La niña Antonia Tamayo Beteta se perdió mientras jugaba al escondite con su hermana en los montes cercanos a Arroyo Sujayar (Albacete), eran las cuatro de la tarde un 29 de diciembre del 79, la niña de cuatro años de edad, fue buscada infructuosamente durante tres días y tres noches por toda la sierra albaceteña que en aquella época del año registraba temperaturas por debajo de los cero grados centígrados.
Efectivos de la guardia civil y cientos de vecinos de pedanías y del cercano pueblo de Yeste forman parte del operativo de búsqueda. Cuando todo el mundo ya había asumido que habría muerto de congelación ya en la primera noche que pasó sola en medio del gélido monte, ocurrió lo imposible, en la tarde del día 1 de Enero de 1980, a las 14.30 h. un par de hombres bajaron hasta el bosque cercano para buscar leña cuando escucharon unos lloros que provenían de un poco más allá. La niña Antoñita Tamayo apareció con perfecto estado de salud.
Fue hospitalizada inmediatamente en la residencia sanitaria de Albacete, allí fue sometida a diversos análisis que confirmaron su buen estado de salud, según los doctores que la atendieron aquello era un verdadero milagro, una niña de 4 años había pasado 3 noches enteras con sus respectivos días en medio de un monte absolutamente congelado sin nada que comer o beber y estaba en perfecto estado, la declaración de la niña iba a ser más impresionante aun, hablaba de una mujer que iba totalmente de blanco, un blanco casi luminoso, que la cuido durante todo el tiempo, le dio de beber, de comer, le dio calor y se quedaba con ella para que no tuviera miedo.
Caso de El Picazo (Cuenca)
Otro caso de parecidas características el de la niña Trinidad Collado Pastor. El 31 de Diciembre de 1943, la niña Trinidad Collado Pastor salía por la tarde, anocheciendo, de su casa del manchego y blanco pueblo conquense de El Picazo para comprar pan para la cena de Nochevieja. Un fogonazo de luz la deslumbró y de repente apareció en un campo alejado unos tres kilómetros de la panadería y de su casa. Asustada, vio cerca de sí unas casillas de hortelanos y se metió dentro y decidió pasar la noche sin atreverse a salir.
Durante su estancia en la casilla no tuvo ningún frío y vio a una mujer alta como con un vestido azul que la protegía. Al día siguiente, 1 de Enero de 1944, una voz misteriosa la dijo: “Salte al sol”, y saliendo la niña de la casa, vio a un campesino llamado Ángel Preño, al que pidió ayuda; y éste la recogió en seguida llevándola al pueblo, donde todo el mundo se arremolinó en torno a Trinidad, la cual fue llevada a la Iglesia y allí la preguntaron si alguna de las imágenes que allí estaban correspondía a la señora que había visto por la noche.
La niña finalmente señaló a la Virgen del Rosario, pero sin estar del todo convencida. La niña simplemente notó dentro de la casa una presencia protectora, tuvo la ropa seca y no notó frío pese a la nevada que había caído. Éste caso fue contado en 1997 en persona por la propia Trinidad Collado para el libro “La España Extraña”.
El caso de Orihuela.
Sucedió el 18 de Enero de 1896 cuando la niña Encarnación Hernández se perdió y fue encontrada al dia siguiente en un lugar conocido como “El Barranco del Búho”, Al ser hallada dijo no haber sufrido frios ni heladas, pues una señora la había cubierto con su delantal por la noche. Al ser llevada a la iglesia reconoció en éste caso a la Virgen del Carmen como su protectora. Siendo mayor la niña incluso compró una nueva imagen de la Virgen del Carmen para la iglesia de Rojales.
Este caso fue narrado en persona por la hija de Encarnación, Engracia, a los periodistas Javier Sierra y Jesús Callejo en 1997 y se encuentra recogido en el libro titulado “La España Extraña”.
Caso de Rojales (Alicante)
Una de las versiones habla de un caso sucedido el 24 de Junio de 1917 en que una niña llamada Teresa Juan fue intentada asesinar por un psicópata que la arrojó a un pozo y la lanzó piedras. Éste caso parece el más verídico, pues en él se menciona a Guardia Civil, Jueces, sentencias, médicos y otros personajes en una época no muy lejana para lo que suelen ser las leyendas.
La historia dice que al ser recuperada la niña del pozo, contó que cuando su asesino la lanzaba piedras, una mujer la protegió tapándola con un delantal y las piedras rebotaban, salvándose de ésta manera. Considerándose milagrosa la salvación de la niña, ésta fue llevada a la iglesia, donde vio a la Virgen del Rosario y dijo “Ésa fue la señora que me salvó”.
Fuente consultada: http://losarchivosdelbardo.blogspot.com.es/
Anuncios