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Evangelina Tejera Bosada, nació en Veracruz en 1965, hija de un prestigioso médico de Veracruz.  Evangelina creció con un padre autoritario y una madre abnegada. El padre tenía el síndrome del “Castillo de la Pureza”, pues solía encerrar a su familia en casa. Por si fuera poco su alcoholismo provocó varios episodios violentos. Incluso amenazó alguna vez a su familia con una pistola. La madre, fastidiada, solicitó el divorcio. La pareja se separó cuando Evangelina tenía nueve años. Ella se quedó con su madre, pero ésta le reprochaba que ocasionara muchos gastos y que como mujer difícilmente ayudaría con la manutención del hogar. Poco antes de terminar la secundaria se mudó con su padre, quien no sólo la recibió con cariño, sino que le pagó clases de tenis y piano, e hizo lo posible por mejorar su educación. En pocos años Evangelina se convirtió en una hermosa muchacha rubia de enormes ojos que atraía todas las miradas en los eventos sociales y cenas de gala a las que asistía acompañando a su padre.

Los atributos que tenía la dieron pie a entrar a los certámenes de belleza en donde fue coronada como “La Reina del Carnaval” en 1983, en el Puerto de Veracruz. Su belleza pronto la llevaría a salir en revistas y periódicos, incluso la catapultaron al Programa de más audiencia a nivel nacional, “Siempre en Domingo” conducido por Raúl Velasco.
Las fiestas de Evangelina con gente de alta sociedad y algunos famosos no eran un secreto, fiestas donde abundaba el alcohol, el sexo y las drogas.

El reinado de Evangelina duró muy poco, la fama la enloqueció, se enganchó a las drogas y cayó en depresión. Su familia cansada de sus adicciones decidió echarla de su casa. Entonces fue cuando Evangelina se mudó al departamento 501, del antiguo edificio de la lotería nacional.

Tuvo dos hijos: Jaime y Juan Miguel Tejera Bosada de padre desconocido, quien ni siquiera les dio el apellido. Luego tuvo otros amantes, pero todos se marchaban.
Se cuenta que Evangelina escondía a sus hijos encerrándolos en su cuarto, mientras ella se drogaba junto a sus amigos, había veces que los dejaba sin comer por días, también los golpeaba y maltrataba, producto de su adicción a las drogas y problemas económicos, pues su familia le había retirado su apoyo.

Entonces fue cuando el día 18 de marzo de 1989, uno de los crímenes mas atroces del Puerto de Veracruz se escribiría.
En un arranque de furia influenciada por el uso de drogas, Evangelina comenzó a golpear a su hijo Jaime de tan solo 3 años… no conforme con eso lo tomó de los pies, y comenzó a azotarlo en repetidas ocasiones contra la pared y el suelo, causándole de forma despiadada desangramiento, fractura de cráneo y exposición de masa encefálica. Pero ahí no terminaría su crimen, pues enseguida se fue contra su otro pequeño de apenas 2 años, la ex reina lo golpeó de la misma manera que a su hermanito hasta causarle la muerte. En su afán por desaparecer la evidencia, Evangelina metió los cuerpos de sus hijos al horno de su estufa, para según ella incinerarlos, pero solo consiguió cocinar los cuerpos. Después de su intento fallido por desaparecer los cadáveres de sus hijos, los colocó sobre la mesa, tomó un cuchillo y comenzó a cortarlos de forma despiadada en pedazos, para después enterrarlos en unas macetas que tenia en el balcón, que estaba justo frente a la avenida, literalmente las personas que pasaban podían observarlos sin tener alguna idea de lo que escondían los maceteros. Sin algún remordimiento o cargo de conciencia, la asesina continuo ofreciendo sus ya conocidas fiestas, y cuando la gente le preguntaba por sus hijos, ella contaba que se habían ido con su padre. Al poco tiempo, su hermano Juan Miguel empezó a sospechar que algo andaba mal, pues la ropa de los niños seguía en el departamento y al no soportar las tantas preguntas de su hermano, Evangelina terminó por confesar su escalofriante crimen, éste la denuncio a las autoridades, que al momento de registrar el departamento encontraron los pedazos de los niños ya en completa descomposición.


Evangelina sostuvo la versión de que los niños habían fallecido por desnutrición, y ella por miedo los enterró en aquellos maceteros, pero muy pronto las pruebas periciales se encargarían de desechar su versión. También alegó padecer de trastornos mentales, mismos que serian descartados por el Juez que llevó el caso.
Evangelina fue recluida en el penal Ignacio Allende en Veracruz. se adaptó tan bien que dio clases de aerobics y fue nombrada reina del carnaval de los presos. En Pacho Viejo, una prisión en Perote, a donde fue transferida, conoció a su futuro esposo Óscar Sentíes Alfonsín “el Güero Valli”. Este personaje vinculado con el Cartel del Golfo era el encargado de controlar parte del tráfico de drogas dentro de la prisión. La pareja vivió su idilio en varias prisiones gracias a las influencias del Güero. Hasta que éste fue asesinado en una celda de castigo, donde se encontraba por haber organizado un motín en Coatzacoalcos.
Evangelina recibió su preliberación en 2008. Nada se sabe de ella o de su paradero. Se ha convertido en la villana ideal para espantar a los niños veracruzanos: “No quieres ir al Jardín de niños de Evangelina, ¿cierto?”.
Hoy la leyenda cuenta que los fantasmas de los hermanitos asesinados en el departamento 501, aún se escuchan jugando por las escaleras de la deteriorada propiedad, es frecuente escuchar los gritos suplicando ayuda de los hijos de la antigua Reina del Carnaval de Veracruz.

Fuentes consultadas:

Eddie Doo

http://www.yaconic.com

 

 

El Sillón del Diablo pasaría desapercibido en la sala 14 del Museo de Valladolid, entre el resto del mobiliario del siglo XVI, si no fuera por la leyenda maldita que se sienta sobre él. Hoy una cinta de seda disuade a los visitantes de descansar en él, pero en otro tiempo llegó a estar colgado en un rincón de la sacristía de la Capilla Universitaria, fijado a la pared a una respetable altura y boca abajo, para que nadie cometiera la misma imprudencia que los dos infelices bedeles que aparecieron muertos entre sus brazos.

Así al menos lo contó Saturnino Rivera Manescau en las  «Tradiciones Universitarias, Historias y Fantasías» que publicó en 1948. El investigador y profesor universitario recogió la terrorífica historia que ronda a este sillón frailero, llamado así por ser habitual en ambientes monásticos y religiosos.

La “silla maldita” habría pertenecido al licenciado Andrés de Proaza, un médico «reputado en su ejercicio profesional como hombre que realizaba notables curaciones» en el año de 1550 en el que el cirujano Alfonso Rodríguez de Guevara estableció en Valladolid la primera cátedra de anatomía de España. El prestigioso cirujano granadino impartió durante 20 meses en un aula de la universidad sus lecciones, que incluían la disección y estudio anatómico de cadáveres procedentes del Hospital de Corte y del de la Resurrección.
Andrés de Proaza era uno de los más constantes asistentes a estas clases magistrales.Pero se murmuraba que Proaza ejercitaba la magia en el sótano de su casa, situada en la calle de Esgueva. Los vecinos aseguraban que por la noche se escuchaban gemidos y que el río, al que daba la trasera de la casa, «llevaba teñidas sus aguas de rojo, como de sangre que en él se hubiera vertido, y se hubiera coagulado en largos filamentos, que flotaban y se perdían en la corriente».
Los rumores aumentaron aún más con la desaparición de un niño en el vecindario. Cuando las autoridades locales registraron la vivienda, encontraron los restos del pequeño al que el médico había practicado, en una locura de investigación y de estudio, la disección en vivo, la vivisección, como confesara ante la autoridad Andrés de Proaza.
Durante el proceso, el acusado aseguró que no había practicado la hechicería, pero alertó de que tenía un sillón que le había regalado un nigromante de Navarra al que salvó de la persecución que realizó fray Juan de Zumárraga en 1527. Sentándose en esa silla se recibía «luces sobrenaturales para la curación de enfermedades», pero quien se sentara en él tres veces y no fuera médico moriría, así como quien destruyese el sillón.
A Andrés de Proaza lo ahorcaron y sus bienes fueron a parar a un trastero de la universidad. Allí encontró el sillón un bedel, que se lo llevó para descansar durante la larga espera de las clases y a los tres días fue hallado muerto, sentado en él. También el bedel que lo sustituyó siguió su misma suerte a los tres días de haber tomado posesión de su cargo. Fue entonces cuando se recordaron las palabras de Proaza y se acordó colgar la silla en un rincón de la sacristía de la Capilla Universitaria de Valladolid, de forma que nadie pudiera volver a usarla.
Allí permaneció hasta que fue derribado el antiguo edificio de la Universidad. El Sillón del Diablo pasó a formar parte de las colecciones del Museo Provincial en 1890 y al menos desde 1968 se expone en sus salas como un exponente más del mobiliario del siglo XVI.
Pero aunque en toda esta crónica haya también posiblemente parte de leyenda, hoy una cinta de seda disuade a los visitantes de descansar sobre el Sillón del Diablo…por si acaso… a pesar de que hay gente que ha pedido permiso para sentarse y pasar la noche en ella, una petición que naturalmente se les ha denegado.

Fuente: http://www.abc.es

En Cuenca, ciudad de misterios, enigmas y empedradas calles repletas de pasajes históricos se cuenta una leyenda en la que antaño, un joven mozo se enamoró de una bella dama, la más linda que jamás había pisado las calles de esta ciudad, pero la cuál escondía tras su belleza un terrible secreto.

Desde la calle Pilares, bajando por un precioso empedrado, llegamos a la ermita santuario de las Angustias, erigida en el siglo XIV, aunque la actual data del siglo XVIII y es el lugar donde se centra esta leyenda.

Fotografía del portal http://www.clm24.es

Vivía por estas calles un hermoso muchacho, hijo del oidor de la villa. El bello zagal, en edad de efectuar sus correrías, no dejaba una sin probar, y así tomó fama de mentiroso, pendenciero y, además, bravucón; a nada de ello podían dar crédito sus familiares, pues el honorable cargo que desempeñaba el padre era, sin duda, signo de buena estirpe y descendencia.

Pero de cómo fueron las cosas en aquella época nadie lo sabe, el caso es que el muchacho corría una tras otra a todas las doncellas casaderas del lugar y, luego de cortejarlas y conseguir sus propósitos placenteros, las dejaba plantadas, sin más.

Pero un día, conoció a una dama bellísima como la luna y seductora como el diamante; además era forastera y recién llegada a la ciudad. Cuando paseaba por las calles, las mujeres bajaban sus miradas y de reojo miraban qué hombre era el primero en lanzarle una sonrisa, pues la chica dejaba a todo el mundo con la boca abierta por su belleza e irresistible impulso.

Los jóvenes salían a su encuentro para simplemente saludarla e intercambiar un buenos días o buenas tardes, cosa que siempre hacía simpática y risueña. Hasta que un buen día, nuestro apuesto galán decidió lanzarse y presentarse. La hermosa mujer lo correspondió y le dijo que se llamaba Diana. Contento y presuntuoso, se fue con el resto de sus amigotes para vacilar un poco ante ellos de que ya sabía incluso su nombre.

Diana, que tonta no era, también se percató de la belleza del joven, al que con el tiempo fue conociendo mejor, pero viendo sus claras intenciones, le daba largas y largas.

El muchacho cambió, se quedó ensimismado con Diana, estaba totalmente obcecado con ella y con hacerla suya, algo que ella le ponía muy, muy difícil. Quizá por eso de que a los hombres nos gustan los logros difíciles, éste se lo tomó como todo un reto personal e incluso declinó las ofertas de sus amigos, con los que iba de correrías.

Y una mañana, en vísperas de Todos los Santos, Diana le hizo llegar una misiva que el joven leyó sorprendido y de muy buen agrado: “Te espero en la puerta de las Angustias. Seré tuya en la Noche de los Difuntos”.

Santuario de las angustias Fotografía del portal https://marcopolito56.wordpress.com

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Esta devastadora historia nace en Querétaro en el año de 1989, Claudia Mijangos parecía una amorosa madre de familia, hasta que un día, esta ex reina de la belleza se convertiría en una de las más despiadadas asesinas de México. La responsable de este espantoso hecho fue la Sra. Claudia Mijangos Arzac originaria de Mazatlán, Sinaloa.

En su vida todo iba bien, felizmente casada y madre de tres hijos, hasta que un día se divorció, lo que fue el detonante para sus trastornos mentales. Después de ese inevitable hecho que marco su vida para siempre, Claudia comenzó a aislarse y se volvió muy extraña, anteriormente era una persona muy alegre y sociable. Después de su divorcio se quedó sola a cargo de sus tres hijos: Claudia María  de once años, Ana Belén de nueve años y Alfredo Antonio de seis  años, ellos se encontraban en ese entonces  en la escuela.

Aquel día Mijangos había tenido problemas con su ex marido, ya que ella se encontraba enamorada del sacerdote de la parroquia donde daba catecismo, las malas lenguas incluso dicen que eran amantes. Esa madrugada del 25 de abril de 1989 a las 5 de la madrugada, aún faltaba un poco para que amaneciera, Claudia Mijangos escuchó unas voces en su cabeza, ¡le decían que los matara…! Estuvo un rato escuchando estas voces pensando si eran reales o no, después se levantó y se vistió completamente, fue a la cocina y tomó tres cuchillos, sus hijos aún dormían tranquilamente, pero Claudia había decidido matarlos.

El primero en ser atacado y el primero en morir fue Alfredo Antonio, el niño más pequeño, quien fue agredido mientras dormía en su cama. Claudia Mijangos se apoyó sobre la cama del niño lo tomó de la mano izquierda y a nivel de la articulación de la muñeca le ocasionó una herida. Después le propinó una serie de cuchilladas hasta matarlo; ya muerto siguió hundiendo el cuchillo muchas veces más.

Su hermanita de 11 años tras despertase por los lamentos de dolor de su hermanito, acudió a ayudarlo pero era demasiado tarde… La madre tomó el segundo cuchillo y se le fue encima para darle 6 puñaladas, pero la niña seguía viva y como pudo con sus pulmones perforados le decía: “¡No, mamá, no, mamá, no lo hagas!, moribunda alcanzó a bajar las escaleras para después caer desmayada boca arriba.

La siguiente victima fue su hija de 9 años, Mijangos tomo el tercer cuchillo y la apuñaló en el corazón. Todo este terror aún no era suficiente para Mijangos, pues regresó por su hija desmayada en la primera planta de la casa para volver a apuñalarla hasta matarla.

Esa misma noche Claudia Mijangos trató de suicidarse cortándose las muñecas y el pecho pero no lo consiguió. Al día siguiente por la mañana una de sus vecinas fue a la casa de Claudia para visitarle, tocó la puerta varias veces y al no ver respuesta tuvo que abrir la puerta a la fuerza, entró a la casa para darse cuenta de la terrible tragedia. Esta persona avisó a las autoridades correspondientes, ese mismo día fue detenida Claudia Mijangos por el delito de homicidio perpetrado a sus hijos. Las autoridades determinaron que Mijangos padecía de esquizofrenia y fue la única autora de este brutal crimen, este homicidio puso de luto a México y Mijangos fue llamada “La hiena de Querétaro”.

Claudia Mijangos fue recluida al penal y al mismo tiempo internada en el psiquiátrico del Cereso, hasta la fecha sigue recluida en el penal, ningún familiar en todo este tiempo la ha visitado. Respecto a la casa quedó en total abandono, nadie la reclamó.

Lamentablemente muchas de las veces cuando una persona muere de una manera violenta o inesperada, para su alma no es fácil encontrar la paz y su espíritu se queda atrapado en nuestro mundo, aunque ya no pertenezca a él… gran cantidad de gente que vive por los alrededores comentan que se aparecen en determinadas fechas del año los fantasmas de los niños asesinados en esa casa. Desde gritos, golpes, pasos y muchas más manifestaciones se rumora que ocurren en esa casa de Mijangos en Querétaro. Gran cantidad de investigadores han visitado la casa Mijangos con el propósito de captar algún ruido o algo relacionado a los fantasmas de los niños muertos, hay vídeos, grabaciones en audio que muestran que los espíritus todavía están muy presentes en este inmueble.

Fuentes consultadas:

http://www.sabersinfin.com

Página facebook de Eddie Doo

 

En las entrañas de este pequeño estado, detrás de la Iglesia Bautista de Chestnut Hill en la ciudad de Exeter, se encuentra la tumba del vampiro más famoso de Nueva Inglaterra, el de Mercy Brown .

Mercy Lena Brown (Exeter, Rhode Island, EUA, 1873- 1892) fue una joven fallecida a causa de la tuberculosis pulmonar y que por sospechas de haberse convertido en un vampiro su cuerpo fue exhumado el 18 de marzo de 1892 en el cementerio de Chestnut Hill, en donde había sido sepultada, para sacarle el corazón y quemarlo.

MERCY BROWN

Su caso es famoso en los anales del folclore de EUA por ser el más reciente y quizá el último con los cánones del mito del vampiro y en la literatura popular la llaman “la última vampiro de Nueva Inglaterra.

George T. Brown era un agricultor muy respetado en Exeter que repentinamente vio como una rara enfermedad se cebaba en todos los miembros de su familia, matándolos uno a uno.

La primera en fallecer fue su esposa, Mary Eliza, en 1883 debido a la tisis. Sis meses más tarde y apenas repuesto de esta pérdida, la muerte le sobrevino a su hija Mery Olive de 20 años. Algunos años después, Edwin, otro de sus hijos que por entonces trabajaba en una tienda como vendedor, también comenzó a manifestar los síntomas inequívocos de la tuberculosis.

Consultado el caso con el médico, éste recomendó que lo mejor era que el joven cambiara de aires por lo que Edwin fue enviado a Colorado Springs con la esperanza de encontrar una cura en las aguas minerales.

Mientras su hermano Edwin estaba fuera la siguiente en presentar los síntomas fue Mercy Brown, quien finalmente moriría el 17 de enero de 1892 con apenas diecinueve años de edad. Su cuerpo fue almacenado en la cripta de piedra a la espera del entierro después del deshielo de la primavera.

Cripta de piedra

Cripta de piedra donde fue metida Mercy.

Desesperado por esta terrible sucesión de pérdidas, George Brown comenzó a prestar oídos a los rumores de vampirismo que rondaban por el pueblo.
Acaso para preservar la vida de su último vástago aceptó la propuesta de un grupo de entusiastas y decidió exhumar los cadáveres de su familia para ratificar si éstos efectivamente habían caído en las garras de un vampiro.
Con la ayuda de Harold Metcalf, un médico de Wickford, exhumaron los cuerpos la exhumación se produjo el 18 de marzo de 1892 en el cementerio de Chestnut Hill. La comitiva iba encabezada por el médico familiar y un periodista de The Providence Journal.

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Al abrir las tumbas se descubrió que los cuerpos de su esposa Mary y su hija Mery Olive habían sufrido la descomposición propia en estos casos, pero el cuerpo de Mercy Brown lucía tan radiante que incluso superaba en belleza al que había mostrado en vida.

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En medio de una gran agitación se aguardó a las primeras horas de la noche donde varios testigos afirmaron que los ojos de Mercy Brown se abrieron repentinamente en la oscuridad de la fosa.

Es así como el cuerpo de Mercy Brown fue profanado de la forma más brutal. Se le arrancó el corazón y se lo redujo a cenizas en una roca cercana. Las cenizas se mezclaron en agua y fueron consumidas por Edwin como medicamento para su enfermedad. Por desgracia, esto no impidió que Edwin falleciera dos meses más tarde.

El caso de Mercy Brown tuvo una gran difusión mediática. Se produjo una fuerte controversia pública, que poco a poco fue perdiendo peso a medida que los rumores sobre extrañas apariciones en el cementerio de Chesnut Hill comenzaron a ganar espacio en la prensa.

Se habló de criaturas difusas, oscuras como sombras, moviéndose entre los árboles añosos, devorando ranas, aves y gatos; incluso se hallaron rastros de una mortaja, de un vestido desgarrado y tibias roídas que sugerían la posibilidad de que las profanaciones seguían realizándose de forma sistemática.

A día de hoy las personas han informado que experimentan una variedad de fenómenos extraños dentro de ‘las paredes de este cementerio. Muchos testigos han afirmado haber visto el fantasma de Mercy Brown paseando por el cementerio en noches de luna llena. Otros informan haber oído el llanto de una mujer joven o ver una luz azul brillante cerca de la lápida de Mercy de Brown .    La mayoría de las personas que han visitado la tumba hablan de la sensación de que están siendo observados.

Para los más aventureros, decir que usted tiene que si llamas tres veces en su tumba y dices “Mercy L. Brown es usted una vampiro? ” Mercy hablará o aparecerá.

El parque está abierto al público durante todo el año, desde el amanecer hasta el anochecer. Si deciden visitar la tumba de Mercy Brown, por favor, tener en cuenta estas cosas. No vayáis solos, ir siempre con una buena linterna y un repuesto de baterías y sobre todo mantener las llaves del coche fácilmente disponibles.

Se sabe que cuando Bram Stoker viajó a Nueva Inglaterra se interesó vivamente en el caso de Mercy Brown; y que al menos el episodio de la exhumación de Lucy Westenra en la novela de vampiros: Drácula, rito encabezado por el profesor Abraham Van Helsing, está parcialmente basados en su historia.

Otro dato a destacar manifiesta que miembro ilustre de la comunidad de Rhode Island, H.P. Lovecraft; se refiere directamente al caso de Mercy Brown en su relato de terror: La casa maldita (The Shunned House).

Fuentes consultadas:

gothicembrace.blogspot.com

http://oscuridadoculta.blogspot.com.es/

En 1885 la sociedad británica se sintió conmocionada por unos episodios realmente insólitos que comenzaron a sucederse, hablamos de las misteriosas huellas del “Demonio de Devonshire”.

El invierno de ese año fue especialmente duro, hasta el punto de que incluso la región norteña de Cornualles quedó completamente cubierta de nieve durante toda la estación. Y es precisamente en la nieve donde comenzó la extraña historia.

En la mañana del 8 de febrero apareció impresa en la nieve y a lo largo de todo Devonshire, una serie de extrañas huellas que no correspondían con ningún animal conocido.

Las impresiones con forma de U tenían unos 10 cm de longitud por 7 cm de ancho, y resultaron ser mucho más extrañas de lo que muchos pudieron pensar en un primer momento.

Además de presentar una nitidez sorprendente, posiblemente por la presión con la que quedaron grabadas, lo más extraño es que se encontraran distribuidas de una forma alineada, es decir, una detrás de la otra, como si el animal, criatura o lo que quiera que fuera aquello, fuera saltando continuamente sobre una sola pata, manteniendo siempre el mismo ritmo. Un ritmo constante tanto si subía o bajaba, como si caminaba por terrenos abruptos o llanos: las huellas siempre se encontraban a unos 20 cm una de la otra.

Uno de los primeros en ver las huellas fue el panadero local Henry Pilke. Al verlas inmediatamente pensó en que habían sido dejadas por algún pequeño asno o pony, pero al contemplarlas con más detenimiento, comprendió que tal teoría no era posible.

Más atrevido fue el director de la escuela local Albert Brailford, quien reunió a un pequeño grupo de personas para seguir la senda que dejaban las huellas. Después de caminar varias decenas de metros, los atónitos testigos no daban crédito a sus ojos.

miesteriosjordi.blogspot.com

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La aureola de misterio de las marcas iba en aumento al comprobar que “el animal” era capaz de saltar muros de más de cuatro metros de altura, o incluso caminar por los tejados sin ningún tipo de problemas. En algunos puntos, al encontrar muros de hasta seis metros, las huellas se detenían para aparecer en el otro lado del obstáculo, como si lo hubiera logrado atravesar, o sencillamente hubiera volado por encima del mismo para aparecer tranquilamente al otro lado.

Las insólitas marcas se encontraron en Exmouth, Lympstone, Woodbury, Powderham, así como en varios pueblos más. En total, unos 150 kilómetros. Incluso hubo lugares donde pese a las condiciones del terreno, las huellas no parecieron detenerse. En zonas como el río Exe, las huellas llegaban hasta una orilla para luego aparecer en la opuesta, y todo ello pese a los casi tres kilómetros de anchura en algunos puntos del río.

La tensión fue creciendo a medida que avanzaba el día, y al atardecer la búsqueda se convirtió en una auténtica cacería de brujas. Los aldeanos, dada la forma de las huellas, buscaban a la mismísima encarnación del diablo para acabar con sus andares por el pueblo. Pero como era de suponer, no encontraron nada.

Pronto comenzaron a surgir las primeras teorías, y más cuando los principales rotativos como el London Times o el Illustrated London News comenzaron a airear los sucesos ocho días después, el 16 de febrero.
Uno de los primeros en arriesgarse fue el célebre paleontólogo Richard Owen, famoso por haber acuñado la palabra “dinosaurio”, quien proclamó que las huellas pertenecían a un grupo de tejones. Pero, ¿qué grupo de tejones es capaz de saltar muros de seis metros y recorrer 150 km en una sola noche?
La hipótesis más aceptada por los lugareños fue la del pequeño asno, aunque no lograban comprender qué hacía un asno en los tejados de varias casas donde aparecieron las huellas, o por qué esa forma tan precisa, extraña y dificultosa manera de caminar, ¡sobre una sola pata!
A estas teorías se les fueron uniendo otras como las del globo aerostático arrastrando una cadena, un canguro escapado de algún zoológico, una gran avutarda, ranas, sapos e incluso los andares de una liebre coja. Todas ellas se acababan desmoronando por sí solas con el tiempo, y tal y como sucede con muchos de los hechos forteanos, al día de hoy las misteriosas huellas aparecidas en Devonshire siguen sin una explicación que aclare el misterio.

La discusión que suscitó la aparición de las huellas de Inglaterra hizo que muchos investigadores sacaran a la luz otros casos de misteriosas apariciones de huellas a lo largo de todo el globo terráqueo. Curiosamente, y en contra de la pauta común en criptozoología, se poseía la prueba antes que al propio críptido.

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Durante las fechas en que se sucedieran los hechos en Devonshire, un corresponsal del Illustrated London News, rotativo que se ocupó de cubrir la historia de Devonshire, recordó que pocas décadas antes, en concreto en 1840, encontraron huellas similares en una cordillera de Galicia, incluso algunos escribieron al diario alegando que el célebre explorador James Ross las encontró en la isla de Kerguelen, Francia, donde no existe ningún animal que tenga cascos en sus patas.

En ese mismo año, el 14 de marzo, The Times señaló que cerca Glenorchy, Escocia, también aparecieron este tipo de huellas cubriendo varios kilómetros de distancia.

Poco a poco surgieron decenas de historias de huellas, entre ellas las más destacadas en Nueva Zelanda (1886), en las playas de Nueva Jersey, EU (1908), en Bélgica (1945), en las laderas del volcán Etna, Sicilia (1970), y aún más curioso, pero con bastante menos notoriedad, nuevamente en Devonshire en 1950. En ninguno de los casos señalados fue posible establecer el origen de las desconcertantes marcas.

Fuente consultada:

http://archivo.elnuevodiario.com.ni/

Son muchos los testigos que aseguran haber visto al fantasma del niño Pedrín, asesinado brutalmente en la zona del Monte Abantos y en cuyo lugar del crimen se alza hoy una cruz de piedra.

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Lo primero que debemos tener en cuenta en esta historia es la localización, El Monte Abantos en El Escorial, Madrid (España) una zona rodeada de misterio desde tiempos antiguos, pues El Monte Abantos es un lugar mágico desde hace miles de años. Ya el pueblo pre-romano de los Vetones lo eligió como lugar para comunicarse con los dioses y en el Siglo XVI, Felipe II elige esa zona para construir el Monasterio de El Escorial y cuentan que no fue casualidad, ya que Felipe II pudo elegir ese lugar concreto para con el monasterio “sellar” una supuesta puerta al infierno que dicen se encuentra en esta localidad.

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                                               www.monasteriodelescorial.com

Una mañana de invierno en 1893,  el niño Pedrín se dirigió al monasterio de la localidad para realizar sus labores de monaguillo, pero sin más desapareció misteriosamente. Al caer el sol y no aparecer Pedrín, su madre puso sobre aviso al padre del niño, quién movilizó a los vecinos de San Lorenzo y a la guardia civil que comenzaron su búsqueda, la cual se dilato durante días sin éxito mientras las esperanzas desaparecían.

Fue a la semana aproximadamente cuando su cadáver fue hallado oculto en el monte Abantos por unos cazadores que frecuentaban el lugar. Algunos dicen que fue secuestrado dentro del monasterio haciéndole así víctima de una conspiración, mientras otros cuentan que fue un vecino perturbado, un loco de la zona quién cometió tan cruel asesinato llamado el “Chato del Escorial”.

El Chato según las crónicas de la época “Violó al niño de cinco años, le asesinó y después llevó el ensangrentado y tierno cuerpecito a un monte para que se lo comieran los lobos. “El Chato” es alto, flaco y recio, tostado como un haz de sarmientos.  Sus manos enormes son las zarpas faunescas que atarazaron la mancillada carne del niño Pedrín. Veintitrés años vivió en la brigada del penal, donde se quedó ciego. Al evocarle aquella hora siniestra, repite como poseído por una pesadilla: -¡Los frailes!  ¡Fueron los frailes!”

En el lugar donde se encontró el cuerpo de Pedrín, se puso una cruz en memoria del pequeño de 5 años asesinado brutalmente allí, en sus alrededores se dice ocurren cosas extrañas y misteriosas.

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Hoy día mucha gente desconoce la verdadera leyenda, pero existen testigos y testimonios que afirman, haber vivido situaciones extrañas en ese lugar. Gente que por el motivo que fuese estaba allí en la oscuridad de la noche, y de repente ver como de la abundante vegetación del lugar desciende una sombra de una estatura aproximada de 2 metros, negro mas negro que incluso se diferencia de la noche, de complexión fuerte y lo mas característico si cabe la posibilidad sin un rostro definido. aproximándose hacia el vehículo, como es obvio en este caso los testigos de tal escalofriante escena arrancan el coche y huyen desconcertados, despavoridos, sin dar crédito a lo que acaban de presenciar en ese mágico y oscuro monte abantos.

Otros testigos también hablan de unas voces de niño rodeando la cruz. Cruz que si nos acercamos podemos apreciar no solo el importante desgaste con el paso del tiempo, sino unas frases que narran un poco la tragedia que por aquel entonces se vivió en ese lugar, en la cruz de granito dice textualmente: “ 10 de febrero de 1893 fue hallado en este sitio el cadáver del desgraciado niño Pedrín Bravo y Bravo víctima del brutal salvajismo”.

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Fuente consultada: http://www.todomisterios.com/

 

Desde hace algún tiempo se rumorea que las películas de Chucky, el muñeco asesino, se basaron en parte en el caso del Muñeco Robert, que actualmente tiene más de 100 años. A primera vista Robert es solo un muñeco de trapo, que representa en tamaño real a un pequeño niño marinero, que viste de blanco y lleva un osito bajo el brazo. Sus ojos son negros, pequeños e inexpresivos, carentes del realismo que usualmente se ve en las muñecas embrujadas; sin embargo, algo habita en Robert, y eso ha hecho que su presencia siembre el terror en cada inocente familia que ha tenido el infortunio de poseerlo, pues nunca faltó quien afirmara que Robert se movía, que estaba vivo…

El Muñeco Robert (conocido también como “Robert el Muñeco Embrujado”, “Robert el Muñeco Maligno”, “Robert el Muñeco Poseído” o “Robert el Muñeco Encantado” ) tuvo como primer propietario a un talentoso artista y escritor de Key West: Robert (Gene) Eugene Otto, quien lo recibió de manos de un sirviente nativo de las Bahamas y versado en el vudú y la magia negra (esto ocurrió en 1906, cuando tenía apenas seis años). Según los rumores, la familia de Otto (Robert Eugene Otto) maltrataba a una pequeña niña sirvienta emparentada con el sirviente que sabía de vudú, de modo que El Muñeco Robert fue una venganza disfrazada de regalo, pues supuestamente estaba embrujado y hasta contenía cabello real (conseguido cuando el chico se cortaba el pelo en casa) del propio Otto.

Pese al hechizo, el muñeco tenía aspecto amable y pronto consiguió el cariño de su joven dueño, que lo bautizó con su primer nombre y, según cuentan, lo llevaba casi siempre con él. De hecho, esta amistad llegó a tanto que los padres de Otto (a quien llamaban por “Robert”, pues era su primer nombre) le pusieron al juguete “El Muñeco Robert”, a fin de evitar confusiones con su hijo.

Los padres de Otto señalaron que a menudo le oyeron hablar con su muñeco. Pronto comenzaron a escuchar que El Muñeco Robert respondía en las conversaciones, e inicialmente creyeron que Otto estaba simplemente cambiando su voz; pero, cuando los vecinos dijeron haber visto al muñeco moviéndose solo desde una ventana a otra cuando no había nadie en la casa, llegaron a sospechar que El Muñeco Robert estaba vivo.

El Muñeco Robert no se apartaba del lado de Gene. Incluso tenía su propio lugar en la mesa familiar. Sin embargo, a pesar del cariño que Otto seguía teniendo por su muñeco, los poderes de éste se volvieron más intensos y… diabólicos. Así, la familia de Otto reportó que a veces el muñeco emitía una risita aterradora, que se movía cuando no había nadie cerca; y que a algunas ocasiones, en medio de la noche, escuchaban gritar a Otto y, cuando entraban al cuarto, encontraban los muebles volteados y a Otto (asustado) en la cama junto con Robert, diciendo que éste había causado todo el desorden.

La familia de Otto y sus vecinos no eran las únicas personas que presenciaban las extrañezas del muñeco, pues varios invitados juraron que, al mirar a Robert El Muñeco, éste había cambiado de expresión e incluso parpadeado. De hecho, algunos huéspedes terminaron por finalizar sus visitas únicamente porque el muñeco los había asustado, aunque esto también se dio con trabajadores, como un fontanero que salió corriendo después de que vio al Muñeco Robert, volvió a trabajar, volvió a mirarlo y se encontró con que éste le hacía una mueca burlona y malvada.

En el año 1974 Otto falleció y su esposa Anne, guiada por una mezcla de respeto y temor, no quemó al Muñeco Robert, sino que lo metió en un baúl con llave, dentro del ático de la casa, que para aquel entonces ya se conocía como la Casa del Artista, gracias a la fama del difundo Otto.

Ahora bien, tiempo después una familia de tres (padres e hija) se mudó a la Casa del Artista (la casa del difunto Otto) y, cuando descubrieron al Muñeco Robert, la niña pequeña, que en aquel entonces tenía solo 10 años, quedó fascinada con el muñeco y le tomó cariño, queriendo conservarlo.

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Otra vez la historia del lobo disfrazado de cordero se repitió, pues primero la niñita simplemente informó que, sin explicación alguna, las muñecas que estaban cerca de El Muñeco Robert habían aparecido decapitadas… ¿Sería Robert? Sí, y eso lo supo poco después, porque sus padres la empezaron a escuchar gritar de noche, ya que Robert se movía por la habitación y a veces intentaba atacarla… Los padres de la niña sabían que algo pasaba, aunque la versión del muñeco viviente no acababa de convencerlos; sin embargo, encerraron a Robert en el ático después de que encontraran al perro de la familia fuertemente atado con cable en la sala de estar, ya que era un poco inverosímil pensar que su pequeña hija había perdido la cabeza y que el animal se había dejado atar de esa manera… Como se ve, esto ya hizo que sospecharan, aunque aún no estaban plenamente convencidos de que Robert tenía vida, pero los años pasaron y su hija, ya convertida en una mujer adulta, continuaba afirmando que Robert estaba vivo y era malvado…

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En cuanto al Muñeco Robert, hoy en día se encuentra en el Museo Martello, aunque ocasionalmente sale para ser grabado u otras cosas, pero casi siempre permanece en su caja sellada de plástico, y aún sigue asustando gente, porque muchos miembros del personal del museo han reportado cosas inusuales, y un ejemplo fantástico es el caso de un hombre que se encargaba de abrir y cerrar el museo, y una vez dejó cerrando todo y apagando las luces, pero al día siguiente abrió el museo (nadie había entrado antes que él) y encontró que todas las luces estaban encendidas, que Robert estaba en una posición diferente dentro de su caja, y que sus pies tenían polvo fresco, como si hubiese caminado por el museo… Adicionalmente, los visitantes del museo también han reportado cosas raras, como golpecitos en el cristal o parpadeos del muñeco.

Fuente consultada:

http://www.pasarmiedo.com

 

Para muchos investigadores en lo paranormal la figura del vampiro se remonta muchos siglos atrás, criaturas sobrenaturales inmortales con la cualidad excepcional de alimentarse de la sangra humana y que actualmente aún se encuentran entre nosotros. Una prueba de esto lo podemos encontrar en el conocido cementerio de Highgate, en el distrito londinense de Islington, donde según una gran cantidad de testigos habita un vampiro real desde 1970. Innumerables informes hacen mención a que en el cementerio descansa el “El Rey Vampiro de Valaquia”, un noble de Valaquia que fue traído a Inglaterra en un ataúd. A partir de 1960 las historias de misteriosas apariciones en el cementerio comenzaron a circular y los medios de comunicación empezaron a informar sobre el primer vampiro de Inglaterra en más de cien años.

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El cementerio Highgate fue construido en 1839, pero en la década de 1960 cayó en el abandono y la decadencia. No tardaron en aparecer las primeras historias relacionadas con el cementerio embrujado, que incluso sorprendió a los medios de comunicación.

Pero mucho antes de los caso más actuales en los años 60 y 70, la primera vez que se informó de la aparición del vampiro fue en 1922. Increíblemente, varios testigos aterrorizados afirmaron ver un ser oscuro con una envergadura de dos metros, volando alrededor de la iglesia de West Drayton. Este suceso ocurrió una noche de abril iluminada por la luna llena. Según detallaron los testigos, la entidad se escapó por el cementerio, serpenteando alrededor de las tumbas. Dos policías que se encontraban cerca del lugar lo persiguieron, y para su horror, la criatura emitió un chillido escalofriante, justo antes de que batiera sus alas.

Un anciano del lugar afirmó haber visto a la misma entidad de un cuarto de siglo antes de este incidente, en la década de 1890. Él insistió en que era el espíritu de un vampiro que había matado a una mujer en Harmondsworth y, a continuación, bebió su sangre. Pero la mañana del 16 de abril de 1922, una persona fue atacada cerca del cementerio, atravesándole el cuello y drenándole la sangre. El hombre se desmayó y cayó al suelo. Fue llevado al hospital de Charing Cross, donde los cirujanos insistieron en que había sido apuñalado con un objeto tubular fino. Pero el paciente se mantuvo firme en que no había sido una persona.

Sorprendentemente, una segunda víctima llegó a Charing Cross, solo dos horas y media más tarde, con heridas graves en el cuello. Él había sido atacado por un asaltante invisible, exactamente de la misma manera, en el mismo lugar que la primera víctima. Por la noche una tercera víctima llegó al hospital. La policía confirmó que esta víctima también había sido objeto de un ataque idéntico, en el mismo lugar, al igual que los dos primeros.

Fue entonces cuando empezaron los rumores de que había vampiro en Londres. Debido al terror generalizado entre los habitantes de Londres obligó a las autoridades a contratar a un cazador de vampiros profesional. Un policía afirmó que el vampiro había sido “cazado” y puesto a descansar en uno de las más profundas bóvedas del cementerio de Highgate, con una estaca de madera en su corazón.

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Pero a pesar de los casos ocurridos a principios de siglo, las historias sobre el vampiro de Highgate volvieron en 1963, cuando dos chicas de 16 años estaban caminando a su casa por la noche después de una tarde de diversión con los amigos. Su viaje de regreso las llevó a pasar por el cementerio. Pero en un momento dado, las chicas no podían creer lo que estaban viendo pasar delante de la puerta norte del cementerio, los cuerpos de las personas fallecidas parecían estar saliendo de sus tumbas.

Otro incidente similar ocurrió algunas semanas más tarde, donde una pareja estaba caminando por el exterior del cementerio. La mujer observó algo horrible “flotando” detrás de las rejas de hierro de la puerta. Su novio también lo vio, y los dos se quedaron congelados mirando la aparición fantasmaldurante varios minutos. Sus rostros mostraban una expresión de horror absoluto.

Otras personas informaron haber visto el mismo fantasma detrás de la puerta del cementerio, donde las lápidas son visibles a cada lado, hasta que se consumen en la oscuridad. Algunos de los testigos que afirmaron ver la figura espectral escribieron al periódico local para compartir su experiencia. Debido a la gran cantidad de testimonios, se decidió investigar el misterio que tenía aterrizado a gran parte de la población. Los descubrimientos que realizaron fueron totalmente desconcertantes, encontraron por todo el cementerio cadáveres de animales que se les había drenado la sangre. Poco tiempo después, la figura fantasmal fue descrita como un vampiro real.

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Pero no fue hasta 1971, que los hechos llegaron a las oficinas de las autoridades, cuando una niña dijo ser atacada por el vampiro en el exterior del cementerio. Ella regresaba a su casa cuando fue súbitamente arrojada al suelo con una fuerza sobrehumana por una “figura negra, alta y con una cara blanca mortal”. En ese momento, un coche se detuvo a ayudarla y el vampiro “desapareció” con en el resplandor de los faros.

La llevaron a la comisaría de policía en un estado de shock, por suerte sólo sufrió abrasiones en sus brazos y piernas. La policía hizo de inmediato una búsqueda exhaustiva por la zona, pero no pudieron ofrecer una explicación al incidente. Según el testigo que ayudó a la niña, el supuesto vampiro se desvaneció por una pared de 3 metros.

Otro caso que aterrorizó a la opinión publica fue el del hombre que se sintió hipnotizado por algo en el cementerio. Accedió una noche en el cementerio en busca del origen de una misteriosa luz, cuando la luz empezó a desvanecerse rápidamente y el hombre decidió irse, pero se sintió completamente perdido. Al no ser una persona supersticiosa, caminó tranquilamente en busca de la puerta cuando de repente se dio cuenta de que había algo detrás de él. Él se sintió verdaderamente aterrado por el miedo al ver una figura alta y oscura en frente de él. Tan grande era la intensidad de su miedo que se quedó inmóvil durante varios minutos después de que el vampiro se desvaneciera. Más tarde recordó que era casi como si hubiera estado paralizado de miedo por una misteriosa fuerza.

Los habitantes londinenses cansados del vampiro de Highgate decidieron comenzar la “Caza del vampiro de Highgate” el 13 de marzo de 1971. La caza duro alrededor de tres días, donde una multitud de personas armadas con ajos, cruces, agua bendita y estacas, ayudados de las autoridades, buscaron sin existo al vampiro.

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Treinta años más tarde, David Farrant, un experto en el vampiro de Highgate, tiende a descartar la etiqueta vampiro a los misteriosos sucesos ocurridos en el cementerio. Él mantiene con absoluta certeza que el vampiro de Highgate no era ninguna broma ni un vampiro, pero sin embargo, se trataba de algo muy real y no precisamente de nuestro mundo.

Farrant, el autor que más libros ha vendido sobre el tema, cree que el vampiro de Highgate puede ser la energía psíquica de las personas que permiten que el vampiro se materialice cuando prevalecen las condiciones adecuadas.

Otros expertos creen que la aparición del vampiro de Highgate viene acompañada de dramáticos descensos caídas en la temperatura, los relojes se detienen simultáneamente, objetos aparecen y desparecen misteriosamente, además de un efecto dramático sobre los animales que se encuentran muy cerca.

En la actualidad, continúan los aterradores informes del cementerio Highgate, la ultima fue el caso de una señora que conducía cerca del cementerio, cuando vio una figura alta y oscura de unos 7 metros con ojos luminosos que de repente desapareció a través de la pared del cementerio. En otro reciente caso un hombre que paseaba con su perro también afirmó ver al vampiro cerca del antiguo asentamiento romano, cuando de repente desapareció sin dejar rastro.

Fuente: http://www.mundoesotericoparanormal.com

 

Muchas personas han afirmado experimentar increíbles sucesos en los que de repente e inexplicablemente se convierten en invisibles, en sus propias casas, en fiestas e incluso en tiendas repletas de testigos. Este fenómeno va más allá de las leyes de la física, y demuestra que los seres humanos superan los límites del espacio tridimensional.

Todos aquellos que han experimentado este poco conocido fenómeno mantienen su presencia física, sus sentidos perciben la realidad circundante con normalidad, pero no pueden ser vistos ni escuchados por los demás. Este cambio se produce repentinamente, generalmente en contra de su voluntad y sin que la persona se dé cuenta de lo que le está sucediendo. Es un fenómeno muy extraño y poco común llamado invisibilidad espontánea involuntaria humana.

La investigadora y escritora estadounidense Donna Higbee fue la primera persona en estudiar este fenómeno en 1994. Donna se puso en contacto con decenas de víctimas de la invisibilidad espontánea involuntaria humana en los Estados Unidos, Reino Unido, Europa, Australia, Puerto Rico y Brasil, y buscó la opinión de los mejores científicos en un intento de encontrar respuestas a estos casos extremadamente raros y extraños. Uno de los primeros casos que se encontró fue el de Melanie, una residente de Ventura, California, que fue “víctima” del fenómeno mientras se encontraba en el sofá de su sala de estar mirando la pared pensativamente. Pasado un buen rato, su marido la busco por todas partes y en todas las habitaciones de la casa, pasando delante de ella sin darse cuenta de su presencia.

El incidente duró aproximadamente unos diez minutos, luego Melanie volvió a ser visible de nuevo, ante el asombro de su marido, que estaba convencido de que se había escondiendo de él, negando por completo la versión de su mujer. Esta es solo una de los muchos casos que Donna ha estado investigando a lo largo de los años, y que demuestra cómo la gente de repente e inesperadamente se vuelven invisibles, no sintiendo nada especial en ese momento, moviéndose con normalidad, como si nada hubiera cambiado. Sin embargo, las otras personas no los ven. Ellos son ignorados, como si no existieran.

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Hace tres mil años los sabios hindúes “rishis” trataron de lograr la invisibilidad controlada como un elemento del conocimiento sobrenatural, que se refleja en el libro sagrado “Vedas”. Los aborígenes australianos, los pueblos arcaicos de América del Norte y del Sur, y las tribus que habitan en las tierras cerca del círculo polar ártico, también conocían los rituales mágicos asociados con el fenómeno de la invisibilidad practicada por los chamanes locales. A partir del siglo XIII en el continente aparecieron textos que reproducían las habilidades de los magos y hechiceros para hacerse invisibles.

Janice de Minneapolis, Minnesota, también sufrió una serie de manifestaciones del fenómeno, uno de los cuales duró bastante tiempo. Cuando era adolescente, intentó robar en una tienda de comestibles junto a sus amigos. El grupo fue detenido y llevados a la comisaría. Todos fueron interrogados menos Janice. A pesar de que fue llevada a la comisaria en el coche de la policía, ni la policía, ni el personal, ni los guardias de seguridad vieron como la joven abandonó libremente el edificio. Cuando Janice habló del incidente con los demás, no recordaban que hubiera estado con ellos en el momento en que la policía los detuvo.

Peter, un residente de Gloucestershire, Inglaterra, fue invitado a una fiesta privada y decidió ir al baño. Una mujer estaba esperando para entrar en el baño. Cuando salió, Peter se dirigió a la sala de estar para hablar con su amigos, pero ellos no le respondían. En un principio pensó que se estaban burlando de él, así que Peter se volvió hacia uno de sus amigos y le pidió un cigarrillo, evidentemente no le contestó. Enfurecido por el comportamiento inapropiado de sus amigos, la víctima decidió volver al baño, donde continuaba esperando la mujer, que la ver a Peter se asustó, porque estaba segura de que continuaba en el interior del baño. Cuando preguntó a sus amigos por qué no le respondieron previamente a su presencia, ellos dijeron que hacía rato que se había ido al baño.

Estos son solo algunos de los casos reales recogidos e investigados por Donna Higbee, que como hemos podido observar tienen lugar de forma espontánea, sin previo aviso, dura unos minutos, y luego termina. Pero además de estas personas, otros muchos han sido víctimas de la invisibilidad más de una vez, lo que sugiere que son susceptibles a este inusual fenómeno. Incluso se han dado caso de las personas han llegado a controlar su invisibilidad.

Este fenómeno demostraría que el ser humano es mucho más de lo que nos quieren hacer creer, y que nuestras capacidades van mucho más allá de lo que podemos ver o escuchar.

Fuente consultada:

http://www.mundoesotericoparanormal.com