hasta que un día, buscando por internet un supermercado cercano, encontré la historia. Y la verdad es que me da un poco de ‘yuyu’», reconoce. La callecita, que nace en la de San Bernardo, costado con costado de la librería Fuentetaja, y acaba en el Mercado de los Mostenses, apenas tiene unos 40 metros y es angosta. Un par de establecimientos chinos, dos cafeterías y algún pequeño negocio más. En medio, la casa maldita.
«La verdad es que ahora es una zona tranquila -asegura Sara-, camino por ella sin preocupación». No ocurría eso durante buena parte del siglo XX. La riquísima hemeroteca de ABC deja constancia de hechos sangrientos en la mayoría de las décadas: accidentes de motocicleta, ajustes de cuentas, suicidios, atropellos de tranvía e incluso un hombre degollado en 1915 justo al lado de la entrada a la casa maldita, lo que son las cosas.
Hay otros sucesos mucho menos cotidianos, como cuando en 1911 «un individuo que vestía capa y gorra» se acercó a dos hermanos, Ildefonso y Nicolás Cortijano, de 10 y 6 años, respectivamente, y atacó al mayor tapándole la cara con un pañuelo empapado en cloroformo. Así fue cómo se hizo con el gabán, las botas y el delantal que llevaba el más pequeño.
También en Antonio Grilo, una mujer en silla de ruedas, lanzó un frasco con vitriolo a la amante de su esposo, al encontrarlos en la cama «en animado coloquio». Sólo le abrasó la ropa. Corría el mes de julio de 1909.
Tras abrir la puerta de madera, el esquelético pasillo nos muestra las entradas a dos viviendas. Tras la primera, a la derecha, es donde el camisero Felipe de la Braña Marcos fue hallado muerto de un golpe en la cabeza, sobre su cama, el 8 de mayo de 1945. Su mano derecha aún agarraba un mechón de pelo del homicida, y eso que llevaba cadáver unos cinco días.
El edificio no tiene ascensor. La escalera, de madera, nos lleva a la primera planta. En uno de sus extremos, tras la puerta de entrada, el piso en el que, en abril de 1964, una veinteañera soltera, Pilar Agustín Jimeno, estranguló a su recién nacido, «para ocultar su deshonra». Envolvió el cuerpecito en una toalla y lo metió en el cajón de una cómoda. Hasta que su hermana lo encontró tres días después. Pilar fue acusada de «infanticidio», detalla la crónica de la época.
Dos pisos más arriba está el 3ºD. La mirilla es de las antiguas, grande y redonda, de metal labrado. Es aquí en donde el primero de mayo de hace 53 años el sastre José María Ruiz Martínez, de 48 años y natural de Pedro Martínez (Granada), acabó con su numerosa familia y se pegó un tiro. Fue él mismo quien llamó al 091 avisando de lo que acababa de hacer. «Por su forma de expresarse, el funcionario de servicio dedujo que se trataba de un perturbado», narraba ABC. El policía, al que el parricida se negaba a ofrecer sus señas, alargó la conversación lo suficiente como para localizar la llamada, utilizando la guía de teléfonos. Cuando los agentes llegaron al lugar, entablaron conversación, separados por la puerta del piso, con el «demente»: «Contestó que solamente se la abriría a un padre carmelita, ya que todos los de su familia descansaban felices».
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Y así lo hicieron. La Policía marchó hasta el templo nacional de Santa Teresa, recogió al religioso y lo llevó a Antonio Grilo. El padre Celestino habló con el asesino desde un balcón del edificio de enfrente. Los curiosos se contaban por decenas. El sastre vestía un pijama lleno de sangre y no dudó en exhibir los cadáveres mutilados de tres de sus cinco hijos muertos. Luego, mostró la pistola y exclamó: «¡Esto es para mí. Dios no me lo tendrá en cuenta!». Más tarde, desde dentro de la casa, se oyó un tiro. El último.
Dentro, el espectáculo era horrendo. Los policías se encontraron con la esposa muerta en el suelo del dormitorio. A los pies de la cama y metida en su «moisés», una niña de 2 años degollada. En el cuarto de baño, donde se había encerrado para refugiarse, otra hija, de 14 años, yacía con un tiro en la garganta. En otra habitación, sobre la cama, la niña de 12 años muerta, y en otro cuarto, que da a la calle, dos niños, uno de 10 con el cuello cortado, y otro de 5, muerto de un tiro.

Fuente consultada: http://www.abc.es/

 

Construida en 1720, esta legendaria casa de ladrillo de Carolina del Sur (EE UU), parecía estar destinada a ser escenario de un trágico triángulo amoroso. Se cuenta que una joven muy bella llamada Amelia, llegó a la casa de ladrillo para visitar a sus parientes. Ella acababa de ser comprometida en matrimonio a un caballero de una familia prominente de, pero por giros y vueltas del destino, conoció a un joven plantador de familia rica y de inmediato se enamoró. Le escribió a su prometido, informándole de que le liberaba de su compromiso, pero él se negó, y advirtió sólo que se presentaría en Blick House en demanda de una explicación.
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Amelia intentó explicarle que ya no lo amaba y que deseaba casarse con otra persona. El pretendiente despechado quiso hacer oídos sordos. Dejando la casa de ladrillo, montó en rabia, y gritó con ira: “Nunca te casarás con él. Prefiero verte muerta!”.
Días de haberle dicho esto, la boda de Amelia llegó por fin, y la amenaza de muerte fue olvidada. Su tío costeó una lujosa boda de su sobrina. Un barco de vapor privado estaba esperando en su muelle para llevar a la pareja de recién casados a Charleston. Dick House se llenó de invitados y sirvientes. Se dedicaron horas en preparar una comida espléndida.
Amelia se estaba vistiendo para su boda, cuando ella escuchó una voz suave, que le llamaba por su nombre. Se acercó a una ventana abierta, y miró hacia el crepúsculo. De pronto, Un tiro rompió en el aire mientras el júbilo de los invitados fue silenciado abruptamente. El novio corrió hacia el piso de arriba, atravesando desesperado entre la multitud: fue el primero en llegar a Amelia, pero ni él ni nadie podía ya ayudarla. Ella yacía muerta en el suelo, su vestido de novia blanco estaba empapado en sangre. Casi en el borde de la ventana, se veía una pequeña impresión roja, a la izquierda, cual una fotografía de la belleza asesinada, mientras caía al suelo. Y sentado allá afuera, en un enorme roble, estaba el villano, el galán olvidado, quien tras cumplir con su cometido usó su pistola sobre sí mismo: su cuerpo cayó con un ruido sordo en el suelo.
Muchos intentos se han hecho para cubrir esa extraña “fotografía de muerte”, impresa en la ventana. Ninguno ha tenido éxito. La imagen escarlata continúa sangrando a través de capa tras capa de pintura oscura y gruesa puesta sobre ella. Cada año en la noche del 13 de agosto, aniversario de la tragedia, según dice la leyenda, se pueden escuchar gritos procedentes del antiguo edificio -hoy en ruinas: el interior de la casa de ladrillo fue destruida por el fuego hace mucho tiempo, pero la fachada permanece intacta-; también los aromas de una suculenta comida pueden ser percibidos por los transeúntes y la música puede ser escucha a través del viento.
Amelia se ve a menudo en la ventana de su piso de arriba, con su vestido de novia brillante luz de la luna, mientras que en el muelle, como las suaves olas vuelta en la anticipación, los motores de un inexistente barco de vapor se puede escuchar mientras se prepara para un viaje que nunca se realizó. Así termina el relato de Amelia, el fantasma de la casa de ladrillo.

En la actualidad hay una gran cantidad de investigaciones paranormales y programas televisivos que ofrecen sus experiencias con lo imposible. Pero en Florida, Estados Unidos, podemos encontrar un equipo de investigadores paranormales fuera de lo común. Paranormal Divers es el primer equipo de investigación paranormal submarina del mundo, que desde su fundación han buscado espíritus en casi cualquier tipo de lugar acuático, teniendo una gran cantidad de experiencias paranormales acuáticas.

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En una expedición, los buzos descubrieron un fenómeno inexplicable, una extraña luz en las aguas debajo de Sunshine Skyway Bridge en la bahía de Tampa. El puente Skyway original se derrumbó en 1980, donde cerca de 35 conductores fallecieron. Con el paso del tiempo, el puente se convirtió en un sitio popular para los suicidas. Más de 200 personas se han suicidado desde la construcción del nuevo tramo en 1987, incluso un hombre se vio obligado a saltar a punta de pistola. ¿Podrían estar relacionadas estas muertes con las misteriosas luces?

En otra expedición, los buzos paranormales consiguieron obtener la primera fotografía acuática fantasmal de la historia. Fue capturada en una caverna subterránea inundada a 40 metros de profundidad, la misteriosa fotografía parece mostrar la máscara de un buceador flotando en el agua. Un miembro del equipo tuvo que regresar a toda prisa después de oír los misterios gritos que procedían desde el fondo de la caverna.

“Estuvimos investigando la caverna y pudimos escuchar el sonido de una voz gritando, ese era el mismo sitio donde un buzo perdió su vida en trágicas circunstancias”, según informó el equipo de ParanormalDivers.com. “Esta es la cosa más real que he visto en mi vida. Hasta donde sabemos, es la primera fotografía submarina que se puede apreciar a un fantasma.”

Situado a medio camino entre las Filipinas y Hawai, Truk Lagoon fue el sitio de una gran batalla entre los Estados Unidos y Japón en 1944. Alrededor de 60 buques y 275 aviones se hundieron bajo las aguas durante un ataque de los Estados Unidos, conocida como la Operación Hailstone, donde miles de soldados perdieron sus vidas. Después de 69 años, los restos humanos desparecieron, peros todo el arsenal como los camiones, parecen tener vida propia.

El barco japonés Hoki Maru se hundió con un cargamento de camiones. En los últimos años, los buzos han informado escuchar el sonido de sus motores funcionando, incluso cuando no hay barcos en la superficie. Los misteriosos informes también provienen del barco Fuji Kawamaru donde al parecer se escucha los motores de la sala de máquinas. Muchos equipos de investigación paranormal han explorado los restos submarinos de Truk Lagoon, y quienes afirman haber escuchado los motores funcionando bajo el agua. En otros casos, incluso han llegado a grabar algo que sonaba como una voz humana, así como ver presencias humanas entre los restos bajo las aguas.

Un tema común en las historias relacionadas con apariciones fantasmales bajo las aguas son las misteriosas desapariciones de buzos. Varios informes hablan de hombres y mujeres que aparecen en el agua y luego desaparecen sin dejar rastro. El año pasado, un equipo de instructores de buceo en Santa Rosa, California, observaron, según informaron, un buzo con un tanque de color rosa flotando cerca del acceso de una gruta marina. Cuando se acercaron, sin embargo, el buceador desapareció. Los instructores informaron del extraño suceso a las autoridades, quienes les dijeron que no eran los primeros en encontrar a la misteriosa figura humana en el acceso a la gruta.

Un relato similar apareció en los medios de comunicación en 2007. Después de una tarde explorando las aguas cerca de Granada, California, un grupo de buceadores regresaron a bordo de su barco para comparar notas. Un buceador le preguntó al resto del grupo si habían visto un buzo con una camisa blanca. Los otros buzos pensaron que estaba bromeando, pero el hombre insistió en que había visto a alguien buceando cerca de él.

“Llevaba una camiseta blanca y un tanque de buceo, además me saludó”, explicó el buzo.

Rápidamente, la tripulación del barco realizó un recuento, pero no faltaba nadie y no había otros barcos a la vista. Nunca se pudo encontrar explicación al misterio del buzo con una camisa de color blanco.

Sin embargo, también hay encuentros de apariciones fantasmales con buceadores profesionales. Uno de estos buzos se atrevió a compartir una misteriosa historia. J. es un buzo profesional de la policía de California, donde un día tuvo que atender el desgraciado accidente de su mejor amigo, quien se había ahogado. El día después del funeral de su amigo, se encontraba de servicio en la embarcación policial, cuando pudo observar con sus propios ojos la figura de su amigo accediendo a la embarcación lentamente. J. no podía creer lo que estaba viendo, y rápidamente se dirigió a informar del misterioso suceso a sus compañeros. Cuando explicó lo sucedido, los compañeros pensaron que tenía algún trastorno por la muerte de su amigo, pero cuando todos salieron a la cubierta de la embarcación pudieron ser testigos de lo imposible, la aparición fantasmal estaba allí, saludando con la mano, para que a los pocos segundos después abandonara la embarcación despareciendo en la profundidad de las aguas. Nadie fue capaz de explicar lo que sucedió, pero todos estaban seguros de lo que vieron.

Estos casos son una prueba más de que las apariciones fantasmales también tienen lugar en cavernas submarinas y restos de naufragios. Pero por desgracia, la información aportada es mínima, ya que en muchos casos los episodios ocurridos son ocultados por sus protagonistas, para que la sociedad no les tache de locos.

Fuente consultada:

http://www.mundoesotericoparanormal.com

Muchas personas afirman haber sido testigos de ataques procedentes del más allá, siendo claras pruebas de la existencia de entidades sobrenaturales o espíritus demoníacos. Pero estos fenómenos también han sido reportados por profesionales médicos en hospitales, hogares de ancianos y otras instalaciones médicas que también acogen a ciertas entidades, especialmente los de la variedad demoníaca.

En muchas ocasiones las experiencias de los profesionales médicos se le dan un valor añadido, como el caso de una enfermera que compartió su escalofriante experiencia con los medios de comunicación, donde un paciente moribundo era más de lo que parecía.

Según la enfermera, el paciente sufría de una variedad de enfermedades que iban a poner fin a su vida en cualquier momento. Sin embargo, el hombre se encontraba muy asustado y el personal sanitario se esforzaban para mantenerlo con vida. Cada vez que el monitor que controlaba su corazón sonaba, el enfermo entraba en cólera gritando: “¡No me dejes morir! ¡No me dejes morir!”, describía la enfermera. Las enfermeras responsables se dieron cuenta de qué el moribundo no quería morir. Una noche, el paciente empeoró, y la enfermera se precipitó en su habitación con los suministros de emergencia. Sin embargo, ella no estaba preparada para lo que estaba a punto de ver.

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Según la descripción de la enfermera, el paciente se encontraba sentado a cinco centímetros por encima de la cama y se reía. Todo su aspecto cambió completamente. Sus ojos tenían una mirada de pura maldad y tenía una sonrisa demoniaca en su rostro. Él paciente no paraba de reírse constantemente y dijo a las enfermeras:

“Ustedes son unas perras tontas y no me van a dejar morir.”

Después de este suceso aterrador, el paciente sufrió un paro cardíaco y murió a los 20 minutos después. Sin embargo, muy a lo contrario de terminar con la pesadilla, el terror estaba lejos de acabar. Cinco minutos después de que un médico forense declaró que el paciente se encontraba clínicamente muerto, el hombre recién fallecido se volvió a sentar en la cama y se echó a reír, diciendo a la enfermera:

“Tú me dejaste morir. Es una pena.”

Según los testigos, lo que sucedió después fue como una película de terror. Todos los miembros del hospital pudieron escuchar toda la noche como un horrible grito agónico que decía: “no me dejes morir”. Cada una de las enfermeras que estaban de servicio esa noche estaban pálidas y asustadas. Ninguno de los miembros no se atrevían a ir solos por el hospital. Por la mañana, los susurros que decían “no me dejan morir” habían desaparecido.

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Las enfermeras no son los únicos profesionales de la medicina que se han encontrado cara a cara con las fuerzas siniestras en su lugar de trabajo. Un paramédico también dio a conocer su historia a los medios de comunicación, compartiendo su experiencia con un paciente moribundo y un número que muchos llaman la marca de la bestia. Otro dato importante a tener en cuenta, es que al igual que el hombre moribundo en el hospital, el paciente que atendió el paramédico también parecía temer su muerte inminente.

“Después de que nos avisaran de la urgencia, llegamos allí y nos encontramos a un pobre hombre de unos 40 años de edad, calvo debido a la quimioterapia y sentado en el sofá de su hermano. El hombre se encontraba mirando alrededor de la habitación, y de vez en cuando parecía como si estuviera espantando moscas. Los sentamos en la camilla y él dijo: ‘No, no ahora’.”

El hombre enfermo cayó al suelo pocos minutos más tarde y murió con lágrimas en sus mejillas. El paramédico llevó el cuerpo del hombre al servicio de urgencias, preguntó sobre la ubicación del paciente a los responsables. Ahí fue cuando las cosas empeoraron.

El paramédico se preguntaba si el pobre hombre iría al cielo, pero comenzó a tener un mal presentimiento, y observó como si la oscuridad cubriese todo su alrededor. Se le ocurrió mirar hacia el voltímetro y observó el número 666 parpadeando. Según describió el paramédico, el panel normalmente no parpadeaba en absoluto, simplemente registraba el voltaje. Luego despareció el 666, luego 0,1, luego 666, luego 0,1, luego 666, luego 0,1, y luego se volvió hasta 1200, y se quedó de esa manera. La incómoda sensación se fue, pero aun así oró todo el camino al hospital.

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En algunos hospitales parecen habitar espíritus que acechan en cada esquina, siendo posible que estas almas salgan del cuerpo físico, permaneciendo alrededor de estos centros médicos, sin saber qué camino tomar, o incluso lo que les pasó. Pero el problema es cuando el propio “mal” también regenta estos lugares, pudiendo acabar en posesiones como las anteriormente descritas.

Fuente consultada:

http://www.mundoesotericoparanormal.com